Cuando la corriente del Golfo se despegue de Hatteras empezará la cuenta atrás: 25 años hasta que Europa cambie de clima

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Hay un punto de Carolina del Norte que decide cada año cómo será el invierno en Europa. Ese mismo sitio esconde un cronómetro

Javier Jiménez

Editor Senior - Ciencia

Hay un sitio en Carolina del Norte donde la AMOC se separa de la costa y se adentra en las aguas abiertas del océano Atlántico. Visto desde la superficie no tiene nada de particular: playas de blanca, algún muelle de madera, casas pintorescas alzadas sobre largos pilares de madera, caballos salvajes y un faro bicolor. 

Hatteras es, no obstante, un sitio importante. 

Y es que del punto exacto en el que la AMOC se separa de la costa depende un equilibrio complejísimo que decide cómo es la vida a este lado del Atlántico. 

¿A qué me estoy refiriendo exactamente cuando hablo de AMOC? La "circulación de retorno meridional del Atlántico" ('Atlantic Meridional Overturning Circulation') es, en términos generales, el ramal del Atlántico norte de la circulación termohalina

Dado que el sol no calienta al mar igual en todos los sitios y que los flujos de agua dulce llegan al océano por puntos muy concreto, la circulación termohalina se constituye en el mecanismo básico por el que los océanos equilibran las diferencias de temperatura y salinidad.

La AMOC es el ejemplo más estudiado de esa regulación. Al fin y al cabo, como explicaban desde AEMET, se trata de un "flujo oceánico norte-sur a escala de la cuenca atlántica que se inicia con hundimiento hasta el fondo de agua fría del mar frente a Groenlandia, fluyendo posteriormente hacia el sur, y siendo reemplazada por agua más caliente que fluye en la superficie desde el sur, transfiriendo calor desde los trópicos a la costa este de Norteamérica y la costa oeste de Europa".

Por eso, se trata de un mecanismo clave y si se para, como empezaron a decir los estudios hace una década, los problemas para Europa serían enormes.

Por eso nos obsesiona y llevamos años discutiendo sobre ella. "Sin ella, Europa occidental y el este de América del norte se enfriarían significativamente, con un gran número de efectos adversos potenciales", decía Sánchez-Laulhé. Hablamos de un "enfriamiento generalizado en todo el Atlántico norte y hemisferio norte en general" que derrumbaría la temperatura en Europa bajaría varios grados y provocaría un "fortalecimiento de las  borrascas de invierno, con más y más potentes ciclogénesis explosivas" y una "mayor proporción de precipitaciones  cayendo en forma de nieve en toda Europa".

Sin embargo, la ciencia se mueve a gatas en este territorio. Los expertos llevan años sin ponerse de acuerdo: En 2021, el IPCC dijo que era "muy improbable" que la AMOC colapsara. En 2023, los Ditlevsen no solo dijeron que sí que era un escenario probable, sino que pusieron la primera fecha para el colapso. En 2024, 44 firmantes pidieron tomarse el problema en serio. Pero en enero de 2025 Terhaar, Vogt y Foukal dijeron que, en fin, desde 1963 no se había debilitado. 

Un nuevo estudio dice que la clave del colapso está en Hatteras. Según la Universidad de Utrecht, 25 años antes de que colapse, la corriente se moverá 219 kilómetros hacia el norte. Y no, no es una 'forma de hablar'. 

Lo que publicó el Institute for Marine and Atmospheric Research de Utrecht en 'Communications Earth & Environment'  es el único modelo de alta resolución en el que se ha simulado un colapso de la AMOC inducido por retroalimentación. Es ese trabajo el que dibuja los efectos del agua dulce que vierte en el océano y el que dice que tenemos que mirar muy de cerca a Hatteras. De una forma u otra, nuestro futuro está escrito allí. 

Quizás es hora de dejar de hablar de 'alerta' y empezar a hablar de 'cronómetro'. Con el cambio climático insuflando aire caliente sobre los glaciares de Groenlandia, es cuestión de tiempo que la AMOC diga "hasta aquí". ¿Quién sabe si realmente tendremos 25 años? ¿Quién sabe si estaremos en disposición de hacer algo? Lo que sí sabemos es que un día en Hatteras cambiará el agua y eso nos cambiará la vida. 

Imagen | Dottie di Liddo

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