¿Y si no supieras cuántos likes ha tenido este artículo? La "desmetrización" de las redes sociales

Juan García Álvarez de Toledo

Llevaba un tiempo viendo un Twitter raro y no sabía por qué. Hace meses que opté por acceder a la red a través de Fenix, un cliente para móviles que aprovecha al máximo la funcionalidad de la listas de usuarios que la plataforma de micromensajería tiene olvidada. Con razón, claro, acceder a un timeline formado por usuarios específicos le busca las cosquillas a gran parte de los algoritmos de recomendación y en Fenix, puedes configurarlo para que sea lo primero que salga al entrar en Twitter. Se acabó el "mira esto porque X o Y le siguen..." o "mira esto porque todo el mundo está hablando de ello".

Mantengo la aplicación oficial claro, según lo que me apetezca para comer. Si quiero cabrearme, indignarme, y sentir que el mundo no puede sobrevivir un día más sin saber mi opinión sobre Bertín Osborne abro el cliente oficial donde la viralidad de la polémica me devora. Y si quiero algo con menos gritos pero con menos chutes de dopamina me muevo a mi lista de usuarios de Fenix. Pero algo me escamaba ¿cómo puede ser tan diferente la sensación de acceder a la misma red a través de dos puertas distintas?. No podía ser sólo las listas, había algo más.

Y entonces me di cuenta:

¿Lo ves? Es muy sutil: no se muestra el número de likes, ni de RT ni de respuestas a los tweets. Esta información se ve entrando al detalle de los tweets:

Como se comenta en este hilo de Reddit, esto no es tanto en una funcionalidad de la compañía como una limitación del propio Twitter para las aplicaciones de terceros por lo que probablemente pase en más clientes. Insisto, como se comenta en Reddit no es una funcionalidad sino una falta de ella ¿verdad?

Leo más despacio en Fenix porque presto atención a todos los tweets por igual y mi decisión de interactuar con ellos no está afectada por la popularidad de los mismos. Afortunadamente esa sensación extraña no la he vivido solo yo y aquí es donde entra en juego el señor Benjamin Grosser.

Desmetrícese Facebook

Grosser es profesor adjunto de la Universidad de Illinois y en su biografía podemos encontrar un buen puñado de premios y reconocimientos que le han llevado a las páginas de Wired, The Guardian, Fast Company o aquí en España el diario El País. Sus proyectos sobre interacción entre diseño, tecnología y personas ofrecen premisas e hipótesis para una temporada entera de Years and Years. ¿Pueden los ordenadores aprender a ver películas? ¿Y si llenamos los mails más banales de palabras prohibidas por la NSA? ¿Podemos retratar a Zuckerberg a través de su obsesión con el crecimiento y las métricas?

Grosser ha sido definido como un representante de la desobediencia civil en la era digital y de hecho, verlo como una némesis de Zuckerberg resulta tentador. Gran parte de sus propuestas hackean los cimientos en los que se sustenta Facebook de forma creativa y ácida, ironizando sobre la humanidad de las interacciones que allí se dan. ¿Que Facebook dice que "Los nuevos emojis te dan más opciones para expresar como te sientes"? Grosser lo ve como un modo adicional de segmentación que simplifica las emociones y propone que tus reacciones sean totalmente aleatorias cada vez que hagas un like.

De entre todas las ideas que ha expuesto, una en concreto ha tenido suficiente impacto para llegar entre otros a Jack Dorsey, cofundador de Twitter: ¿qué pasa si invisibilizamos todas las métricas de una red para los usuarios?

Para estudiar el modo en que afectaría a nuestras interacciones en la red, Grosser desarrolló diversas extensiones que ocultaban cualquier numerito en el que apoyarse: amigos, me gustas, compartidos... En 2012 lanzó para Chrome el Facebook Demetricator, y más tarde addons para hacer lo mismo con Twitter e Instagram (siempre en versión de escritorio).

El cambio es drástico:

Alrededor de 6500 personas probaron durante un tiempo esta extensión y transmitieron sus impresiones. Hubo un poco de todo pero lo relevante es que en casi todos los casos hubo cambios importantes de comportamiento. En palabras del profesor:

"Eliminando estos números lo primero que quiero hacer es llamar la atención sobre su existencia y la confianza que depositamos en ellos. Por el modo en que está diseñado Facebook, es fácil olvidar que están allí. [...] Algunos usuarios comentan que la ausencia de números les produce cierta calma, alivio, un sentimiento de liberación y hace parecer Facebook un sitio menos competitivo."

Sin duda suscribo esta última sensación cuando entro en Fenix pero hubo más grupos de usuarios: los que usaban los números para "drogarse" (el término es de Grosser, no comparto que exista la adicción a las redes sociales) y andaban con el mono o un grupo más interesante a mi parecer que tenía que rehacer un conjunto de reglas autoimpuestas sobre cómo interactuar en las redes.

Podemos adentrarnos en la cuestión gracias al paper publicado por el diseñador en la revista Computational Culture a finales de 2014. En él, y siguiendo con la crítica social, Grosser afirma que dado que el capitalismo confía en la cuantificación para evaluar si un deseo o no ha sido satisfecho es lógico pensar que redes como Facebook transforman las relaciones de amistad en términos cuantitativos activando el deseo de tener _más_: más me gusta, más comentarios y más amigos.

Este trabajo no es una isla y podemos enmarcarlo dentro del movimiento Time Well Spent, fundado por Tristan Harris (responsable de diseño ético de Google) en 2013 que impulsa un cambio en las compañías tecnológicas que tratan de "secuestrar nuestra atención". No hay que confundir estas ideas con una concepción negativa de las redes sociales o como un fomento de la desconexión sino más bien como una crítica a los llamados patrones oscuros de diseño como el scroll infinito, las notificaciones o las citadas métricas que hacen que los usuarios pasen más tiempo en las aplicaciones del que a priori querrían pasar. Time Well Spent que ha sido mencionado por Zuckerberg en alguna ocasión es mucho más que lo que aquí resumo y ha evolucionado hasta convertirse en el Center for Human Technology.

Volviendo al paper de Grosser, gran parte del mismo es profundamente filosófico y social relatando su obsesión por cómo las métricas homogeneizan a los usuarios y sus acciones. Facebook se convierte en una sociedad distópica y homogénea limitando el modo en el que la individualidad se puede representar en el sistema. Millones de seres humanos distintos se agrupan porque les gustan el mismo producto, independientemente de la disparidad en las intenciones del _like_.

Facebook se convierte en una sociedad distópica y homogénea limitando el modo en el que la individualidad se puede representar en el sistema

Un ejemplo: cuando a los usuarios se les repite constantemente cuántos amigos tienen y cuantos tienen sus contactos ¿cómo se altera su deseo de tener amigos en Facebook? La mayoría están incentivados a tener más amigos pero incluso aquellos que se preocupan por recortar su lista o mantenerla controlada lo hacen dependiendo de la metrificación de la amistad. La métrica conduce las acciones.

La liberación de las métricas como ya hemos comentado produjo mayoritariamente reacciones positivas en los usuarios (aunque probablemente hay un sesgo entre aquellos proclives a probar el Demetricator). Y a pesar de las reacciones positivas, gran parte de los usuarios querían sus números de vuelta ¿somos unos adictos al más, más, más? Sin duda influirá, pero me parece más angustiosa la sensación de rehacer esas reglas inconscientes de interacción que nos ponemos. Alguien comentaba:

"Me he descubierto sin ganas de comentar algo porque no sabía si el post tenía ya un montón de comentarios publicados."

Otro usuario dudaba cuándo hacer me gusta porque a lo mejor la persona ya había tenido suficientes likes y no le aportaba nada uno adicional. Aunque así en frío nos suene ridículo, yo al menos me veo reflejado en estas reglas. Por ejemplo, cuando escribo un artículo en Xataka de primeras tengo la intención de responder a los comentarios (amables porfa) que se dejen. Sin embargo, si el número de comentarios se desata pierdo interés y de algún modo pienso que se devalúa mi respuesta.

Algo tan simple como ser el primer en dejar un comentario, un me gusta o compartir una historia para la mayor parte de las personas que conozco tiene más valor que ser el décimo o el centésimo que lo hace. Es decir, existe una visión económica y marginal de nuestro capital social. Nuestras decisiones tratan de minimizar los riesgos, las pérdidas y maximizar los beneficios de las "inversiones sociales". La atención en Facebook es finita y estas reglas en cierto modo son nuestra respuesta natural a la demanda de "da más likes, ten más amigos, comenta más...". La selección de dónde comento y a qué apoyo (aparte de por razones de autodefinición y pertenencia a grupo) son nuestra pequeña rebelión ante la homogeneización de Facebook.

Existe una visión económica y marginal de nuestro capital social. Nuestras decisiones tratan de minimizar los riesgos, las pérdidas y maximizar los beneficios de las "inversiones sociales"

"Esperar a que un post sea popular para darle me gusta no diferencia, homogeneiza"

Esta visión del capital social se aplica a cuestiones menos intuitivas como el tiempo. Una de las funcionalidades de la extensión de Chrome era alterar el sello de tiempo en la publicación. No desaparecía pero sólo podías saber si el post era reciente (máximo dos días) o hace tiempo (más de dos días). Este detalle fue el que más desconcertó a los usuarios. Uno afirmaba que de forma consciente tenía la regla de no dar me gusta a post de hace más de dos días y otros muchos limitaban sus interacciones al no poder precisar el momento exacto. Todos creen que los likes recientes tienen más valor que los antiguos y en cierto modo eso es lo que promueve Facebook que hace más difusos los sellos de tiempo antiguos ("hace 3 meses") que los recientes ("hace 15 segundos").

Facebook quiere que te centres en interactuar con lo que pasa ahora porque si devaluamos el llegar tarde tendrás incentivos a entrar más frecuente. A poner "primer" en el comentario de YouTube.

La venganza contra los influencers

Como veis, tanto el paper como los proyectos son de hace ya un tiempo pero el nombre de Grosser ha vuelto a la palestra por la noticia de que Instagram está probando en determinados países la ocultación de likes y seguidores. Adam Mosseri, CEO de la compañía, declaró recientemente que "Instagram no es una competición" antes de realizar el anuncio que también afirmaba "buscar mejorar la salud mental de sus usarios" (?¿?¿). Es importante destacar que a diferencia del experimiento de Grosser, las métricas sólo se ocultarán para tu audiencia y por lo tanto tú sí que seguirás sabiendo cuantos likes tiene tu foto de #aquisufriendo y cuantos seguidores has subido después de tu story de #couplegoals.

Por lo tanto tengo serias dudas de que esta reforma vaya a hacer pupa al mundo influencer como se ha comentado en casi todos los medios. De hecho, en la gran mayoría, los titulares iban cargados con bien de rencor rollo "La pesadilla de los influencers" o "El fenómeno influencer podría desinflarse..." porque ya sabemos todos que esos niños posmodernos que hacen yoga en la playa son lo únicos narcisistas de la red y el resto nos da absolutamente igual el valor de nuestro capital social. De hecho no sé de donde viene tanto rencor.

Dudo del impacto en el negocio porque las métricas seguirán disponibles para ellos y cualquier empresa de publicidad seria pedirá acceso fiable a las mismas, contratará a un tercero para obtener sus propios datos o buscará con mucho más ahínco que ahora la forma de medir el retorno de su inversión en el influencer de turno. Seguirá habiendo rankings (y tendrán más valor aún) y los expertos en posicionamiento tienen 20 borradores en cartera de "Cómo saber cuantos seguidores tiene alguien en Instagram" o "Cómo poner en tu bio los likes de tu úlima foto" (que así de primeras, una grupo de historias destacadas que se llame "Numericos" con capturas de tu parte privada de estadísticas me parece algo obvio). No creo que Dulceida vaya a pasar hambre o al menos no por esto.

Dudo del impacto en el negocio porque las métricas seguirán disponibles para ellos y cualquier empresa de publicidad seria pedirá acceso fiable a las mismas

Sí que impactará en derivadas de todo este tema, especialmente el efecto arrastre. Como el capital social es marginal, el valor de los primeros seguidores es muy alto y por ello la compra/venta de esta moneda, aún prohibida por Instagram, está a la orden del día. El le sigo porque si le siguen 4000 personas algo pondrá interesante será más difícil pero ojo, también se alterará el "no le sigo porque no le sigo nadie". De hecho que una cuenta sospechosa tenga cero seguidores por llevarlo al extremo es casi confirmación de que algo raro pasa con ella. El ratio seguidos/seguidores es una regla social y publicitaria importante.

Es decir, aunque el foco se haya puesto en las personalidades de Instagram creo que la medida de oficializarse impactará a todo el mundo y previsiblemente se enfrentarán a un #GIMMEBACKMYSTATS que a lo mejor y en solidaridad con el movimiento Time Well Spent lo mueva a una opción de configuración.

Son todo castillos en el aire porque como hemos visto, no está nada claro que unas redes sociales sin numeritos sean mejor o peor desde el punto de vista individual. Sólo está claro que alterarán el comportamiento y que a veces necesitas hacer una lectura en diagonal y que sea el numerín el que detenga tu mirada porque realmente buscas centrarte en lo popular. Esa necesidad es tan humana que sin ella creo que buscaríamos otras señales para filtrar la cantidad de información que recibimos a diario.

Porque sí, en Fénix leo mucho más despacio pero tengo la sensación también de que hay mucha más información que leer y la relevancia es una proxy de la calidad a falta de otra mejor.

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