Después de 40 años colando una grabadora en conciertos, el archivo sonoro de conciertos más grande ya es público
Durante cuatro décadas, los dueños de los clubs de Chicago veían entrar a un tipo con el bolsillo abultado y hacían la vista gorda. Aadam Jacobs no vendía nada ni molestaba: simplemente grababa. Cada semana, varios conciertos. Cada año, cientos de cintas. Cuarenta años después, ese hábito absurdo y metódico es uno de los archivos sonoros más valiosos y singulares de la historia del rock.
Quién es. Jacobs, que hoy tiene 59 años, comenzó a grabar conciertos en 1984 con un aparato estilo dictáfono que le prestó su abuela. Tenía 17 años y ya grababa canciones de la radio cuando cayó en que podía hacer lo mismo en directo, simplemente escondiento una grabadora en un bolsillo al entrar a la sala. Jacobs no se considera a sí mismo un archivista obsesivo, sino simplemente un aficionado a la música. Su razonamiento era sencillo: si de todas formas iba a varios conciertos por semana, ¿por qué no documentarlos?
Más y mejor. Con el tiempo fue mejorando el equipo: del cassette de Sony pasó al DAT (cinta de audio digital) y de ahí a grabadores digitales de estado sólido, aunque en los primeros años reconoce que usaba material bastante mediocre porque no tenía dinero para otra cosa. Al principio, los dueños de las salas intentaban que no grabara, pero con el tiempo se convirtió en una figura habitual de la escena musical de Chicago y muchos empezaron a dejarle entrar gratis. Un perfil suyo en el 'Chicago Reader' en 2004 lo describió como una de las instituciones culturales de la ciudad.
Qué hay en las cajas. Lo que ha venido a suceder con la Aadam Jacobs Collection, que es el nombre que se le ha acabado dando a todas sus grabaciones, es especialmente valiosa para los seguidores del indie y el punk rock de los años ochenta y principios de los dosmiles, cuando la escena llegó al mainstream gracias al nirvanazo. El catálogo incluye actuaciones tempranas de R.E.M., The Cure, Pixies, The Replacements, Depeche Mode, Sonic Youth o Björk. También hay rarezas, como un concierto de 1988 de los pioneros del rap Boogie Down Productions, o una actuación del grupo de culto Phish de 1990.
La estrella: Nirvana. La grabación de Nirvana de 1989, cuando el grupo era completamente desconocido, es posible que sea la más interesante de todas, tomada dos años y medio antes del lanzamiento de 'Nevermind'. Pero también hay cientos de actuaciones de grupos menores que no tienen ninguna otra documentación sonora de su carrera. Los ingenieros que están revisando las grabaciones reconocen cierta sorpresa ante la buena calidad de muchas de las grabaciones, sobre todo teniendo en cuenta que Jacobs no usaba equipos profesionales.
Cómo empezó. Tras aparecer en un documental de 2023, Internet Archive contactó con Jacobs para proponerle preservar la colección en su colección de música en directo (Live Music Archive), ya que las cintas analógicas tienen una vida útil limitada. La desmagnetización gradual, los hongos y el deterioro mecánico de los mecanismos de bobina hacen que cada año que pasa los riesgos de pérdida aumenten.
Brian Emerick, voluntario del Internet Archive, viaja una vez al mes a casa de Jacobs y recoge entre 10 y 20 cajas, cada una con entre 50 y 100 cintas. Él transfiere las grabaciones analógicas a archivos digitales, que luego envía a otros voluntarios para la mezcla y masterización. Emerick calcula que ha digitalizado aproximadamente 5.500 actuaciones desde finales de 2024, y que el proyecto tardará todavía varios años en completarse.
Una excepción. Las cintas de Jacobs han sobrevivido por una mezcla de obsesión personal y suerte, que ha acabado conduciéndolas a un repositorio donde quedarán para la posteridad. El smartphone ha democratizado la grabación de conciertos, hasta el punto en que es prácticamente imposible que un espectáculo en vivo no tenga su correspondiente digitalización. Pero democratizar no es preservar: la mayor parte de ese material termina enterrado en copias de seguridad olvidadas o plataformas online que cambian sus condiciones de servicio a menudo. Jacobs fue metódico pese a su condición amateur, y eso es lo que ha salvado a este auténtico tesoro musical.
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