CALB tiene una batería en forma de U que se recarga en 10 minutos. También tiene muchas incógnitas por despejar

Autonomía y carga rápida. Y, a ser posible, mejorar la segunda lo máximo posible degradando la primera lo mínimo. Esos son los retos principales a los que se enfrenta la industria en la producción de baterías para coches eléctricos en los próximos años. CALB, cree tener la solución apostando por una letra: la U.

Esta compañía china dedicada a la producción de baterías dice haber encontrado la fórmula para ofrecer altas densidades energéticas al tiempo que lleva a cabo cargas rapidísimas de sus pilas. El secreto es una nueva estructura interna de sus componentes, según recogen en CNEV Post.

Hasta ahora, las células de las baterías de coches eléctricos emplean un polo positivo y uno negativo. La corriente se produce cuando los iones de litio abandonan el polo negativo y se desplazan hasta el polo positivo. Allí permanecerán hasta que la batería es cargada, de nuevo, y los iones de litio realizan el camino inverso.

Estos polos (positivo y negativo) se sitúan hasta ahora en los extremos de la batería. Es decir, cuando se desplazan de uno a otro, realizan el máximo camino posible dentro de la pila.

CALB y su batería en forma de U

¿Qué es lo que ha anunciado CALB? Que sus ingenieros han encontrado la manera de mejorar sensiblemente el tiempo de las recargas con una nueva disposición de los polos positivo y negativo.

Para ello, han situado ambos polos en el mismo extremo de la pila, con el polo positivo centrado y situado ligeramente por encima del polo negativo (a ambos lados del mismo). Según su anuncio, con la nueva estructura los iones de litio viajan en un trayecto con forma de U, lo que permitiría una recarga de toda la batería en apenas 10 minutos.

Desde la compañía se reafirman a que este cambio se puede introducir tanto en sus baterías LFP como las NMC, de mayor autonomía. De hecho, dicen poder alcanzar densidades energéticas de 300 Wh/kg en estas últimas, lo que les situaría por encima de sus rivales y de otros referentes en la industria. Las baterías LFP y LMFP (añade manganeso) contarán con densidades energéticas de unos 200 Wh/kg.

Para hacernos una idea, es una cifra superior a la que se rumorea que llegarán las nuevas pilas de Tesla o ligeramente inferior a los 350 Wh/kg que ha anunciado NIO para el componente con el que quiere alcanzar los 1.000 kilómetros de autonomía.

Altísima densidad energética, recargas muy rápidas... pero un coste por desvelar

Para sostener estos datos, CALB asegura que las trayectorias de flujo de la corriente eléctrica se reducen en un 70% con esta nueva estructura y que la celda se calienta un 50%, lo que permite aumentar la potencia de carga. Además, dicen contar con nuevos productos químicos que también influyen en la mejora de la eficiencia, pero no han dado más detalles sobre esto último.

La producción, de momento, sigue en fase de estudio, aunque la compañía ha aportado otros dos datos interesantes: estas nuevas pilas ocupan un 3% menos que las celdas actuales y, además, requieren un 70% menos de máquinas de soldaduras, por lo que mecanizado el proceso, también deberían ser más baratas de producir.

Todos estas cifras, sin embargo, contrastan con datos que no se han dado y son tan interesantes (o más) para poder entender hasta qué punto son realistas las esperanzas en estas nuevas baterías.

Por ejemplo, no se ha señalado qué son los "nuevos productos químicos" que forman parte indispensable para garantizar el llenado de la pila en tan poco tiempo. Esto puede ser esencial para entender el coste que ésta puede tener para el cliente final. NIO, por ejemplo, ya señaló que su batería más avanzada puede costar tanto como uno de sus coches eléctricos.

Tampoco se ha mencionado la capacidad final de la batería, la potencia a la que permitirá recargar y, sobre todo, la degradación que tendría en el futuro las recargas asiduas de 10 minutos. Hay que tener en cuenta que, cuanto menor sea el tamaño de la batería, menos tiempo necesitará para llenarse pero también más influirá el porcentaje de batería degradada en los kilómetros finales disponibles.

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Foto | JUICE

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