La producción de esta película de Disney fue tan caótico que hicieron desaparecer un documental que detallaba cómo se hizo

Captura De Pantalla 2026 05 08 A Las 14 46 47

'El emperador y sus locuras' iba para sucesora de El Rey León en el imperio inca. McDonald's lo convirtió en una comedia sin guion

John Tones

Editor Senior - Entretenimiento

En 1994, el director de 'El Rey León' tenía lista su próxima gran película: una epopeya musical sobre el Imperio inca, con Sting componiendo las canciones y Owen Wilson en el reparto. Seis años después, lo que acabó llegando a los cines fue 'El emperador y sus locuras', algo radicalmente distinto: un emperador convertido en llama, un campesino bonachón y chistes meta que rompían la cuarta pared. Animada sobre la marcha a partir de un guión sin acabar, todo para cumplir con los plazos de estreno prometidos a McDonald's. Una auténtica debacle registrada en un documental completamente inaccesible.

El sucesor de 'El Rey León'. El desarrollo de la película arrancó en 1994 bajo el título 'Kingdom of the Sun' (El reino del sol), como una aventura épica y dramática inspirada vagamente en 'El príncipe y el mendigo' de Mark Twain. Su director era Roger Allers, que venía del mayor éxito de la historia reciente del estudio, 'El Rey León'. Allers presentó al entonces CEO de Disney, Michael Eisner, una historia ambientada en el apogeo de la civilización inca.

De qué iba. La premisa era ambiciosa: un emperador arrogante intercambia su lugar con un campesino que se le parece físicamente, mientras la villana Yzma quiere destruir el sol para obtener la juventud eterna. Para la banda sonora, siguiendo el modelo del éxito de Elton John en 'El Rey León', Allers fichó a Sting, que tenía ya escritas varias canciones vinculadas al argumento original. El equipo viajó a Machu Picchu en 1996 para documentarse sobre arquitectura inca y paisajes andinos. Era exactamente el tipo de producción que Disney llevaba haciendo desde 'La Sirenita': épica, musical y muy, muy costosa. 

Demasiado para Disney. Tras los decepcionantes resultados de taquilla de 'Pocahontas' y 'El jorobado de Notre Dame', dos películas cargadas de elementos dramáticos, los ejecutivos del estudio creyeron que el proyecto era demasiado ambicioso y serio, y que necesitaba más comedia. La solución fue contratar a Mark Dindal como codirector, y se le encargó aligerar el tono. Allers siguió trabajando en su épica dramática mientras Dindal empujaba hacia el absurdo. Una proyección de prueba en 1998 dejó al descubierto ese tono esquizofrénico, en dos direcciones incompatibles entre sí. Uno de los ejecutivos de Disney amenazó al productor Randy Fullmer con cancelar el proyecto.

El problema de McDonald's. A todo esto se sumaba un problema extra: había que acabar la película a tiempo para estrenarla en verano de 2000, ya que los acuerdos promocionales con McDonald's, Coca-Cola y otras empresas ya estaban firmados y dependían de que se cumpliera esa fecha. Allers reconoció que la producción iba retrasada, pero pidió entre seis meses y un año de prórroga para solucionar los problemas. Le fue denegada. El director dimitió, dejando a Disney con al menos 20 o 30 millones de dólares ya gastados en animación. Y sin película para el verano de 2000. Eisner le dio a Fullmer dos semanas para demostrar que la película era salvable. Si no, el proyecto se cerraba.

Dindal tomó el control en solitario. Completó 'El emperador y sus locuras' en año y medio, un récord para una producción Disney, y con una necesidad insólita en el mundo de la animación: se produjo sin un guion terminado. También en este proceso el elenco cambió: Owen Wilson fue reemplazado por John Goodman, porque el personaje de Pacha dejó de ser un doble del emperador para convertirse en un padre de familia corpulento venido del campo. El tronchante personaje de Kronk, uno de los grandes hallazgos de la película, no existió hasta el final: fue añadido durante las reescrituras de emergencia.

El documental que Disney no quiere que veas. Sting había aceptado componer las canciones con una condición: que su esposa, la documentalista Trudie Styler, pudiera filmar el proceso de producción. El documental resultante, 'The Sweatbox', cubre la larga y problemática producción. El título viene de las salas de proyección de los estudios Disney, conocidas por carecer de aire acondicionado. 'The Sweatbox' se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Toronto en 2002 y rápidamente desapareció de la circulación: Disney nunca lo ha lanzado en DVD ni streaming. 

El documental recoge, entre otros momentos, la llamada en la que Fullmer le comunica a Sting que sus ocho canciones han sido eliminadas. Solo dos temas de Sting sobrevivieron en la banda sonora final. El documental ha sido comparado con 'Corazones en tinieblas', el making-of de 'Apocalypse Now', por su retrato del coste humano en un proceso creativo en descomposición. Y por supuesto, existe una copia de 'The Sweatbox' que circula de forma no oficial en internet.

Flojos resultados. La película acabó recaudando 169 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de 100 millones, una cifra decepcionante en comparación con los otros éxitos de Disney durante los noventa. La película encontró cierto éxito en el mercado doméstico y se convirtió en el DVD más vendido de 2001, lo que generaría una serie de televisión ('Kuzco: Un emperador en el cole') y una secuela directa a vídeo ('El emperador y sus locuras 2: La gran aventura de Kronk'). 

La huella. Curiosamente, la influencia de 'El emperador y sus locuras' es más profunda de lo que parece. El humor paródico y sin pausa de la película se anticipó a 'Shrek', estrenada solo un año después, y otras películas de animación con las que DreamWorks Animation encontraría el éxito en años siguientes. Toda una visionaria esta película que queda como una de las películas más inclasificables de la Disney moderna.

En Xataka | Los primeros dibujos animados eran planos y poco atractivos, hasta que Walt Disney inventó algo: la cámara multiplano

Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com

VER 0 Comentario