El supercomputador más potente del mundo está en China. La otra parte de la historia es aún más interesante

Lineshine Supercomputador China
  • LineShine recupera la corona que EEUU llevaba manteniendo desde 2017

  • El supercomputador chino supera los dos exaflops de potencia

  • Pero hay grandes tapados que no compiten en la lista  TOP500: los grandes clústeres de IA

Javier Pastor

Editor Senior - Tech

La lista TOP500 bianual con los supercomputadores más potentes del planeta ha dado una sorpresa llamativa en su edición de junio de 2026. El sistema chino LineShine, instalado en el Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen, ha debutado directamente en el número uno. Desplaza así al supercomputador estadounidense El Capitan, que había dominado el ránking desde hace años. China no lograba liderar esta clasificación desde 2017, y rompe así una década de hegemonía norteamericana.

Potencia bruta sin preceedentes. Las pruebas de rendimiento que se utilizan para configurar esta lista no dejan dudas: LimeShine ha alcanzado los 2,198 exaflops de rendimiento en el benchmark HPL, frente a los 1,809 exaflops de su rival estadounidense. La máquina china es por tanto un 20% más potente que el buque insignia del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de California. Es todo un nuevo hito en la supercomputación global.

Sorpresa: cero GPUs. El rendimiento es extraordinario, pero lo es aún más el hecho de cómo se ha creado este supercomputador. La mayoría de supercomputadores modernos dependen en gran medida de las GPUs, chips gráficos especializados de Nvidia o AMD, para procesamiento masivo de datos. Sin embargo, LineShine utiliza CPUs en lugar de centrarlo todo en las GPUs, algo que diferencia este supercomputador de sus rivales y que hace que la hazaña sea aún más llamativa.

Corazón ARM. El pilar fundamental de LineShine es la CPU LX2. Los datos apuntan a  que ha sido diseñada por Huawei, y en cada una de esas CPU tenemos dos dies de computación y memoria HBM. Cada die tiene 152 núcleos ARMv9 que cuentan con soporte SVE y SME, lo que permite que aun sin GPUs, el sistema pueda procesar vectores y matrices de forma excepcional. En total LineShine tiene 304 de estos procesadores con un total de 13.789.440 núcleos.

Esquivando vetos. Una de las razones que sin duda han contribuido a esa decisión de diseño está en la guerra comercial de EEUU con China. Los aranceles y los vetos a la exportación de hardware y software han puesto las cosas muy complicadas sobre todo a la hora de conseguir GPUs de Nvidia para procesamiento de  IA. A pesar de todo ello, China ha vuelto a demostrar una capacidad asombrosa para avanzar tecnológicamente. Otra curiosidad: el sistema se ha construido sin fondos públicos del gobierno chino.

Fuente: TOP500.org

Los clústeres de IA no compiten aquí (pero "ganarían"). Esta prestigiosa lista siempre nos había ofrecido esa visión de los sistemas de computación más potentes del mundo, pero hoy por hoy el panorama ha cambiado. Lo ha hecho porque los clústeres de IA creados por las grandes tecnológicas son probablemente más potentes que cualquiera de estos sitemas. Como explica Jimmy Goodrich, de la Universidad de California, "si los hiperescaladores compitiesen con sus sistemas, "el más rápido" del mundo ni siquiera estaría entre los cinco primeros". Esa frase, eso sí, tiene miga.

Pero es comparar peras con manzanas. No obstante, los supercomputadores de la lista TOP500 y los clústeres de IA que los hiperescaladores construyen para satisfacer la demanda mundial son muy distintos. El problema de raíz está en la precisión de coma flotante. Los supercomputadores clásicos como El Capitan están diseñados para simulaciones científicas de alta fidelidad, donde el más mínimo error de redondeo puede ser fatal. Por eso operan bajo el estándar FP64 con el que  se calculan decenas de decimales: es un proceso lento y costoso en energía, pero extraordinariamente preciso.

La IA redondea con alegría. Por el contrario, los modelos de IA son muy resistentes al "ruido" numérico. No necesitan una precisión perfecta para reconocer patrones o generar texto. Eso permite que los chips de IA utilicen formatos de precisión reducida como FP16, FP8 o incluso FP4. Al procesar números mucho más cortos, multiplican su velocidad y eficiencia de forma notable. Así que cuando un clúster de IA logra decenas de exaflops, lo hace redondeando con bastante alegría. Estas máquinas son excepcionales para tareas de IA, pero no amenazan el futuro de los supercomputadores tradicionales.

Europa (e Italia) y la supercomputación. Si nos fijamos en detalle en la lista, vemos una gran noticia para la supercomputación europea. El sistema HPC7 creado por Eni ha entrado directamente al puesto 6 de la lista, mientras que Jupiter Booster (Alemania) está en el número 5. Europa tiene cuatro sistemas entre los 10 primeros de la lista TOP500 (dos de ellos, de Italia), y ocho entre los 20 primeros. España sigue presente en la lista gracias a MareNostrum 5, que eso sí, baja del puesto 14 al 16.

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