Acer Aspire Switch 10, toma de contacto

“Para nosotros es un paso natural” dice Massimo D’Angelo, vicepresidente de operaciones en EMEA de Acer, cuando le preguntamos sobre el Acer Aspire Switch. Un dispositivo que herede la coletilla de la familia de portátiles y no la de los tablets, la Iconia. Tras lanzar convertibles donde teclado y pantalla podían ir por lados separados nos llega una revisión de esta fórmula pero con el añadido de ponerlo en hasta cuatro posiciones.

Tras su presentación en Nueva York, donde el equipo ha sido presentado junto a otros siete productos, nos dirigimos a él para probarlo y comprobar si este convertible de 350 euros puede ser una buena solución para aquellos que quieran un tablet y un portátil bajo el mismo dispositivo sin tener que hacer una inversión económica importante. ¿Nuestra primera impresión? Vamos con ella.

Un convertible asequible con toque a netbook

Cuando estamos acostumbrados a ver un producto económico en una gama donde el precio se duplica o triplica lo miramos con lupa. ¿Qué hace que este nuevo dispositivo tenga una rebaja tan generosa? Lo más sencillo es fijarse en los detalles técnicos o en la fabricación del dispositivo pero también hay que atender a otra cuestión: no todo el mundo quiere pagar grandes cantidades de dinero para ir a la última tendencia tecnológica. La democratización y todo eso.

Este es el principal pretexto de Acer: hagamos un convertible económico para aquellos que no buscan un terminal especialmente potente. Hecha la introducción, que dicho sea de paso podría servir de conclusión, vayamos con el terminal. Lo cogemos, le damos un par de vueltas y de primeras nos encontramos con un acabado en plástico que queda ligeramente camuflado por la pintura metalizada. Agradable al tacto, la construcción es buena aunque hay partes donde la carcasa es un poco blanda.

En relación tamaño/peso no es el más ligero pero tampoco es especialmente pesado, tanto si lo usamos con el teclado o sin él. Cómodo en mano, la pantalla nos ofrece una buena densidad de píxeles donde quizá algunos echen de menos que sea Full HD pero el hecho de que sea un panel IPS y muestre los colores con bastante naturalidad es un punto a favor. Eso sí, el cristal frontal refleja bastante luz y aunque en interiores se veía sin problemas apunta a que con en exteriores va ser un poco difícil.

Para acoplar la pantalla al teclado, Acer ha apostado por una combinación de piezas mecánicas en los extremos de la pantalla con un conector magnético en el centro del perfil inferior. La solución es bastante efectiva y le da mucha consistencia al dispositivo. Fácil de extraer, las piezas que se encargan de acoplar todo parecen un poco débiles y aunque no es el sistema más preciso y ágil que hemos visto cumple a la perfección.

El teclado, chiclet, tiene una buena respuesta y es cómodo. No se puede decir lo mismo de un trackpad demasiado blando que parece tener un rol muy secundario frente a la pantalla táctil. Por fortuna siempre tendremos la posibilidad de utilizar un ratón bluetooth sin mayor complicación. En el propio teclado nos encontramos con varios conectores: jack de 3,5mm, micro USB, mini HDMI y ranura de tarjetas microSD.

A nivel de especificaciones técnicas nos encontramos con un modesto Intel Atom Bay Trail T con 2GB de RAM, 64GB de almacenamiento en la pantalla (500GB adicionales en el teclado) y Windows 8.1 como sistema operativo. No hemos podido exprimirle demasiado en el tiempo que hemos estado con él pero la sensación que nos ha dado es realmente buena.

Ligero moviendo aplicaciones, gestionando la multitarea sin problemas y transiciones rápidas. Nos hemos encontrado con algún que otro tirón y terminal bloqueado pero lo achacamos, de momento, al hecho de que se trata de modelos no comerciales, veremos posteriormente cuando tengamos una unidad para analizar.

Conclusiones tras esta toma de contacto

Hay una gran pregunta que gira alrededor de este Acer Aspire Switch 10 y que debe contestar con firmeza si quiere convertirse en un superventas. ¿Sus 350 euros son una buena inversión? No tanto visto como “¿merece la pena pagar tanto?” sino como “¿por esa cifra ofrece un buen rendimiento? Es pronto para resolver la incógnita pero las impresiones son bastante positivas.

Lo que menos me ha gustado ha sido la fabricación y con esto no quiero decir que sea algo malo. El plástico está más que justificado aunque hay detalles que no me han gustado en absoluto: el trackpad es demasiado blando y parece más un apéndice prescindible frente a la pantalla táctil o un accesorio adicional. Veremos también cuando se caliente.

La pantalla se ve bien. Sin lujos, correcta, se agradece que Acer no haya decidido apostar por un panel TFT. La batería y su rendimiento en el día a día son las dos grandes dudas que tiene un terminal que debe demostrar que puede valer tanto como herramienta de ocio como para pequeñas tareas profesionales mayormente relacionadas con el mundo de la ofimática. Veremos si el precio realmente lo vale o es más bien un espejismo.

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