Científicos de Stanford crean baterías transparentes porque 'quieren un iPhone transparente'

‘Quiero hablar con Steve Jobs sobre nuestras baterías porque quiero un iPhone transparente’. Con esta frase bromea Yi Cui, profesor de ingeniería de materiales del laboratorio de fotónica de la Universidad de Stanford cuando le preguntan por qué a él y a su colega Yuan Yang les dió por intentar crear una batería transparente.

Esta estrafalaria creación, que ha sido dada a conocer hace unos días en una publicación de la prestigiosa universidad, consiste en una batería completamente funcional, pero que deja pasar un 62% de luz a través de su estructura (lo que más bien la calificaría como translúcida, no transparente) y, además, es flexible.

La motivación de ambos científicos es poco habitual. ‘Podemos hacer una batería más potente’ Asegura Cui, ‘pero además queríamos hacerla más estética’. A esta peculiar declaración de intenciones, el científico añade que ‘Por otra parte, el hecho de que sea transparente nos permite estudiar mejor los procesos que tienen lugar en su interior’.

Sea por el motivo que sea, el caso es que el invento no está precisamente falto de desarrollo. El equipo liderado por Cui ha tenido que sustituir prácticamente todos los materiales de una batería convencional. El núcleo de estas extrañas baterías está compuesto por dos rejillas de un material llamado Polidimetilxilosano utilizado en cirugía plástica y lentes de contacto, que después ha sido recubierto de partículas microscópicas de metal para hacerlo conductor.

La clave del asunto es que, según Cui, el ojo humano ya no es capaz de distinguir partículas por debajo de los 50 micrones lo que, a todos los efectos, es como si fueran transparentes siempre que estén correctamente alineadas. Así pues, los filamentos de las rejillas de Polidimetilxilosano miden sólo 35 micrones. Después, la estructura es sumergida en un gel transparente que hace las veces de electrolito y encapsulado en una cubierta transparente.

A medida que se añaden capas de esta estructura, se puede aumentar la potencia de las baterías a costa de una leve pérdida de transparencia. La buena noticia es que es la batería transparente de Cui y Yang es completamente funcional y su coste de producción es el mismo que el de una batería de Ion-Litio convencional. La mala noticia es que, en el mismo tamaño, su potencia es menor (equivalente a una batería de Niquel-Cadmio). Cui se muestra optimista sobre el futuro desarrollo de estas baterías. Lo que ya no sabemos es si el señor Jobs compartirá su entusiasmo.

Más información | Universidad de Stanford

Portada de Xataka