
Londres presume de haber detenido a más de 2.500 delincuentes gracias a este sistema
Su expansión ha desatado un debate sobre privacidad y vigilancia masiva
Hace unos días un hombre iba paseando por la calle cuando, sin darse cuenta, una cámara escaneó su cara. Mientras seguía caminando, un sofisticado sistema comparó su rostro con una base de datos policial, envió la alerta y en cuestión de minutos estaba arrestado. Sucedió en Londres.
La ciudad de las cámaras. Londres es una de las ciudades más vigiladas del mundo; según algunas fuentes, en sus calles hay más de 600.000 cámaras controlando todo lo que pasa. Desde hace unos años, además, tienen un sistema de reconocimiento facial en tiempo real para identificar delincuentes peligrosos, y parece que el sistema está siendo tan efectivo como polémico.
En números. La Policía Metropolitana de Londres dice que desde principios de 2024 han realizado 2.500 arrestos, de los cuales 2.100 están relacionados con delitos violentos y sexuales contra mujeres y niñas. El sistema escaneó más de 3 millones de rostros en un año y solamente generó diez falsos positivos. Durante un piloto en el distrito de Croydon se escanearon al menos 470.000 transeúntes con sólo un falso positivo. Según la policía, el resultado de esta prueba fue una reducción del crimen del 10,5%.
Cómo funciona. Las cámaras con reconocimiento facial que han instalado son capaces de escanear hasta 5.000 rostros por hora. Lo que hacen es enviar los datos a una sala de operaciones policial donde un sistema IA, firmado por la empresa japonesa NEC, se dedica a compararlos con la base de datos policial, donde hay más de 17.000 sospechosos registrados. Cuando hay una coincidencia, se emite una alerta a los agentes de la zona para que puedan efectuar el arresto.
Oposición. Organizaciones como Big Brother Watch ha llevado a cabo campañas contra este sistema, argumentando que se corre el riesgo de normalizar la vigilancia masiva en espacios públicos y calificando la tecnología de 'Orwelliana'. Además, cuestionan duramente su verdadera rentabilidad operativa ya que, mientras la policía presume de lograr un arresto cada 35 minutos, advierten de que estas estadísticas ocultan la enorme cantidad de horas de los agentes y los inmensos recursos logísticos que requiere el sistema en las calles, desviando esfuerzos de una labor policial tradicional y más proporcionada.
El debate se ha intensificado tras el uso inédito del sistema en una protesta política en Londres. Big Brother Watch llevó el caso ante el Tribunal Superior, pero este falló a favor de la legalidad de la tecnología, abriendo el camino para su expansión.
A favor. A pesar de la oposición de algunas organizaciones, según la directora de policía Lindsey Chiswick, la tecnología es "revolucionaria" y totalmente segura, subrayando que los datos biométricos de quienes no coinciden con la lista de sospechosos se destruyen inmediatamente. También hay temor de que el algoritmo discrimine por raza, pero la policía se escuda en que las pruebas realizadas concluyeron que el sistema es preciso y no presenta sesgos de etnia ni de género. Según Chiswick, el apoyo de la ciudadanía ronda el 80% en las encuestas.
Imagen | Levi Meir Clancy, Unsplash
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