Nothing Phone (4b), análisis: si los móviles baratos están sentenciados por la crisis de las memorias, que todos sean como este

Nothing Phone (4b)
  • Tiene autonomía de dos días y una buenísima optimización de un Nothing OS 4.1 muy limpio

  • No se tapa: construcción en policarbonato con interfaz Glyph, respaldada por una cámara de 50 MP solvente

Pepu Ricca

Colaborador

El mercado de los móviles baratos se ha resignado a una preocupante monotonía. En un año que no es el mejor para cambiar de móvil debido a la crisis de componentes, más grave para el almacenamiento, y sobre todo la RAM, encontrar uno por debajo de los 350 euros que aporte alguna diferencia respecto a una o dos generaciones atrás es complicado. Ahora, Nothing ha decidido que esta situación no tiene por qué traducirse en un aburrimiento. Mientras el bacalao se parte en la gama alta y premium, este Nothing Phone (4b) llega para recordarnos que hacer las cosas bien no depende solo del margen que le queda al fabricante para elegir un mejor chip o sensor de cámara.

He pasado las últimas semanas utilizando el Phone (4b) como mi dispositivo principal, un teléfono que puede engañar por su precio. Bajo un cuerpo de policarbonato —sin que falte el característico Glyph— me he encontrado decisiones difíciles impuestas por la realidad de la que hablaba, como la elección de un modesto chip de Qualcomm. ¿Tiene sentido apostar por un hardware más comedido a cambio de mantener el precio de un gama media “de toda la vida”? Tengo una respuesta corta y un análisis: las limitaciones están ahí, pero el equilibrio y el software las disimulan con maestría. Ahora te invito a leer lo segundo.

Índice de Contenidos (12)

Ficha técnica del Nothing Phone (4b)


nothing phone (4b)

PANTALLA

Panel Samsung Super AMOLED de 6,77 pulgadas

Resolución de 2.344 x 1.080 píxeles (381 PPP)

Refresco adaptativo de 120 Hz

Muestreo táctil de 240 Hz (1.000 Hz instantáneo)

PWM de 480 Hz

2.000 nits de pico de brillo

DIMENSIONES Y PESO

164,4 x 78,2 x 8,6 mm

210 gramos

PROCESADOR

Qualcomm Snapdragon 6 Gen 4

Proceso de 4 nm (TSMC)

CPU Kryo de 8 núcleos hasta 2,3 GHz

GPU Adreno 810

RAM

8 GB

LPDDR4X

ALMACENAMIENTO

128 / 256 GB

UFS 2.2

CÁMARA FRONTAL

16 MP f/2,4 (Samsung)

Sensor de 1/3 pulgadas

Campo de visión de 81,8 grados

CÁMARA TRASERA

Principal: 50 MP f/1,8 (Samsung), OIS y EIS, sensor de 1/2,76 pulgadas, campo de visión de 74,2 grados

Gran angular: 8 MP f/2,2, sensor de 1/4 pulgadas, campo de visión de 119,5º

VÍDEO

Grabación 4K a 30 fps

1080p a 30 o 60 fps

Ultra XDR en 1080p a 30 fps

Cámara lenta 1080p a 120 fps

Grabación dual (Dual Video Capture)

BATERÍA

5.200 mAh 

Carga rápida de 33 W

Carga inversa por cable de 7,5 W

SISTEMA OPERATIVO

Android 16 + Nothing OS 4.1

3 años de actualizaciones de Android

6 años de parches de seguridad

CONECTIVIDAD

5G Dual Mode (NSA y SA)

WiFi 6 de doble banda (802.11 a/b/g/n/ac/ax)

Bluetooth 6.0

NFC

GPS, GLONASS, BDS, GALILEO, QZSS

OTROS

Sensor óptico de huellas en pantalla

Certificación IP64

Glyph Bar con 45 mini-LED

Doble altavoz estéreo

Doble Nano SIM

Essential Key con herramientas Essential AI

PRECIO

329 euros

Nothing Phone (4b), Smartphone Android 16 Desbloqueado, Cámara Principal de 50 MP con OIS, Pantalla AMOLED de 6,67" y 120 Hz, Batería de 5200 mAh con Carga rápida de 33 W, Glyph Bar

Diseño: honestidad y un inesperado viaje

En un mercado de gama media que lleva tiempo intentando disfrazarse de segmento premium añadiendo destellos de metal o acabados que imitan al cristal, este Nothing Phone (4b) toma el camino contrario. No pretende disimular lo que es: recupera ese cuerpo unibody de policarbonato que hoy es una rareza, y lo hace con una firmeza que convence. Quien busque aquí materiales fríos no los va a encontrar, porque el target de este dispositivo es otro, pero la ejecución cumple sobradamente.

Con sus 210 gramos de peso y un grosor de 8,6 milímetros, las sensaciones en mano son francamente buenas. Pese a montar un panel de 6,77 pulgadas que tampoco busca apurar los biseles al extremo, me ha resultado muy cómodo de manejar. De hecho, sus esquinas redondeadas, la transición impecable hacia los cantos rectos y el color azul de la unidad que he probado me han provocado un déjà vu: me ha recordado un poco a la época de los Lumia con Windows Phone 8. Es ese tacto mate y suave, que no resbala demasiado y que, además, oculta de maravilla las huellas, siendo solo perceptibles si la luz incide directamente sobre esta trasera.

De nuevo, volviendo a la parte de atrás, el módulo de cámaras es el otro protagonista. Su disposición cuadrada recuerda a la de los últimos iPhone ‘Pro’, pero las sensaciones al tacto marcan distancia. Nothing le ha puesto una cobertura transparente y lisa que deja a la vista varios tornillos y la placa metálica de las antenas, reforzando ese diseño industrial tan característico.

Al apoyarlo sobre la mesa, el "baile" ni se nota; el terminal se asienta bien y no molesta al escribir. La única duda que me queda es cómo resistirá el módulo a arañazos o roces. Yo lo he llevado siempre con funda, que por cierto viene incluida en la caja.

Esa misma coherencia se aplica a la Glyph Bar. Si tenemos un hardware más modesto, es lógico que la seña de identidad de la marca también se adapte. Encontramos una tira de 45 miniLEDs a la derecha de las cámaras que, si bien no resulta tan espectacular ni compleja como la matriz del Phone (3), mantiene utilidad. Funciona de maravilla como chivato luminoso para notificaciones, nivel de batería o temporizadores, a la par que le da puntos de carisma. Evidentemente, siempre que esté boca abajo.

Por último, en relación a la botonera, aprueba, aunque con un pequeño asterisco. Agradezco que mantenga los botones de volumen y encendido en el lateral derecho (alejándose del particular esquema de los Pixel), lo que ayuda a mi memoria muscular. En el canto izquierdo nos topamos con la 'Essential Key', un botón dedicado para invocar a la IA, tomar notas rápidas o realizar capturas.

Es un añadido distinguible al tacto, pero su ubicación queda un poco alta para un terminal tan alargado. Además, su poca resistencia me ha llevado a pulsarlo por accidente más de una vez al sujetarlo en horizontal o al levantarlo de la mesa con prisas. Un pelín más de resistencia en su pulsación le hubiese venido bien.

Pantalla: buen nivel con el brillo como único peaje

Estamos ante una pantalla de 6,77 pulgadas Super AMOLED, resolución FullHD+, con un comportamiento buenísimo en el día a día. No considero que en un smartphone de esta categoría sea necesario dar el salto a mayores resoluciones. No tendría problema alguno en quedarme con este panel, porque de verdad, es muy bueno.

Y la experiencia, a destacar: buenos ángulos de visión —el panel solo acusa un leve oscurecimiento en inclinaciones antinaturales— y un contraste que también cumple con nota; evidentemente no llega a la profundidad de flagships, pero el nivel que han alcanzado las AMOLED hace que disfrutar de streaming o YouTube sea satisfactorio.

Donde cojea un poco es en el pico de luminancia. Sobre el papel, el terminal promete 1.200 nits en altas luces y un pico de 2.000, pero la realidad en pleno verano es que sufre un poco si llevamos la interfaz con el modo oscuro activado. Bajo el sol directo del mediodía, el panel nos obliga a exprimir el brillo manual al máximo. Se echa en falta un empujón extra de nits para sentirse plenamente cómodo leyendo la pantalla en exteriores. No es un drama ni resulta alarmante, pero es el peaje ineludible en este segmento.

A nivel de software, Nothing OS sigue fiel a su filosofía minimalista, quizá demasiado en este apartado. Las opciones de calibración son escuetas: el menú apenas ofrece los modos «Activo» y «Estándar». En mi caso, he optado por el modo «Activo» manteniendo la barra de temperatura de color exactamente en el medio, tal y como viene de fábrica. Quien disfrute afinando cada parámetro de colorimetría a su gusto personal, aquí se va a topar con un muro.

La fluidez, en cambio, ha sido una grata sorpresa. Sin adelantar el veredicto del apartado de rendimiento, y pese a estar comandada por un procesador de corte modesto como el Snapdragon 6 Gen 4, los 120 Hz se mantienen rocosos. La navegación por el sistema es una delicia y no he detectado caídas de frames ni siquiera al exprimir aplicaciones que tradicionalmente se atragantan con el scroll, como Google Maps, Earth o YouTube. La respuesta táctil acompaña esta sensación de agilidad, sin rastro de toques fantasma ni retardos al teclear rápido.

Biometría

Toca hacer una breve parada con dos apartados: protección y biometría. El dispositivo llega con un plástico protector preinstalado que, al menos en estas semanas de uso, ha mantenido el cristal a salvo de arañazos. El fabricante no especifica el tipo de protección del panel, pero este añadido siempre otorga cierta tranquilidad.

Bajo esta pantalla se esconde un lector de huellas óptico que, si bien está situado algo pegado al marco inferior, la ergonomía del terminal no lo penaliza demasiado. Su rendimiento es muy bueno: el desbloqueo es rapidísimo y la tasa de acierto roza la perfección, habiéndome topado con apenas un par de lecturas erróneas durante el tiempo que lo he usado.

Audio

Digamos que la configuración estéreo ya se ha convertido en el estándar, casi sin importar lo que paguemos por un móvil. Y este caso no es diferente: el Phone (4b) recurre al auricular de llamadas en el frontal para hacer los coros al altavoz principal alojado en el marco inferior. Como suele ocurrir, eso sí, en los más económicos, es una vía que deja un audio asimétrico y descompensado donde el altavoz inferior asume la mayor parte del trabajo. Debo decir que la ejecución rinde a un nivel decente en este Nothing. El canal superior cumple su función de apoyo y logra una “escena” estéreo que resulta disfrutable.

Si me detengo a analizar más cuidadosamente esos altavoces, es donde el dispositivo recuerda su precio. Las frecuencias medias se pierden, provocando que las voces en los podcasts o en los diálogos de las series no se perciban contundentes. Los graves, por su parte, se quedan un pasito más atrás. Resulta evidente que no destaca en esto, pero Nothing compensa esta falta de textura con un nivel de volumen máximo perfecto.

En casa, rara vez he necesitado mover la barra de volumen más allá de la franja del 30-60% para escuchar vídeos sin auriculares. De hecho, solo he forzado el volumen al máximo en situaciones con ruidos, por ejemplo mientras cocino. Al superar el 85% de su capacidad, hace acto de presencia la distorsión, haciéndose más notable al llegar al tope. No obstante, se mantiene aceptable: no es un móvil que vaya a sonar a lata.

A nivel de software, si esperas encontrar certificaciones de Dolby Atmos, un ecualizador de bandas o perfiles para adaptar el sonido a la música o al cine, te llevarás una decepción. El ajuste se ciñe exclusivamente a los controles nativos más básicos de Android. Es un sistema cerrado y sin margen de maniobra: toca conformarse con el sonido que ha afinado la marca.

Como es evidente, a estas alturas no hay jack de 3,5 mm así que el peso recae en el Bluetooth. Durante mis pruebas utilizando mis Jabra Elite 10 Gen 2, no he sufrido desconexiones ni he detectado latencia alguna al ver fútbol o al echar alguna partida. Además, el móvil llega equipado con el abanico de códecs de Qualcomm, incluyendo los más recientes aptX.

Curiosamente, aunque el software no permita afinar los altavoces, el sistema sí esconde un apartado específico de optimización si emparejamos unos auriculares compatibles con aptX. Este menú permite activar el códec aptX Adaptive (audio a 96 kHz) y seleccionar perfiles como «Alta calidad» o «Modo juego» que imagino minimizará más la latencia.

El único "pero" más reseñable aparece en la física, al ver un vídeo o jugar. Sujetándolo de forma apaisada con ambas manos, la combinación de sus cantos lisos y la ubicación del altavoz hace que sea fácil tapar la rejilla con la palma de la mano. Es un peaje muy extendido en los diseños actuales y requiere acostumbrar nuestra memoria muscular.

Rendimiento: la madurez del Snapdragon 6 Gen 4 y el triunfo de la optimización

En un momento complicado, los fabricantes se han visto obligados a hacer malabares para no disparar los precios en esta gama. En el Nothing Phone (4b), la elección del chip muestra esa realidad, pero al final no está tan mal: la marca prescinde de MediaTek y apuesta por el Snapdragon 6 Gen 4, acompañado de 8 GB de memoria RAM LPDDR4x y almacenamiento UFS 2.2. Sobre el papel, puede parecer poco, pero la experiencia en el día a día demuestra que ha sido una decisión acertada para mantener el móvil en este precio sin sacrificar la experiencia de usuario.

El triunfo de este móvil reside en cómo Nothing exprime cada ciclo de reloj, uno que en potencia bruta queda a la par que el CMF Phone 2 Pro, que ya es algo. Suficiente para disfrutar de cómo se mueve el sistema: la fluidez es impecable en prácticamente todos los escenarios. Salvo por algún tiempo de carga ligeramente más prolongado al abrir apps muy pesadas, la sensación de agilidad es constante.

Los 120 Hz de tasa de refresco se sostienen con una estabilidad envidiable por los menús, el navegador y redes sociales, sufriendo apenas alguna caída puntual de fotogramas que no empaña la experiencia. Aquí toca quitarse el sombrero ante el trabajo de optimización de Nothing OS 4.1, que logra disimular el hardware modesto como pocas capas en Android.

Sus 8 GB de RAM, suficientes para el usuario medio: permite mantener varios procesos e intercambiar entre ellos con transiciones limpias y sin retardos, incluso saltando entre el navegador y algún juego en segundo plano. Ahora bien, 8 GB es la cifra justa para ir desahogado; no podemos exigirle que retenga decenas de apps en memoria, un comportamiento entendible en este rango de precio.

Por otro lado, la GPU Adreno da la cara con dignidad. He estado probando títulos como Pokémon GO o Clash Royale, donde el desempeño es absoluto. Y la prueba de fuego la ha marcado Genshin Impact, el único título de la tanda que realmente pone en aprietos a este Nothing. Es capaz de mover el juego con calidad gráfica en “medio” manteniendo 60 FPS estables, o subir los ajustes a «Alto» bailando en una franja jugable de 35 a 45 FPS.

Y lo mejor, apenas se calienta, producto de una generosa cámara de vapor. Tras combinar navegación, redes y juegos, la trasera apenas se nota ligeramente tibia. No he experimentado calentones molestos ni pérdidas de rendimiento.

Respecto a las funciones inteligentes y la 'Essential Key', Nothing adopta una aproximación parecida a la que probé con la 'Snap Key' o 'Mind Space' de Oppo y OnePlus: un botón físico que invoca un cajón de herramientas para capturar notas de voz, textos o pantallazos que luego son resumidos y organizados por IA. 

Luego incluye opciones de generación de fondos de pantalla, transcripción de voz a texto y su habitual colaboración con ChatGPT que trae ciertas integraciones. Es una integración orgánica y mucho más útil que esas suites recargadas de funciones que son de nicho, aunque tampoco supone una revolución en mi rutina; se agradece tenerlo a mano, pero no es una característica crítica cuya ausencia hubiese arruinado la experiencia.

nothing phone (4b)

CMF Phone 2 pro

HONOr magic8 lite

REALME 15 PRO

poco x8 pro

PROCESADOR

Snapdragon 6 Gen 4

MediaTek Dimensity 7300 Pro

Snapdragon 6 Gen 4

Qualcomm Snapdragon 7 Gen 4

MediaTek Dimensity 8500

RAM

8 GB

8 GB

8 GB

12 GB

12 GB

GEEKBENCH 6.0 (SINGLE/MULTI)

1.086 / 3.081

1.006 / 2.950

1.092 / 3.087

1.204 / 3.485

1.714 / 6.519

3D MARK (WILD LIFE UNLIMITED)

3.745

-

3.752

6.534

14.701

PCMARK WORK 3.0

13.615

12.555

14.048

14.334

15.980

Autonomía: el triunfo de la optimización

Si en el rendimiento destacaba el buen hacer del software, en la batería me he encontrado otra sorpresa. Hablamos de una batería de 5.200 mAh en este Phone (4b): es la mayor capacidad montada hasta la fecha en un móvil de la compañía para nuestro mercado. Sobre el papel no impresiona en comparación con las capacidades del silicio-carbono, pero la combinación con la frugalidad del Snapdragon 6 Gen 4 arroja unos registros de autonomía espectaculares.

Con un uso mixto y lo que considero “normal” para mí —redes sociales, navegación y mensajería— se alcanzan sin esfuerzo los dos días completos, e incluso se pueden rozar las tres jornadas en ciclos menos intensivos.

En cifras, esto se traduce en 9 o 10 horas de pantalla activa por ciclo. Evidentemente, si le he exigido mucho con navegación GPS y juegos, ha acabado el día tiritando.

Mención especial merece la gestión en reposo. El software está tan afinado que por la noche apenas ha consumido un 1%. Incluso cuando he dejado mi app de sonidos ambientales en segundo plano durante toda la noche con poca batería, ha aguantado hasta la mañana siguiente sin apagarse. La única espina que me ha quedado es saber que en India se vende una variante con 6.000 mAh… aunque la versión que nos llega me ha satisfecho.

En relación a la carga, hablamos de unos 33 W que son correctos, sin más. Con un cargador compatible (recuerdo que no viene incluido), el Phone (4b) completa el ciclo del 0 al 100% en aproximadamente una hora y veinte minutos. Teniendo en cuenta la autonomía que ofrece, no he sentido una urgencia por disponer de más velocidad en mi día a día, aunque está claro que quien busque un "chute" rápido del 50% en diez minutos antes de salir de casa no lo va a encontrar aquí.

Tampoco se calienta cargando, a menos que se le exija mientras lo hace: incluso dejándolo sobre superficies que retienen temperatura, el policarbonato apenas está un poco tibio al finalizar la carga, parece que esa cámara de vapor y la eficiencia del chip hacen su trabajo.

Para cerrar el apartado, no me olvido de que soporta la carga inversa por cable a 7,5 W, una potencia justita pero suficiente para sacar de un apuro a unos auriculares. Por su parte, la ausencia de carga inalámbrica es un recorte lógico aquí, especialmente cuando rivales por encima en precio tampoco la contemplan.

Aproximadamente, este es el porcentaje de batería alcanzado en distintos periodos de tiempo durante una recarga completa:

  • 5 minutos de carga: 8 % de batería.
  • 10 minutos de carga: 16 % de batería.
  • 20 minutos de carga: 25 % de batería.
  • 30 minutos de carga: 36 % de batería.
  • 50 minutos de carga: 62 % de batería.
  • Total: 83 minutos de carga.

Software: alma de Pixel, traje de autor y un ejemplo

Me lo imaginaba antes de sacarlo de la caja y lo corroboré: donde saca los colores a gran parte de la competencia, es en el apartado de software. Llega al mercado con Nothing OS 4.1 corriendo bajo Android 16, una capa de personalización que plantea una dualidad al encender el móvil: abrazar la estética más cercana al Pixel o disfrutar del diseño monocromático y punteado tan característico de la marca.

En mi caso, he optado por lo segundo. Los iconos le dan una coherencia con los ajustes y las apps del sistema, aunque es cierto que esta inmersión se rompe en cuanto abres una app de Google. Pero es un pecado al que ya estamos acostumbrados y por el que no se le puede castigar; mismo peaje se llame OriginOS, ColorOS, HyperOS o OneUI.

Lo que sí hereda de los teléfonos de Google es el feeling. Pese a tener su identidad visual muy marcada que, lo reconozco, no es para todo el mundo, el manejo de los ajustes, las transiciones y la respuesta táctil transmiten eso que solo el Pixel consigue. NothingOS no se queda ante un simple launcher, sino ante una interfaz que toca cada rincón de Android.

Me ha gustado especialmente el mimo puesto en la personalización, destacando el efecto de granulado y blur (desenfoque) que aplica a los fondos de pantalla, así como los widgets en la pantalla de bloqueo. 

He llevado activos un par —el de batería y el del Essential Space— aunque me quedé con las ganas de usar más el widget que transforma las noticias en un podcast generado por IA: solo funciona en inglés y tampoco terminó de afinar mis intereses.

Cámaras: todo a un sensor

Nada más mirar sus especificaciones, este móvil nos recibe con una configuración modesta y sin sorpresas: un sensor principal de 50 megapíxeles (f/1.8 con estabilización óptica) escoltado por un ultra gran angular de 8 megapíxeles (f/2.2). Se prescinde del teleobjetivo, una decisión que molesta un poco teniendo en cuenta que lo vimos en el CMF Phone 2 Pro. No hay ahora margen para incluirlo, pero sí para al menos haber apostado por un ultra gran angular de mayor resolución que compensara esa ausencia.

Antes de entrar a valorar los resultados, hago un stop en la app de cámara: una que no busca reinventar la rueda y acierta en lo esencial. Apenas hay rastro de shutter lag (sí en el procesado en la galería), la navegación por pestañas es personalizable y cuenta con un «Modo Experto» muy limpio que permite disparar en RAW, y ajustar parámetros como el balance de blancos, la velocidad de obturación, el ISO o la exposición. Un detalle que me ha gustado es que la captura a 50 MP no está escondida en un modo aparte, sino que se integra como un parámetro rápido en el modo foto.

Sensor principal: solvente de día y con un procesado natural

En la práctica, el sensor principal responde bien a plena luz del día, ofreciendo resultados acordes a esta gama media económica.

Consigue un rango dinámico más que aceptable, una nitidez buena y un control de las altas luces que evita quemar los cielos. Lo más destacable es el procesado de Nothing: huye de la sobresaturación y del HDR exagerado típico en hardware menos capaz.

Por defecto, el móvil dispara a 12,5 megapíxeles haciendo uso del pixel binning. Decidir activar los 50 MP implicará un extra de detalle, pero para la inmensa mayoría de momentos cotidianos no merece la pena llenar el almacenamiento.

Sí resulta útil disparar a esa resolución cuando queremos hacer recortes en edición. Es cierto que existe el x2 disparando en 12 MP. Sin embargo, el procesado que aplica la IA a este recorte no me ha terminado de convencer porque tiende a empastar ciertas texturas. En lo que sí lo hace mejor es en la exposición de las altas luces, a la prueba de abajo me remito.

Cuando cae la luz, este sensor también responde, algo peor, claro está. Pero sea así, siempre por encima de la lente auxiliar que ahora repasaré.

Logra capturar la noche sin intentar convertirla en día: contiene las luces de las farolas y es capaz de dar detalle en pequeños elementos, aunque el hardware se hace notar más: si ampliamos la imagen buscando el detalle fino en las sombras, encontraremos bastante ruido y texturas que se diluyen.

Ultra gran angular, selfie y vídeo: los peajes de la gama

El ultra gran angular de 8 megapíxeles es el eslabón más débil del módulo. La buena noticia es que Nothing ha trabajado bien la calibración: no hay mucha discordancia cromática al pasar del sensor principal a este. 

Los colores se mantienen coherentes. La mala es que, como cabría esperar, la pérdida de calidad está ahí, más cuando la luz escasea. Cumple su función como apoyo para el día, pero no le pidamos más.

Con poca luz, este ultra gran angular se cimenta en el procesado para rescatar luz, pero como se aprecia, le hace perder nitidez, las altas luces no están bien compensadas y en la oscuridad aparecen las texturas lavadas. Además, la lente distorsiona en los extremos.

En el frontal, el sensor de 16 megapíxeles (f/2.5) me ha convencido. No busca el detalle fino, pero lo hace muy bien en el balance de blancos. Respeta facciones, ofrece tonos de piel muy naturales y no satura los colores. El recorte en el modo retrato es solvente y resulta en fotos agradables para redes sociales.

En grabación de vídeo (4K a 30 fps o 1080p a 60 fps) se sitúa en la media. Buena reproducción de color, aunque con un nivel de detalle algo suave. Y el trabajo combinado de la estabilización óptica y electrónica logra suavizar los movimientos bruscos, así que permite grabar a pulso, siempre y cuando no le exijamos en condiciones de baja luz.

Nothing Phone (4b), la opinión y nota de Xataka

Este Nothing Phone (4b) llega en un momento difícil: el fabricante londinense ha tomado decisiones sensatas para mantener el dispositivo en los 329 euros sin renunciar a su identidad. No estamos ante un portento, por eso la optimización es su fuerte.

Una de sus virtudes, más allá del carismático diseño y la interfaz Glyph, es la autonomía. La batería de 5.200 mAh en conjunto con el chip y Nothing OS otorgan una experiencia muy buena. Nothing OS sigue demostrando que es posible ofrecer una capa de personalización con alma pero diferente.

Claro que sí, hay recortes. Se echa en falta un empujón de brillo en la pantalla, el ultra gran angular es básico y el Snapdragon 6 Gen 4 no es para altos vuelos. Sin embargo, para un usuario que busca un teléfono solvente, con una batería que dura y un software que no entorpece, el Nothing Phone (4b) es ahora mismo una de las compras más interesantes.

7,9

Diseño 7,8
Pantalla 8,0
Rendimiento 8,0
Cámara 7,0
Software 8,5
Batería 8,0

A favor

  • Su batería para dos días
  • Optimización de NothingOS
  • Personalidad en diseño y software
  • Cámara principal solvente

En contra

  • Un ultra gran angular casi testimonial
  • Carga rápida que no destaca
  • El brillo de la pantalla puede ser justito en ciertas condiciones

Nothing Phone (4b), Smartphone Android 16 Desbloqueado, Cámara Principal de 50 MP con OIS, Pantalla AMOLED de 6,67" y 120 Hz, Batería de 5200 mAh con Carga rápida de 33 W, Glyph Bar

Imágenes | Xataka

En Xataka | Nothing es la marca de teléfonos móviles más fascinante en años por un motivo muy sencillo: no vende teléfonos móviles

El terminal ha sido cedido para la prueba por parte de Nothing. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas y cómo hacemos estas reviews.

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