Motorola Moto X Style, análisis: más Moto X que nunca pero un paso por detrás de los mejores

Moto X nació con un objetivo claro: ser un smartphone Android potente que, sin ser el más puntero, ofreciera un rendimiento impecable, actualizaciones frecuentes, software práctico y poco intrusivo… Una especie de Nexus pero sin dicha etiqueta. Comenzaron con esta filosofía en 2013 y desde entonces han conseguido buenos resultados, aunque siempre quedándose un poco lejos de la lucha por ser el mejor.

Este año nos ha llegado una tercera generación que se ha dividido en tres modelos: Moto X Play (gama media), el recién anunciado Moto X Force (un móvil capaz de aguantar de todo) y en tercer lugar el terminal que analizamos hoy, Moto X Style. Un terminal atractivo que se mantiene fiel a su estilo pero ¿es capaz de despuntar frente a la competencia? Con cautivar ya no es suficiente para liderar una categoría cada vez más disputada.

Moto X Style, especificaciones técnicas

Sobre el papel, Moto X Style demuestra que tiene todas las características de un tope de gama. No es el más puntero en algunos apartados como la RAM o el procesador pero en ningún caso son dos faltas graves. El resto de especificaciones son muy competitivas y demuestran que este smartphone de Motorola apunta alto.

Moto X Style, especificaciones técnicas
Dimensiones físicas 153.9 x 76.2 x 11.1 mm, 179 gramos
Pantalla IPS 5,7 pulgadas
Resolución 1440 x 2560 píxeles
Procesador Qualcomm Snapdragon 808 (MSM8992)
RAM 3 GB
Memoria 32 GB (ampliable microSD hasta 128 GB)
Versión software Android 5.1.1
Extras Active Display, flash en la cámara frontal
Cámaras 21 megapíxeles. Frontal de 5 megapíxeles
Batería 3000 mAh (no extraíble)
Precio 570 euros (en Amazon lo hemos encontrado por 503 euros)

Con el procesador no han querido quemarse los dedos y dejan de lado el polémico Snapdragon 810 para apostar por el 808. Procesador que ya hemos visto en el LG G4 y el Nexus 5X. Potente, con un rendimiento notable pero que en los tests sintéticos anda un poco por debajo de Exynos 7 y su hermano 810.

En la pantalla puede sorprender el paso a IPS LCD pero esta ha sido una de las mejores decisiones que han podido tomar. Es cierto que se pierden colores vibrantes y el Active Display no luce tanto pero la elección del panel ha sido muy acertada como veremos más adelante en nuestro análisis.

En Motorola han confiado en hacer un gran teléfono sin necesidad de apostar por el hardware más puntero. Lo consiguen, pero en algunos aspectos se han quedado un poco por detrás de la competencia.

Motorola dijo en la presentación del Moto X Style que este año estaban orgullosos de la cámara. Un sensor de 21 megapíxeles que dejando al lado el dato de la resolución ofrece un gran rendimiento y una calidad que sorprende teniendo en cuenta que a este fabricante siempre se le ha atragantado este apartado. No es perfecta pero resuelve muy bien la mayoría de situaciones.

En algunos aspectos se echa de menos ese toque de gama alta total como por ejemplo la falta de un lector de huellas. Quizá haya quienes no lo echen de menos pero tras probar este año varios smartphones con este componentes, debe ser algo obligatorio para cualquier móvil que apunte alto.

En el software nos encontramos con Android 5.1.1 Lollipop y muy pocas aplicaciones preinstaladas. Será actualizable a Marshmallow pero a fecha de publicación del análisis, esta versión no ha llegado todavía a través de OTA. No tardará pero de momento nos toca esperar.

Para concluir, tenemos como en otros años una apuesta muy redonda en las especificaciones. No hay compromisos importantes y la carencia de potencia por no apostar por más RAM o un SoC más rápido no es significativa, aunque le coloca un escalón por debajo frente a otros terminales.

Diseño, más grande pero igual de Moto X que siempre

Motorola siempre se ha alejado de la lucha por tener el terminal más esbelto y con este Moto X Style no han hecho una excepción. Es grande y en comparación con el modelo del año pasado esta vez estamos ante un dispositivo que tiene más maneras de phablet que de smartphone.

Ahora es más complicado cogerlo con una mano, la mayoría del tiempo que estemos con el terminal necesitaremos las dos para agarrarlo. Para acciones puntuales, como leer notificaciones en Active Display, con una será suficiente porque aunque es grande, Motorola sigue dominando un elemento de diseño como ningún fabricante: la curva trasera.

No es el más ligero, ni tampoco el más fino pero es uno de los móviles tope de gama más cómodos de agarrar.

El Moto X Style no es esbelto pero su diseño en curva hace que sea un terminal muy cómodo de agarrar y sujetar. Da gusto cogerlo y utilizarlo, las esquinas no aprietan la palma de la mano, no resbala, la proporción tamaño/peso es perfecta: ni muy ligero, ni muy pesado.

La parte trasera, de goma negra, añade un tacto rugoso que facilita el agarre. En España de momento no hay personalización a través de Moto Maker por lo que los dos modelos que hay disponibles son en plástico negro con detalles en plata o blanco con matices achampanados.

El frontal, cuando está encendido, es sobresaliente. Los marcos verticales son muy finos, algo que sorprende ya que Motorola no usa un cristal 2.5D para curvarlo y “esconder” el grosor. Los horizontales son finos si tenemos en cuenta que los altavoces del terminal están en la parte delantera. Un aprovechamiento del espacio difícil de igualar.

Pequeños detalles que el resto han ido imitando: añadir un sutil relieve al botón de encendido para localizarlo al tacto de forma muy rápida.

De todos los terminales que hemos visto este año en la gama alta, este es sin duda el que mejor ha entendido la parte funcional. A pesar de ser grande, cae muy bien en mano y salvo que tengamos las manos pequeñas, no vamos a tener problemas para utilizarlo. Todo bien hasta aquí, pero el Style de su nombre no refleja bien lo que es este terminal.

Es un smartphone práctico, cómodo pero la parte de estilo es algo que Motorola no ha terminado de captar este año. Si comparamos con otros móviles, vemos que el Moto X Style tiene más de obrero que de modelo de pasarela. Tiene marco de aluminio, sí, pero a simple vista pasa desapercibido.

Lo funcional predomina sobre lo estético. El Moto X Style no tiene tanto estilo como algunos de sus competidores. Es discreto, sobrio, no destaca frente a otros modelos.

¿Es algo que importe? Depende de cada uno pero cada vez que lo veo encima de la mesa, me encuentro ante un terminal discreto. Está ahí, ese rectángulo negro que cada vez que acerco la mano me muestra la hora y las notificaciones. Le doy la vuelta (la unidad que hemos analizado es la de trasera con goma negra) y más de lo mismo: es un terminal aburrido a la vista, pero muy atractivo al tacto.

De izquierda a derecha: Moto X Style, iPhone 6S Plus y Samsung Galaxy S6 Edge Plus

Moto X Style no decepciona y Motorola vuelve a demostrar que pocas compañías pueden hacer móviles tan cómodos en mano. La única pega que le aleja del sobresaliente son algunos acabados. La tapa de plástico es correcta pero en comparación con otros terminales desmerece un poco. Hay opciones de cuero y madera pero de momento no están disponibles.

Pantalla, pasarse a IPS LCD ha sido un gran acierto

Me gustaba la pantalla AMOLED del Moto X de 2014. No era perfecta, pero sí atractiva. Cuando vi que el Style se pasaba a IPS LCD tuve algunas dudas: es una gran tecnología pero cuando no era un panel sobresaliente se quedaba un poco atrás y no destacaba frente a los demás. Tenían mucho que perder y poco que ganar pero la apuesta les ha salido muy bien.

Estamos ante una pantalla muy brillante: 715 nits que dejan a los 593 del iPhone 6S Plus o los 502 del Galaxy S6 Edge Plus muy por debajo. No vais a tener problemas para ver la pantalla de este terminal cuando haya mucha luz ambiente. En interiores he descubierto que con el brillo al mínimo o ligeramente encendido es más que suficiente, con otros terminales no me ha ocurrido esto y se agradece, no tanto por el ahorro de batería —que también— sino porque hace que el visionado de contenido no sea tan molesto a los ojos.

Marcos muy finos y espacio frontal muy bien aprovechado a pesar de tener los altavoces en la frontal. A esto le sumamos un panel IPS LCD excelente y tenemos una de las mejores pantallas del año.

En el contraste nos encontramos con buenos datos aunque no los mejores 1:1072 es una buena cifra pero se sitúa lejos de los 1:1407 del iPhone 6S Plus por ejemplo. La temperatura de color es de 6748 grados Kelvin, rozando los siempre ideales 6500.

En otros aspectos técnicos como el Gamma o el Delta E (RGBCMY y escala de grises) es una pantalla que da muy buenos resultados. Un espacio de color muy amplio que demuestra la buena elección de Motorola. En el día a día no es algo que se nota pero una pantalla bien calibrada se agradece cuando damos el salto a un terminal con un panel de menos calidad.

Moto X Style

Samsung Galaxy S6 Edge Plus

LG G4

iPhone 6S Plus

HTC One M9

Brillo máximo. Más alto, mejor

715

502

454

593

508

Brillo mínimo. Más bajo, mejor

1

1

2

5

10

Contraste. Más alto, mejor

1:1072

Excelente (no se puede medir al ser AMOLED)

1:1930

1:1407

1:1347

Temperatura de color (Kelvins)

6748

6658

8031

7018

8114

Gamma

2,19

2,12

2,24

2,19

2,21

Delta E (RGBCMY) Más bajo, mejor

1,22

2,59

4,36

2,32

4,40

Delta E (Escala de grises) Más bajo, mejor

1,81

3,12

7,28

2,76

8,24

La resolución es QHD, algo que notaremos en los pequeños detalles como la nitidez de los textos o la posibilidad de configurar el tamaño de fuente a un número muy pequeño, algo que con los Full HD no es posible sin que se vea bien. Se agradece pero tantos píxeles por pulgada siguen sin aportar gran cosa.

En la parte de software no encontramos ninguna aplicación para calibrar la pantalla y el único añadido es el siempre bienvenido Active Display. Un sistema que reconoce cuándo nos acercamos al teléfono y enciende la pantalla levemente para mostrarnos en blanco y negro la hora y las notificaciones. Una función que es muy bienvenida ya que nos ahorra muchísimo tiempo y una pulsación en el botón de encendido. Perfecto para un vistazo rápido.

De las tres generaciones del Moto X, este Style es sin duda el que tiene la mejor pantalla. Técnicamente es brillante y su única carencia es el contraste que sin ser malo, no está en las cifras de los mejores. Pequeños detalles que a simple vista no notaremos salvo cuando comparemos con otros terminales pero no hay nada como la tranquilidad de tener una pantalla de calidad.

No ruge pero la potencia del Moto X Style es indiscutible

Sería injusto dejar al Moto X Style fuera de la gama alta por tener un Snapdragon 808. Vale, no roza el nivel de otros terminales pero su rendimiento práctico es tan bueno que hacen que los tests sintéticos no reflejen la realidad de esta configuración de hardware.

                                                                                               
Motorola Moto X Style
Snapdragon 808
LG G4
Snapdragon 808
HTC One M9
Snapdragon 810
Samsung Galaxy S6
Exynos Octa 7420
Sony Xperia Z5
Snapdragon 810 v2.1
Huawei P8
HiSilicon Kirin 930
Antutu 51822 45866 56335 61050 59355 44545
PCMARK 4837 4796 4235 4980 5132 4501
3DMARK unlimited 22148 22100 22234 22350 23386 13422

Como se puede apreciar, no luce tan bien como el Xperia Z5 o el Galaxy S6 Edge Plus pero a la vez está un poco por encima del LG G4 Lejos de los datos, la experiencia de uso con el Moto X Style tiene muy pocas carencias.

El SoC y los 3GB de RAM son capaces de abrir aplicaciones de todo tipo: juegos exigentes, un buen número de apps en la multitarea… En estos diez días con el terminal no he notado problemas con el procesador ni en los tiempos de respuesta a la hora de abrir aplicaciones o ejecutar animaciones. No os preocupéis, potencia no le falta aunque su rugido no suene tan alto.

La ranura microSD es un añadido bien recibido. Nos permite ampliar los 32GB de memoria interna con 128GB más. Cuando llegue Marshmallow y podamos mover aplicaciones a esta unidad de almacenamiento, será todavía más útil. Mientras, podemos sacarle provecho para guardar vídeos y fotos.

En la batería nos encontramos con 3.000 mAh, cifra media en los tope de gama y que en el caso del Moto X Style es suficiente para ofrecernos un día de batería si le damos un uso intensivo. Echando un ojo a los benchmark observamos que es un terminal que está en la media a pesar de su capacidad. Veremos en el futuro si mejora con la actualización a Marshmallow.

En los días de más uso he llegado al final del día con un 15-20% de batería pero lo normal es acabar con un 35%. Si he estado todo el día en casa con WiFi y no lo he tocado mucho, he llegado a la noche con un 45%/50%. Buenos resultados, pero nada que no ofrezcan otros terminales.

Lo más destacable de la autonomía del Moto X Style está, sin embargo, en su sistema de carga rápida Power Charge. Según Motorola, 50% de carga (la primera mitad de la batería) en 30 minutos. Según mi experiencia, 26 minutos. Para emergencias (el viernes pasado me hizo falta) es muy útil y en un rato que tengamos para conectarnos a un enchufe podemos darle un empujón para aguantar el resto del día. Este sistema funciona con el cargador de Motorola pero también con cualquier otro que sea de dos amperios, en las pruebas que hemos hecho, con el del HTC One M9 y el Samsung Galaxy S6 cargaba igual de rápido.

Android con las personalizaciones justas

Motorola sabe que no nos gustan los móviles Android con muchas aplicaciones. Conscientes de ellos, introducen lo justo y siempre buscando el valor en pequeños detalles que no son vitales pero que agradecemos que incorporen por defecto. En esta generación hemos tenido pocas novedades.

Una vez más las funciones que introduce Motorola se recogen en tres aplicaciones: Connect, Moto y el asistente de migración. La primera sirve como centro de mando para gestionar nuestros accesorios de Motorola, en caso de tenerlos. Si tenemos un Moto 360, un Keylink o cualquiera de sus auriculares Bluetooth podemos sacarle provecho, en caso contrario es una app que no nos aportará nada.

En el caso de Moto tenemos una aplicación muy completa: podemos configurar un comando de voz para realizar instrucciones a través de Google Now o Motorola (depende de cada función). Es útil aunque no es tan rápido como la solución que ofrece Google.

Moto es con diferencia el añadido más interesante del Moto X Style. Un asistente de voz que funciona con la pantalla apagada y que se lleva muy bien con Google Now. Lo que Motorola no nos pueda contestar, lo hará la tecnología de Google.

Desde esta app también podemos configurar el modo “No molestar” para las diferentes horas del día. También se incluyen los gestos para que podamos, por ejemplo, encender el flash de la cámara con tan solo agitar el móvil un par de veces seguidas. Pequeños trucos pero muy útiles.

Por último tenemos el asistente de migración. Con la actualización a Lollipop y la facilidad para hacer copia de seguridad de datos es una función que solo tiene valor si venimos de otro sistema operativo móvil. En el futuro es una aplicación que terminará desapareciendo o bien ofreciendo un servicio ampliado porque a día de hoy no ofrece gran cosa.

El resto se mantiene tal cual: Android puro con los servicios de Google preinstalados. Todo fluye, no hay distracciones y se agradece que Motorola no haga cambios estéticos ni de funciones. Se nota menos su mano pero no se hace necesaria su intervención en este apartado.

La actualización a Marshmallow está en camino pero de momento no tiene fecha de lanzamiento. Según un representante de la compañía, ya se están haciendo pruebas con esta versión. Nos toca esperar, raro será que no llegue Android 6.0 antes de que acabe el año.

Una cámara de la que estar orgulloso

Por fin, le ha costado a Motorola pero esta vez han logrado tener una cámara que está a la altura. Su sensor en la parte trasera hace que el Moto X Style tenga una de las mejores cámaras del año aunque, como en otros apartados, se queda un poco lejos de los primeros puestos.

En condiciones de mucha luz, hace unas fotos de gran calidad. Poco ruido, autofoco acertado (a veces falla) y con una exposición muy buena. Con los tonos azules tiene a saturarlos ligeramente pero tanto en exteriores como en interiores consigue resultados muy buenos.

Foto de interior con mucha luz. Enfoque rápido, colores naturales y buen resultado en general. No se aprecia apenas ruido.

Modo HDR automático, colores muy vibrantes y aunque no son especialmente realistas, reflejan bien una luz muy dura. Gracias a la extensión del rango dinámico las partes oscuras se ven ligeramente y el cielo no se quema.

Foto de interior pero realizada mirando hacia el exterior. El enfoque va hacia la bombilla. No hace mucho bokeh por detrás pero se aprecian los filamentos de la bombilla a pesar de la escasa diferencia de luz.

Primeras dificultades para la cámara, las zonas iluminadas se ven bien pero no coge bien el foco y algunos elementos aparecen borrosos. Tardo en enfocar y el resultado fue mediocre. Al menos el balance de blancos no tiende a teñir la imagen de amarillo o naranja como suele ocurrir en otros terminales. Estas farolas tienen un tono muy frío.

Foto de interior en el Metro. El sensor capta a la perfección la luz que se utiliza en el andén. Enfoque rápido, buen detalle en el recorte y con un rango dinámico donde se aprecian los detalles de las vías en la parte inferior.

La aplicación de la cámara no cuenta con un modo Macro pero a la hora de fotografiar efectos de cerca capta bien los detalles de las texturas de los objetos. Lástima que apenas aplique desenfoque por detrás.

Los fallos en la cámara trasera los encontramos cuando hay poca luz. Imágenes muy oscuras, el autofoco tarda mucho y el procesado de imagen hace que los bordes (en recorte al 100%) salgan como si fuera papel mojado. El flash ayuda pero este tipo de tomas se le atraganta al terminal.

En el software, nos encontramos de nuevo con una aplicación muy limitada. Solo tenemos algunas opciones básicas que ya hemos visto en otras generaciones de Motorola: Flash, HDR, activar enfoque y exposición manual… Se echa de menos más modos así como el acceso a la API de Camera 2.

Motorola ha acertado esta vez en la elección del sensor pero se va con deberes pendientes para 2016: el software necesita mejorar, una aplicación de cámara tan limitada ya es insuficiente para un terminal que quiere ser uno de los mejores del año.

La cámara frontal, siempre buscando su protagonismo con los selfies, luce bien en el Moto X Style. El flash ayuda a que podamos rellenar con luz nuestros autorretratos. No tiene mucha potencia pero la suficiente para iluminar escenas con poca luz.

Moto X Style, la opinión de Xataka

Este año ha existido una división en la gama alta: aquellos que han apostado por el hardware más puntero y otros que han decidido ir con una configuración algo más modesta pero casi igual de potente. En este segundo grupo tenemos al Moto X Style que sin ser el que más destaca en la hoja de especificaciones no le impide ser un terminal muy atractivo.

Cumple bien en todos los apartados y solo muestra carencias en algunos aspectos de la cámara o en una batería que si bien es correcta, basa demasiado sus virtudes en un sistema de carga que tiene pocos rivales. No siempre llevamos el cargador con nosotros o hay un enchufe disponible.

El precio es una buena baza: 503 euros (el PVP es algo más alto pero nosotros lo hemos encontrado a este precio en Amazon). Son casi 200 euros menos que otros tope de gama y si no estamos obsesionados con tener lo último de lo último, es una buena compra. Redondo y con pequeños compromisos que no empañan una experiencia de uso de notable alto.

8.6

Diseño 8,5
Pantalla 9
Rendimiento 8,5
Autonomía 8,5
Software 8,7
Cámara 8,5

A favor

  • Probablemente el gama alta más cómodo en mano de 2015.
  • Excelente pantalla, el paso a IPS LCD es un acierto.
  • Por fin una cámara de calidad en un Motorola.
  • Power Charge.

En contra

  • Batería justita para los días de más uso.
  • Diseño muy funcional pero poco elegante, un móvil discreto.
  • Se echa de menos el lector de huellas.
  • La cámara ofrece un rendimiento pobre con poca luz.

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