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China quiere liderar todas las fronteras tecnológicas y eso pasa por el 6G. Ahora ha pisado el acelerador

  • El despliegue de la tecnología 6G implica una revolución en todos los niveles tecnológicos actuales

  • Se trata de geopolítica, no de algo ideado para que naveguemos más rápido

Alejandro Alcolea

Editor

Decía Chenoa eso de “cuando tú vas, yo vengo”. En el sector tecnológico se puede aplicar a muchas cosas, y una de ellas es al desarrollo del 6G por parte de China. En 2018, el despliegue comercial del 5G estaba dando sus primeros pasos, pero en China ya se hablaba de la siguiente generación. En la última actualización del Plan Quinquenal reconfirmaron que 2030 era la fecha límite para el despliegue de la red, pero ahora van un paso más lejos porque el 6G no es una simple mejora en las comunicaciones.

Se trata de una cuestión geopolítica y una tecnología que será ubicua.

Completando fases. Ha sido durante la Conferencia Anual del Foro de Zhongguancun en Pekín donde expertos y representantes de la industria tecnológica y de comunicaciones presentaron una ambiciosa ruta para el desarrollo de la red 6G. Este último lustro, China ha ido patentando tecnologías relacionadas con la sexta generación y se estima que, aproximadamente, cuenta con el 40% de todas las solicitudes de patentes globales del 6G.

Esto es un paso importantísimo porque, por ejemplo Huawei ya logró algo similar con el 5G y eso implica que todos los que quieran usar esa tecnología, tienen que pagar ciertos derechos a la compañía china. También atrae talento y refuerza el ecosistema industrial interno para lo que se considera “una cadena industrial integral” en el país.

Es algo que ha ido dando sus frutos, con una primera fase en la que las compañías han ido recopilando información y “materiales” y una segunda fase para 2026 en la que proyectan integrar más de 300 tecnologías clave del 6G en un prototipo funcional.

La IA desde la base. Algo clave de esta tecnología es que no se trata simplemente de algo que permitirá una conexión con menor latencia y más velocidad. Eso es relevante, claro, ya que se estima que se conseguirán velocidades por encima de los 100 Gbps con un retardo muy inferior al milisegundo (en el 5G, la cifra es de alrededor de 1 Gbps), pero en el 6G lo que más importa es que será un sistema que tendrá la inteligencia artificial integrada en cada capa.

Esto es, quizá, lo más ambicioso de todo lo que han comentado en el foro. A diferencia del 5G, que se ha tenido que ir adaptando a las capacidades de la inteligencia artificial y la robótica, el 6G se ha diseñado con la IA desde la base. Esto implica que cada unidad de red (estaciones, terminales y redes centrales) tendrán poder de cómputo de IA incorporado. En pocas palabras: serán sistemas que, además de permitir conexión 6G, tendrán la capacidad de operar localmente agentes de IA.

La idea es no tener que depender, para ciertas tareas, de centros de datos que a veces están a largas distancias. Además, se está planteando que la red sea ubicua -que esté en todas partes-, siendo un sistema que podrá funcionar en tierra, aire, espacio y mar. Suena tremendamente ambicioso, pero estamos hablando de una tecnología que coexistirá con los planes de llevar centros de datos al espacio.

Adopción masiva. Como apuntamos hace unos días, China quiere realizar el despliegue de cara a 2030, pero ese ‘lanzamiento’ del 6G no será para el consumidor. Una vez desplegada la red y viendo que es viable para impulsar las tecnologías que quieren desarrollar (robótica, IA física, computación a distancia o conducción autónoma, por ejemplo), será el turno del consumidor. Es algo que llegará de cara a 2035, pero aquí no debemos ser muy optimistas.

No será fácil. Aunque suene genial tener en el bolsillo y en casa dispositivos que logren esa velocidad sin necesidad de contar con una conexión por cable, hay que tener algo en cuenta: aunque el 5G lleva entre nosotros más de seis años, aún está dando sus primeros pasos. Tenemos dispositivos 5G, sí, pero hay varios problemas. Uno es que, muchas veces, el 5G no es “real” o no llega a las velocidades que podría. Por otro, la cobertura es esencial, y es algo que va por barrios.

En un informe de hace unos meses, el gigante de las comunicaciones europeas Ericsson apuntó que Europa tiene un problema. Mientras otros países han desplegado la banda milimétrica, la mayoría de los países europeos han priorizado las bandas medias y bajas. Tenemos muchísima cobertura (ahí están los mapas de territorio cubierto), pero tenemos menos velocidad y más latencia. Y si no se resuelve, el despliegue del 6G será inútil. Al menos, Europa se ha pronunciado y no quiere que se repita la jugada.

Vital. Y esto, como decimos, es fundamental porque ya estarás intuyendo que el 6G no sólo es más velocidad: es la tecnología inalámbrica sobre la que se quiere dar forma al futuro inmediato. Tener la superioridad es una ventaja geopolítica, y China no es la única que está en esta batalla. China puede tener a ZTE y Huawei, pero Corea del Sur cuenta con SK Telecom y Samsung.

Quieren tener una red 6G funcional para 2028, algo en lo que también están metidos Japón y Estados Unidos. De la manera que sea, es evidente que vamos a empezar a hablar mucho del 6G a corto plazo porque todas las potencias se están moviendo.

No será sencillo y el propio vicepresidente de ZTE ha comentado que hay obstáculos como las cadenas de suministros de componentes esenciales y el coste de desplegar una red 6G, pero que al ser una tecnología que une comunicaciones, IA, industria aeroespacial y, sobre todo, la militar, puede hacer que los países se vuelquen en ese desarrollo.

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