"Content is king" y por eso lo que necesita la smart tv es inteligencia

En el debate sobre la integración entre internet y televisión hay un factor que sistemáticamente se minusvalora por parte de los que viene del lado de la red y lo enfocan desde la experiencia del ordenador: el interfaz de la televisión basado en tumbarse en el sofá, pulsar un botón y empezar a mostrar contenido es difícilmente superable.

Por eso mismo creo que los planteamientos de smart tv que asumen un deterioro de este caso de uso tienen las de perder. Esperar que los usuarios introduzcan textos con el mando o con un teclado, que hagan búsquedas, que naveguen por menús complejos… puede funcionar con una minoría, pero desde luego no es el camino para conquistar al usuario medio. ¿Y donde está la clave entonces? En mi opinión, por un lado está donde siempre, en el contenido, y por otro, en la inteligencia con que es servido.


Interfaces espectaculares ante la ingente cantidad de contenido

Este problema de complicar la experiencia de usuario en lugar de enfocarse en los contenidos constituyó el pecado original de Google TV, que a cambio cosechó unos resultados pobres en su primera generación, una vez comprobado que buscar no es para la tele.

Claro que, volviendo al tema del contenido, ¿resulta un buen interfaz el clásico mando a distancia con su “anterior” y “siguiente” cuando una televisión conectada a internet te trae cientos de fuentes adicionales a los canales tradicionales y vídeo bajo demanda? Ciertamente no, y de hecho es uno de los grandes problemas de los Wuaki, Boxee, InOut, Youzee y compañía, como navegar por catálogos inmensos y de fuentes diversas en muchos casos.

En este punto estamos viendo novedades continuamente. Youzee ha hecho un gran trabajo de usabilidad, Wuaki se ha renovado recientemente y tenemos interfaces espectaculares como el uso de Kinect y de la voz para acceder a contenidos a través de la XBox. El control por gestos de Kinect es ciertamente espectacular y funciona muy bien, pero tiene un problema: es menos eficiente que el clásico mando a distancia y, al menos un servidor, lo utilizó varias veces (probarlo y enseñarlo a las visitas) para luego olvidarlo.

¿De qué hablamos cuando hablamos de inteligencia en la smart tv?

Hay algo para lo que es fantástico conectar la tele a internet y es para abrir la puerta a muchos servicios “over the top” que permiten el acceso a contenidos sin estar ligados a quien nos ofrece la conexión. Es hacia donde claramente se está moviendo el mercado y, como parece que puede acabar sucediendo, ojalá tengamos una oferta competitiva en este 2012 en servicios de suscripción.

Aquí es donde necesitamos la intervención inteligente, tanto proactiva como reactiva. Proactiva es la basada en los algoritmos de recomendación, aquella que a partir de nuestro consumo y valoraciones sea capaz de rescatarnos lo más probablemente nos va a interesar: aquellas series que ya estamos viendo y tienen nuevos capítulos, aquél contenido que la gente similar a nosotros también ha visto y valorado. Este tipo de sistemas están presentes en multitud de servicios, desde Netflix a Last.fm pasando por los mismísimos InOut y Youzee.

Pero donde creo que queda un espacio inmenso para innovar es en la inteligencia reactiva a la hora de ofrecernos contenidos. No quiero sólo que pueda decirle al sistema “Pon la 1”, quiero poder decirle “Quiero ver los desayunos de rtve de esta mañana” y, todavía mejor, “quiero ver el primer capítulo de Juego de Tronos que todavía no haya visto”.

Un sistema que no sólo reconozca la voz, sino que entienda órdenes de cierta complejidad, que conozca mi histórico y que sepa arbitrar entre las distintas fuentes de contenidos, desde aplicaciones de la tele hasta fuentes puramente web o de la televisión tradicional. ¿Es mucho pedir? Probablemente, pero si alguien innovar en el terreno de la “smart tv” creo que, junto a ofrecer una oferta de contenido completa, es la asignatura a abordar.

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