Leonardo da Vinci diseñó el que hubiera sido el puente más largo del mundo en su era: lo han impreso en 3D, y habría funcionado

Cruzar el Cuerno de Oro, el estuario que separaba Estambul de Gálata era muy incómodo. Durante la caída de Constantinopla, en 1453, los turcos construyeron un puente móvil con barcos que permitieran a sus tropas cruzar de lado a lado, pero aquello era una solución de compromiso.

Eso fue lo que trató de evitar el sultán Bayezid II, que en 1502 quiso que un puente cruzara ese estrecho y uniera ambas orillas. La tarea recayó en el más grande entre los grandes: Leonardo da Vinci, que ideó un puente con un diseño asombroso. Hubiera sido el puente más largo del mundo en aquella época, pero lo cierto es que nunca llegó a construirse. Ahora unos científicos han querido saber si aquel diseño hubiera funcionado, y la respuesta le hubiera gustado a Leonardo.

Leonardo lo ideó, pero nunca se construyó

Cuando Leonardo recibió el encargo se puso a pensar en una tarea singular, pero el genio del renacimiento encontró la solución al problema combinando conceptos geométricos muy conocidos en la época, como el de la parábola invertida o la clave de arco.

Las anotaciones de Leonardo han servido para retomar la idea cinco siglos después. Fuente: Wikipedia

En aquella época los puentes se construían mediante arcos semicirculares, y para lograr un puente que uniese ambas ciudades se habría necesitado una estructura formidable y aparatosa, pero esos principios geométricos fueron aprovechados por Leonardo de forma realmente ingeniosa.

Con ellos trazó ese diseño que planteaba un puente asombroso para aquella época: hubiera medido 280 metros de largo y 24 metros de ancho. Leonardo le escribió una carta al sultán describiéndoselo, y además esbozó ese diseño en su cuaderno de notas.

El sultán rechazó aquel diseño y aquel puente no se construyó, pero siglos después se recuperó aquel trabajo, que ahora ha sido analizado por un equipo de ingenieros que lo ha impreso en 3D retomando las notas de Leonardo da Vinci.

Siglos después, la confirmación: hubiera funcionado a la perfección

Este equipo de investigadores recogió las notas de Leonardo que se recuperaron en 1952 y las amplió para desarrollar un modelo fiel a aquel diseño pero a escala, de forma que pudieran comprobar la validez de las innovadoras ideas que el genio renacentista planteaba en sus notas.

Ese diseño permitía entre otras cosas que los barcos de vela pudieran pasar por debajo sin problemas, pero estaba totalmente adelantado a su tiempo.

Ese diseño estába protagonizado por un gran arco aplanado, y el puente hubiera tenido una longitud asombrosa de 280 metros -aunque las unidades de medida eran otras por aquel entonces- que eran 10 veces mayor en dimensiones que los puentes convencionales de la época.

Como explican en MIT News, ese diseño también estaba basado en una singular forma de estabilizarlo frente a movimientos laterales. Eso ha causado el colapso de muchos puentes a lo largo de la historia, pero para evitarlo Leonardo creó pilares que se desviaban hacia fuera en ambos lados para corregir esos posibles desequilibrios.

Aunque en sus notas trazó un boceto del puente, no explicó los materiales o método de construcción. Los investigadores asumieron que el puente se hubiera fabricado con piedra, ya que la madera ni el ladrillo hubieran soportado la carga de un puente de tal longitud. Además, concluyeron, el puente se mantendría por sí solo gracias a la fuerza de la gravedad.

Lo que hicieron fue construir un modelo de 126 bloques para lograr un modelo del puente a escala 1:500. Cada uno de esos bloques se imprimió en una impresora 3D y se colocó tal y como los ingenieros sostenían que Leonardo los hubiera colocado.

El resultado: el puente, efectivamente, se sostiene perfectamente gracias a la compresión: "todas las fuerzas se están transfiriendo dentro de la estructura", afirmaba Karly Bast, una de las responsables del proyecto. Al ir colocando los módulos tenían dudas de si se sostendría o no, pero tras colocar la última, la clave y presionar para que quedara perfectamente encajado, se dieron cuenta de que el diseño era perfecto.

Un diseño al que ya se le había rendido homenaje

Es cierto que el diseño actual recurre a materiales más ligeros y resistentes, pero este esfuerzo de Leonardo deja claro de la capacidad que la ingeniería y la geometría conferían a proyectos como este.

El concepto, de hecho, ya había sido aprovechado en el pasado: en 2001 el artista noruego Vebjørn Sand diseñó un puente bajo el llamado "da Vinci Project" que logró que Noruega lo construyera como parte de su red de carrreteras.

El puente se completó en 2001, aunque se utilizaron nuevos materiales y métodos de construcción que no hacían tan críticos los conceptos geométricos que Leonardo utilizó en el diseño original.

El resultado final fue además un puente más corto que el ideado por Leonardo: su longitud final es de 109 metros, mientras que su anchura máxima es de 40 metros. El homenaje es desde luego notorio, pero resulta aún más sorprendente comprobar que el diseño original y el teórico método de construcción de aquella época hubieran funcionado sin aparentes problemas. Leonardo era mucho Leonardo.

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