LG G Pad 8.3, análisis

Con los tableta de siete y diez pulgadas dominando en Android, algunos fabricantes se animaron a buscar tamaños intermedios sin ponerse de acuerdo aunque todos giraban entorno a una misma cifra: las ocho pulgadas. Una solución a medio camino que busca cubrir las carencias y juntar las virtudes de ambos formatos.

En 2013 hemos tenido algunos representantes bastante interesantes y el último en sumarse a esta tendencia ha sido LG, fabricante con mucha experiencia en móviles y una presencia intermitente en el mundo de los tablets. Su LG G Pad de 8,3 pulgadas busca acercarnos lo mejor de un tablet de siete y otro de diez, más la experiencia que ha ido ganando fabricando smartphones Android.

Especificaciones técnicas

LG G Pad 8.3
Pantalla IPS LCD de 8.3 pulgadas
Resolución 1080x1920 píxeles, 273ppp
Procesador Qualcomm Snapdragon 600 1.7GHz 4 núcleos
Procesador gráfico Adreno 320
RAM 2 GB RAM
Memoria 16 GB. Permite microSD hasta 64 GB
Versión S.O. Android 4.2
Conectividad Wireless 802.11a/b/g/n, Bluetooth 4.0 LE, LTE y NFC
Cámaras Trasera: 5 MP / Frontal: 1,3 MP
Dimensiones 216.8 x 126.5 x 8.3 mm
Peso 338 gramos
Precio oficial de salida 299 euros

De forma algo injusta, el hermano mayor de los procesadores de Qualcomm (Snapdragon 800) ha eclipsado por completo a un chip que no ha tenido tanta presencia en la gama alta —Samsung Galaxy S4 ha sido su principal representante— pero que su potencia no es para nada despreciable. Estamos hablando, claro, del Snapdragon 600.

Sus especificaciones son realmente punteras y lo que más destaca es su pantalla Full HD con un panel que demuestra que LG es uno de los fabricantes de referencia. Toda esta lista de componentes embuchada es un cuerpo fino, ligero y bastante cuidado por fuera.

En comparación con su principal competidor, el Samsung Galaxy Note 8, no hay ninguna especificación donde el tablet de Samsung gane exceptuando la posibilidad de realizar llamadas y utilizar una tarjeta SIM. Es cierto que tiene el añadido del lápiz y el handicap, claro, de haber salido mucho antes que el tablet de LG. Repasados los datos sobre el papel, vamos con el tablet.

Diseño

La versión que hemos analizado en Xataka ha sido en color blanco, también se encuentra disponible en color negro, lo único que cambia entre ambas ediciones es el color. Se mantiene el mismo peso, grosor y material. En mano, es un tablet bastante ligero tanto si lo tenemos en vertical con una mano como con dos en horizontal.

Los marcos son lo suficientemente anchos para que podamos apoyar los dedos sin que toquemos la pantalla por accidente. No son tan exagerados como en el nuevo Nexus 7, están compensados y la facilidad para agarrarlo en apaisado anima mucho a tenerlo sobre las mano y no buscar soportes para utilizarlo.

En la parte trasera destaca la placa metálica que cubre casi toda la totalidad del tablet. Algo fría al tacto, al principio se agarra bien pero con el paso de las horas usándolos se vuelve un poco resbaladizo. Aunque no es tan noble, aquí las traseras de plástico suelen ofrecer mejor agarre.

Los altavoces se sitúan en la parte trasera de tal modo que es imposible taparlos cuando estamos cogiendo el tablet con una o dos manos. Eso sí, si lo apoyamos directamente sobre la mesa si que se tapará pero la solución llevada a cabo por LG es bastante acertada. En lo que respecta al sonido, ofrecen un volumen excelente.

La ranura de microSD se sitúa en la parte superior tras una compuerta fácil de manipular tanto para abrir y cerrar. No hace falta dejarse las uñas por el camino para utilizarla, algo que se agradece. El puerto USB, en la parte inferior, respeta el mismo esquema que casi todos los dispositivos Android de LG.

En resumen, un diseño bastante cuidado tanto para lucir como para ser usado. Buena relación de tamaño y peso para un tablet que está diseñado para utilizar de formas diferentes según lo que estemos haciendo. La única pega: que la parte metálica en la trasera resbale tanto.

Pantalla

LG, en su comunicación comercial, es más discreta que otros fabricantes a la hora de hablar de sus pantallas y lo cierto es que los paneles que fabrica no tienen nada que envidiar a otros grandes del sector. Algunos de sus productos son un claro ejemplo y el G Pad puede presumir de ella también.

En un tamaño de 8,3 pulgadas nos encontramos con un panel LCD IPS con resolución HD de 1200x1920 píxeles. Con una respuesta táctil estupenda, empezamos a hacer las pruebas con vídeos, fotografías y textos para descubrir que la pantalla está a la altura de otros grandes pequeños tablets como el Nexus 7 2013 o el iPad Mini Retina.

Lo que más destaca es la nitidez con la que muestra todo, especialmente en los textos donde la lectura es bastante cómoda. Con el vídeo en alta definición no tiene ningún problema. La única pega es que no es la pantalla más luminosa pero si vamos a utilizarlo en casa o en interiores casi todo el tiempo no debemos preocuparnos. Se nota la falta de nits.

Dejando de lado las especificaciones del panel, la elección de 8,3 pulgadas es bastante acertada. Primero porque para ver vídeo se agradece ese extra de tamaño respecto a las siete pulgadas convencionales. Segundo, que la pantalla sea panorámica juega a su favor para casi todas las aplicaciones.

Rendimiento y autonomía

Sin necesidad de utilizar el chip más potente de Qualcomm, el Snapdragon 600 permite mover Android 4.2.2 y la capa de software de LG sin ningún problema. Todo va con mucha fluidez, como no podía ser de otro modo teniendo en cuenta que calza una de las configuraciones tipo más potente.

Se notan algunos pequeños fallos en las transiciones y en la precisión con la que se active el Double Knock de la pantalla. No parece tanto un problema de la configuración de hardware sino de una falta de optimización por parte de LG ya que estemos problemas también se manifiestan en el LG G2. Repasemos los datos en el benchmark:

        No son las cifras más punteras, pero está bastante por encima de la media. En las pruebas que hemos realizado durante dos semanas ha sido capaz de abrir cualquier juego y aplicación sin problema. Ya sea sencilla o empleando mucho 3D no hemos experimentado ningún problema.

        En cuanto a la autonomía responde bastante bien con cifras que van alrededor de las siete horas con la pantalla encendida. No son las mejores ni las más punteras pero son lo suficientemente buenas en relación con el tamaño de pantalla, la resolución y la capacidad que tiene.

        Software

        Con la vuelta de LG a la gama alta en smartphones, era de esperar que introdujeran más novedades en el software que las que vimos en su día en la familia L, más modesta y con menos prestaciones. El G Pad de 8,3 pulgadas hereda muchas funciones del G2 y añade unas pocas de cosecha propia.

        Partiendo de Android 4.2 nos encontramos con una capa de software por delante que nos deja sensaciones agridulces. Por un lado tiene bastantes aciertos pero por otro muchas cuestiones en la que LG debe mejorar todavía bastante para comprender que más no es siempre mejor, sin olvidar de mantener la uniformidad y el estilo entre las diferentes interfaces.

        Uno de los grandes aciertos de LG este año ha sido la tecnología Double Knock. O lo que es lo mismo: la posibilidad de desbloquear la pantalla pulsando con el dedo dos veces. El gesto, teóricamente, es como llamar a una puerta con los nudillos pero…mejor démosle con la yema.

        Esta tecnología viene heredada del G2 y en el G Pad no ha tenido la mejor integración posible. La respuesta no es siempre efectiva con la pantalla apagada y a veces tendremos que ser un poco insistentes salvo que queramos pulsar el botón físico de encendido.

        También vuelven otras funciones como QSlide que nos permite tener aplicaciones flotantes para moverlas y redimensionarlas según lo necesitemos. Bastante útil para ciertas tareas pero a veces cuando hay que usar el teclado la integración no es la mejor: se vuelve un poco lento.

        Una función nueva, y que funciona bastante bien, es QPair: enlazar el móvil con el tablet por bluetooth para ver las notificaciones del primero en el segundo. Una función pensada para cuando estamos en casa y no queremos estar con el móvil siempre encima. De hecho, en este sentido el LG G Pad es un tablet muy pensado para utilizar en casa.

        Una herramienta que ha sido casi marca de la casa de LG ha sido la posibilidad de tomar notas con capturas de pantalla. No es que sean los únicos en hacerlo, pero siempre han hecho mucho hincapié para introducirlo y, casi siempre, de forma bastante acertada.

        En cualquier momento podemos tomar notas ya sea sobre hojas digitales en blanco o bien sobre capturas de pantalla. Un buen menú de opciones con pinceles y colores que, si bien no llega a la profundidad del Samsung Galaxy Note 8 es más que suficiente para la mayoría de nosotros: garabatos, notas rápidas y una aplicación para quien no quiera complicarse la vida o buscando otras soluciones en Google Play.

        Por otro lado tenemos la interfaz, un apartado donde se nota que LG hace muy bien los deberes en smartphones pero tiene mucho que mejorar en tableta. Todo se mueve con bastante fluidez, hasta aquí todo bien, pero desde el primer momento se nota un caos entre los elementos gráficos.

        Por ejemplo, la barra de notificaciones muestra excesiva información cuando la bajamos. También es cierto que cuando deshabitamos los accesos de QSlide es más cómoda pero al principio la sensación es abrumadora: muchos elementos, opciones que en muchos casos son innecesarias y sólo las usaremos de forma puntual.

        Lo mismo ocurre con el tamaño de fuente entre elementos. A veces hay un desequilibrio y en vez de mostrar todo dentro de una misma escala hay cajas que tienen un tamaño correcto mientras que otras son más grandes. En móviles, con el G2 como ejemplo, no se nota este desorden pero en el paso a las 8,3 pulgadas se nota que tiene mucho que mejorar todavía.

        Cámara

        Este apartado no suele ser muy importante en los tablets, salvo menciones destacables no es el apartado en el que más se luzcan y es que, salvo que seamos turistas ávidos de fotografiar todo con nuestra tableta hay mejor opciones para tomar imágenes y grabar vídeo.

        El LG G Pad se sitúa en una cómoda línea intermedia que, si bien ofrece una buena calidad para ser un tablet tampoco ofrece nada que muchos de sus competidores ya hagan. Gestiona bien el color, es rápida enfocando y aunque de noche o con poca luz le cuesta un poco cumple con las necesidades fotográficas que podamos tener con el tablet.

        Algunos elementos como la interfaz sencilla y sin apenas distracciones se agradecen mucho, especialmente teniendo en cuenta el gran tamaño de pantalla. Como en el G2, tenemos filtros de colores, la posibilidad de disparar usando la voz o configurando un botón físico para tomar imágenes sin tener que pulsar el botón virtual de la pantalla.

        La cámara frontal ofrece un poco menos de calidad pero para videoconferencias, selfies y un modo espejo improvisado es más que suficiente. Una buena cámara que no luce demasiado teniendo en cuenta de que se trata de un tablet y no un smartphone.

        LG G Pad, la opinión de Xataka

        Con el mercado de tableta polarizado entre las siete y las diez pulgadas, el medio camino de las ocho para muchos puede saber a una solución intermedia que no soluciona los problemas de ninguno de los formatos. Tras haber probado varios tablets para consumo, que no para trabajar, mi mejor opción es precisamente las ocho pulgadas, o cualquier otro tamaño que orbite alrededor de esta cifra.

        El LG G Pad resuelve muy bien muchas cosas. Primero es cómodo de tener en mano para leer, la pantalla Full HD además ayuda mucho a que no tengamos que forzar la vista. Quizá con un poco más de luminancia sería perfecta para exteriores pero cumple bien aún así.

        Para jugar y ver películas es cómoda ya que el grosor de los marcos horizontales es lo suficientemente ancho como para cogerlo sin tener que poner los dedos sobre la pantalla ni tampoco tapar los altavoces traseros. La cámara además es un buen complemento para fotografías puntuales.

        En cuanto a prestaciones, dentro de este formato, es un tablet notable con prácticamente una de las mejores configuraciones posibles con los componentes que tienen ahora mismo los fabricantes. Perfecto para consumir, no el más cómodo para trabajar (aunque siempre se puede recurrir a un teclado físico por bluetooth) pero con algunas pegas también.

        En el software todavía hay bastante que mejorar por parte de LG. No son grandes fallos pero si tareas pendientes que, esperemos, se resuelvan cuando llegue la actualización a KitKat. Las aplicaciones exclusivas que aportan los coreanos dejan una de cal y una de arena: unas son bastante útiles y se introducen rápido en nuestro día a día, otras son prescindibles más allá de demostrar lo que se puede hacer con el G Pad. Si con el G2 LG ha demostrado que sabe hacer grandes móviles, el G Pad demuestra lo mismo en la categoría de tablets.

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