
El calor generado por estas instalaciones puede llegar a convertirse en un problema notable para quienes viven cerca de ellas
Un grupo de investigadores de la Universidad de Arizona State han publicado un estudio llamativo. Han querido estimar cuál es el impacto de los centros de datos de IA en las temperaturas medias de la región en la que se instalan. Su conclusión es inquietante, porque ese aumento puede ser de hasta 2,2 ºC.
El uso masivo de la IA plantea otro problema. Hay un debate ya claro sobre el consumo de agua y energía de los centros de datos de IA, pero este estudio ha puesto el foco en un problema igualmente importante: la contaminación térmica.
Hace calor. Los investigadores se centraron en el área metropolitana de Phoenix, la más calurosa de todo EEUU. Allí sus análisis indicaron que los centros de datos expulsan aire de sus sistemas de refrigeracion a temperaturas que son entre 14 y 25 grados Farenheit por encima de la temperatura ambiente, creando térmicas que pueden afectar a los vecindarios cercanos.
El aire lo dice todo. Esta es la primera investigación conocida que utiliza sensores de alta precisión montados en vehículos con los que se comparó la temperatura del aire antes y después de pasar por las instalaciones. Los datos fueron claros: las zonas a favor del viento de un centro de datos registraban temperaturas medias 1,6 ºF más altas, con picos de 4 ºF (2,2 ºC) respecto a las zonas de referencia.
Efecto "isla de calor". El impacto de ese aumento de temperatura es además notable en cuanto a distancia afectada: se detectaron dichos incrementos incluso a 500 metros de distancia de la fuente, lo que equivale a unas cinco "manzanas" de viviendas en la ciudad de Phoenix.
Círculo vicioso. El propio diseño de los centros de datos hace que este problema se retroalimente. Un solo centro de datos puede generar tanto calor residual como una pequeña ciudad de 40.000 hogares, y el ciclo vicioso es claro:
- El centro de datos expulsa aire muy caliente para enfriar sus servidores
- El aire calienta el vecindario circundante
- Los vecinos usan más sus aparatos de aire acondicionado
- Los aparatos de aire acondicionado expulsan aún más calor residual
La ubicación es la clave. David Sailor, que lideró el estudio, indicó que lo que buscan con sus conclusiones no es prohibir los centros de datos, sino replantear su integración con los núcleos urbanos. Para evitar o mitigar los problemas se proponen soluciones como la reorientación de las salidas de aire o la creación de parques que amortiguen esos aumentos de temperatura. La clave, aseguran estos investigadores, es la planificación urbana: deben tratarse estas instalaciones como fuentes de emisiones térmicas industriales, porque es lo que son.
Prevenir antes que curar. La capacidad de cómputo proyectada para los centros de datos que se construirán en EEUU se duplicará en 2030, lo que hace que según este estudio sea necesario tomar medidas. El reto, dicen, es lograr aplicar estas soluciones antes de que ese calor residual generado por los centros de datos se convierta en un problema de salud pública.
España también puede tener ese problema. Los proyectos que afectan a nuestro país también deberían tener en cuenta esta circunstancia. En los últimos meses hemos visto como la Comunidad Autónoma de Aragón ha centrado parte del protagonismo de los acuerdos con grandes tecnológicas, y tanto Amazon como Microsoft tienen centros de datos proyectados en el área metropolitana de la ciudad de Zaragoza. Las localidades de Villamayor de Gállego y Villanueva de Gállego, están a menos de 20 km de Zaragoza, y ambas ya tienen proyectados centros de datos. Dichas iniciativas prometen impulsar la economía de la región, pero también traen dudas consigo. No todo el mundo está a favor de dichos centros, desde luego, y hay incluso procesos judiciales intentando detener su construcción.
Imagen | David Vives y AWS
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