A 30ºC, el Mediterráneo lleva semanas acumulando "gasolina": es una receta perfecta para tener DANAs destructivas

Mediterraneo Calientee

El cambio climático vuelve a ser uno de los desencadenantes de este aumento de temperaturas

José A. Lizana

Colaborador

Las recientes lecturas que hemos tomado del mar Mediterráneo, la verdad es que son bastante alarmantes. Aquí los datos que tenemos entre manos apuntan a una boya del puerto de Málaga que ha llegado a registrar una temperatura de 28,80 ºC y esto nos hace preguntarnos por las repercusiones que puede tener para el otoño que en pocas semanas inauguraremos y en la posibilidad de que haya otra DANA tocando la puerta. 

Un mar que se calienta. El registro de 28,8 °C en Málaga es un dato local y puntual y por sí solo no define el clima, pero es un síntoma innegable de un diagnóstico mucho mayor y sólidamente respaldado por la ciencia, que no es más que el mar Mediterráneo se está calentando a un ritmo alarmante.

En este caso, un estudio publicado en 2025 ya concluía que, desde 1982, la temperatura superficial del Mediterráneo ha aumentado a razón de 0,41 °C por década. Esto es, aproximadamente, el doble de la tasa media de calentamiento de los océanos a nivel global, y si nos fijamos solo en los meses de verano, el calentamiento mediterráneo llega a ser hasta tres veces superior a la media mundial.

El cambio climático. El reciente análisis del World Weather Attribution ha arrojado luz sobre los episodios extremos de este año y sus modelos compararon el clima actual con un escenario "contrafactual", es decir, un mundo sin el calentamiento antropogénico actual, aproximadamente 1,4 °C más frío. 

Sus resultados apuntan específicamente a que el cambio climático ha sumado unos 2 °C a las temperaturas del mar durante los picos extremos de calor en la cuenca. Esto ha provocado que las olas de calor marinas hayan afectado al 80% del Mediterráneo occidental. Pero en un mundo sin emisiones humanas, estas olas de calor marinas apenas habrían afectado al 40% de la misma región. 

Las tormentas. Con el agua rozando los 29 °C en zonas del litoral andaluz o levantino, la preocupación salta inmediatamente a la temporada de otoño y al riesgo de lluvias torrenciales o DANAs, y aquí es donde la ciencia pide prudencia frente al alarmismo, puesto que existe una idea muy arraigada de que un mar muy caliente es igual a tormentas devastadoras. 

Aquí hay que remarcar que es cierto que un mar inusualmente cálido aporta más evaporación y humedad a las capas bajas de la atmósfera. Para ser más concretos, la relación termodinámica de Clausius-Clapeyron, la atmósfera puede contener aproximadamente un 7 % más de vapor de agua por cada grado centígrado de calentamiento. Es decir, hay más "combustible" disponible, pero no es suficiente para desencadenar una DANA destructiva. 

Para que se dé una DANA hacen falta diferentes elementos, como por ejemplo una masa de aire frío en altura que aporta inestabilidad convectiva, ascensos de vientos, cizalladura vertical y una orografía que favorezca el estancamiento y la descarga de agua. 

De esta manera, como apuntan los meteórologos el aire frío en altura no es el único factor de una tormenta, pero el agua caliente tampoco. Un Mediterráneo a 28,8 °C aumenta indudablemente el potencial de que, si se dan las condiciones atmosféricas adecuadas, las precipitaciones sean más intensas. Pero no garantiza, por sí solo, que cada vaguada o DANA que cruce la península vaya a traducirse en un desastre histórico.

En Xataka | Nuestro Mediterráneo cada vez se parece más al mar Caribe: el agua supera los 32 ºC y las previsiones no son buenas


Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com

VER 0 Comentario