Steam Link, análisis: difícil pedir más por menos

Aquella revolución que Valve nos vendió cuando por primera vez anunció sus Steam Machines no acaba de cuajar, pero la empresa ha tenido el acierto de no limitarse a tratar de ofrecer únicamente estos PCs de salón y lo ha combinado con dos productos adicionales: el Steam Controller y el Steam Link.

Hemos tenido la oportunidad de analizar precisamente el Steam Link, un dispositivo que permite hacer streaming de videojuegos desde un PC o portátil basado en Windows o Linux en cualquier rincón de nuestra casa en el que contemos con un monitor o televisión HDMI aprovechando la oferta completa de Steam.

Diseño imperceptible

Una de las primeras sorpresas que nos espera al sacar de la caja el Steam Link es su tamaño y diseño. Parece concebido para ser casi imperceptible, tanto por su tamaño -apenas mayor que el de un móvil, aunque obviamente más grueso sobre todo por la presencia de la ranura RJ45 que nos permite conectarlo a la red cableada.

En ese diseño solo hay dos señas de identidad claras. La primera, el que una de las esquinas está redondeada de forma notable. La segunda, la de la inclusión del logo de Steam en forma de relieve o grabado en la parte superior del dispositivo. Por lo demás nos encontramos con un diseño en el que el plástico de color negro mate es dominador absoluto salvo por el borde frontal que está hecho con ese plástico "atrapahuellas" también en color negro.

En la parte trasera nos encontramos con el conector de corriente, dos puertos USB, el citado puerto RJ45 y un puerto HDMI. En uno de los laterales encontramos un tercer puerto USB, también USB 2.0, y en la caja encontraremos un cable HDMI 2.0, un adaptador de corriente, un cable Ethernet y además un detalle curioso: tres adaptadores distintos para los diferentes tipos de enchufe (europeo, EE.UU., Reino Unido).

Conectando el Steam Link

Los responsables de Steam indican que para poder usar el Steam Link es necesario utilizar un equipo con Windows Vista o posterior y Linux Ubuntu 12.04 o posterior -el soporte para OS X llegará más tarde- en el que por supuesto tendremos que tener iniciado la última versión de Steam que entre otras cosas permita utilizar el modo Big Picture y aprovechar la conexión con este dispositivo.

La conexión es muy sencilla, y se puede realizar tanto vía Wifi 802.11ac como vía Ethernet 10/100 a través de la citada toma de red. Una vez conectado a la corriente y al televisor vía HDMI nos encontraremos con un asistente en el que el dispositivo nos pedirá en primer lugar que nos conectemos a una red (alámbrica o inalámbrica si no se ha detectado esa conexión cableada) y que luego nos conectemos a un PC en el que, eso sí, deberemos tener iniciado el cliente de Steam para luego introducir un PIN con el que "autenticar" esa conexión.

Para ir configurando estos parámetros nosotros utilizamos un teclado Logitech K400 con su receptor conectado a uno de los puertos USB del dispositivo -también es posible conectar teclados y ratones Bluetooth-, pero también es posible completarlo conectando un mando de videojuegos. El de la Xbox One funciona si utilizamos un cable USB-MicroUSB para conectarlo, el de la Xbox 360 funciona también si contamos con un receptor inalámbrico para Windows.

El proceso funciona sin problemas y tras una confirmación en el equipo de escritorio nos encontraremos con que el dispositivo hace una función de espejo del escritorio del PC o portátil en el que tengamos el cliente de Steam. A partir de ahí podremos comenzar a utilizar el modo Big Picture para sacar todo el partido de esa función de Steam que está precisamente ideada para poder disfrutar de Steam en el salón.

Mejor, mucho mejor, con conexión cableada

Como decíamos Steam permite que conectemos este dispositivo al PC que hace de servidor de videojuegos tanto alámbrica como inalámbricamente. En nuestras pruebas hicimos uso de ambos métodos para comprobar las diferencias y quedó claro que la conexión cableada era mucho más recomendable para este tipo de escenario.

Con la conexión WiFi es cierto que la experiencia es aceptable, pero según tengas un router con el que aprovechar o no esa conectividad 802.11ac -ya os comentamos que los routers que ofrecen las operadoras no son los más adecuados- tendrás una experiencia más o menos adecuada. Lo ideal es contar con una conexión Ethernet desde el PC que sirve el videojuego y el Steam Link que lo "emite" por streaming, pero en cualquier caso es posible tratar de afinar esa conexión con parámetros como el de priorizar el tráfico de red para minimizar latencias, como indica la ayuda oficial.

Esa conexión será vital para poder disfrutar de la máxima calidad y fluidez que ofrece esta tecnología de streaming, capaz de que tengamos los juegos corriendo en resolución 1080p a 60 fps. El nivel de detalle dependerá totalmente del PC o portátil con el que juguemos, y el Steam Link simplemente se limita a trasladar esa señal de vídeo haciendo ese mirroring de la pantalla de nuestro PC.

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El resultado es notable para todo tipo de juegos que podamos disfrutar especialmente en la televisión del salón. Steam Link parece muy orientado a esos videojuegos en los que el mando de una Xbox 360 como el que usamos nosotros era el método ideal de control.

Juegos como 'Mirror's Edge' o 'Tomb Raider (2013)' son un buen ejemplo de este tipo de títulos, mientras que juegos de estrategia o aquellos que piden más el control con ratón y teclado pueden ser algo extraños de controlar desde el salón donde normalmente no tenemos una mesa sobre la que apoyar ratón y teclado cómodamente.

Conclusiones: no se le puede pedir más

Puede que Steam Link no transforme la experiencia para los jugadores más serios o exigentes que suelen tener muy bien pensado todo lo que rodea a la experiencia, pero sin duda es un accesorio muy interesante para disfrutar de toda esa inmensa biblioteca de juegos que Steam ofrece tanto a nivel comercial como en títulos independientes que a menudo son fantásticos ejemplos de juegos orientados al salón de casa.

El coste de 54,99 euros es realmente reducido y aunque la conexión inalámbrica puede dar algún que otro problema, un buen router debería aliviar la mayoría de las pegas. Aún así lo realmente adecuado es como decimos contar con una conexión cableada con la que Steam Link pueda aprovechar todo lo que ese streaming puede ofrecer.

Esta es una solución notable para todos los que quieren o necesitan tener un PC conectado a la TV del salón -o de la cocina, o de la habitación- ya que permite acceder fácilmente al PC o portátil que sirve el contenido de forma sencilla y directa.

El modo Big Picture del cliente de Steam cobra todo el sentido en esta experiencia, y ofrece una interfaz destacable para acceder a todos los contenidos que nos ofrece el sistema de distribución de contenidos creador por Valve.

Además nos libera de las limitaciones de las Steam Machines basadas en SteamOS que solo pueden ejecutar juegos para Linux. El catálogo aquí es cada vez mayor, pero hay ausencias importantes y ese problema no lo tendremos con un PC basado en Windows con Steam que conectemos a Steam Link.

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