Huawei lleva seis años maquinando un plan y ahora están listos destronar a la indestronable: NVIDIA

  • Huawei presentó su chip Atlas 350 presumiendo de ser 2,8 veces más potente que los H20 recortados de NVIDIA para China

  • Está construyendo un ecosistema para ser la palanca de la industria tecnológica

Alejandro Alcolea

Editor

Con el inicio de la guerra tecnológica entre Estados Unidos y China, a Huawei se le dio una misión: convertirse en la punta de lanza de las tecnológicas chinas. Tras unos primeros años duros que fueron como una peregrinación por el desierto, la compañía China ha vuelto pisando fuerte. No sólo ha recuperado el liderazgo en China, sino que ha dado pasos para convertirse en la palanca de la industria. Si hace unos días presentó su supercomputador, ahora es el turno de algo más modesto, pero imprescindible en la carrera de la IA.

Un chip para inferencia que, afirman, es más potente que la alternativa de NVIDIA.

Atlas 350. En el marco de la Conferencia Anual de Socios, la compañía ha vuelto a presentar la plataforma Atlas 350 (ya la anunció en el Huawei Connect 2025 el pasado septiembre). Se trata de una tarjeta que utiliza la última versión de su procesador Atlas 950PR y que, según los datos de la compañía, tiene una mejora en el rendimiento de inferencia de 2,8 veces respecto a la competencia. Esa competencia es el chip H20, una versión recortada que era la que NVIDIA tenía permiso para vender en China.

Es una plataforma enfocada a un rápido movimiento de datos, lo que permite que sea ideal para una alta carga de trabajo en labores como recomendaciones de búsqueda, generación multimodal y uso de modelos de lenguaje a gran escala. Es una aceleradora, en definitiva, una pieza de hardware dedicada a una tarea muy concreta, y es la que sabe hacer bien dentro de un servidor.

Al lío. Para entrenar la IA, China tiene otras armas, algunas de la propia Huawei, pero esta Atlas 350 es para cumplir con ese objetivo de la industria china de hacer que las herramientas de IA sean accesibles y monetizables lo antes posible. De hecho, en el evento se confirmó que ya hay socios lanzando servidores construidos con el Atlas 350 como corazón. Y aquí está el verdadero dato relevante.

Huawei no sólo está presentando cosas: está presentando y anunciando que ya tiene socios lanzando productos con esta nueva tecnología. Porque la idea es que cada novedad en hardware empiece a distribuirse y desplegarse lo antes posible entre unas empresas chinas que están dentro del ambicioso plan quinquenal de soberanía tecnológica.

Esencial. Desde hace meses, la compañía se está moviendo para posicionarse como la palanca del resto de la red tecnológica china con NPU, hardware de disipación, tarjetas estándar para la IA, placas base y “otras formas diferentes de hardware para facilitar el desarrollo de clientes y socios”. En el evento, han destacado que “si bien la primera mitad de la era de la inteligencia artificial se centró en la potencia de computación, la segunda se definirá por los datos”.

Y es en esa inferencia donde Huawei quiere brindar toda su infraestructura para convertirse en una pieza indispensable del ecosistema. Porque China, dentro del gran plan de futuro, está peleando por convertirse en potencia no sólo de la IA que conocemos, sino de la inteligencia artificial física, de los robots o de las redes 6G, campo en el que Huawei también lleva la delantera.

¿Suficiente? Esa es la gran pregunta, y es posible que la respuesta no dependa tanto de la potencia bruta como del ecosistema. No me refiero al rico ecosistema que está construyendo Huawei, sino al ecosistema de herramientas. Si todo el mundo usa tarjetas de NVIDIA para el entrenamiento (en la inferencia vemos que poco a poco cada uno está haciendo la guerra por su cuenta), es para ellas para las que se optimiza el software y los procesos. Y las empresas chinas más punteras quieren el hardware de NVIDIA para estar a la par o superar a las rivales estadounidenses.

Esto ha sido un culebrón con NVIDIA presionando a Trump para que le deje vender las H200 en China, consiguiéndolo previo arancel del 25% para esas compras y, después, China mandando mensajes contradictorios. El próximo 31 de marzo se producirá una reunión en Pekín entre Trump y Xi Jinping y está previsto que los controles de exportación -y el tema de NVIDIA- se ponga sobre la mesa.

Y alguien que va a estar mirando con atención esa reunión es Huawei. Porque China está ahora mismo en una encrucijada: sabe que sus empresas piden chips de NVIDIA, pero a la vez el Gobierno no quiere que se apalanquen usando tecnología extranjera que los puede volver a dejar tirados.

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