Nuevo Motorola Moto X, toma de contacto

No me gustó el Motorola Moto X. Creo que Motorola hizo mucho ruido, especialmente en Estados Unidos, con un terminal que prometió ser rompedor y realmente no lo fue. Trajo cosas muy interesantes como la pantalla OLED para las notificaciones o la activación de la pantalla con Google Now. Sin embargo, no fue ese dispositivo tope de gama a un precio difícil de batir.

Un año más tarde Motorola vuelve renovando a su actual tope de gamas. Su nombre es nuevo Motorola Moto X, nada de X+1 al final, y esta vez la compañía estadounidense nos ha prometido la potencia y especificaciones punteras que no nos dio el año pasado. Ahora bien, ¿será esto suficiente para hacerle frente al resto de aspirantes a mejor móvil del año? Tras probarlo, tiene unos cuantos argumentos bastante poderosos a su favor. Vamos con él.

Un buque insignia personalizable

Dato a dato es indiscutible que el nuevo Moto X ha mejorado en todos los apartados. Adiós Snapdragon S4 Pro, hola Sapdragon 801. Un salto significativo que aunque a simple vista no se nota demasiado cuando lo tenemos en mano, hay que reconocer que el chip del modelo original dio buenos resultados, que demuestra que esta vez Motorola no quiere quedarse corta en este aspecto.

El terminal también ha credicido de tamaño y el aprovechamiento de la pantalla es excelente, especialmente en los bordes superior e inferior. Quizá los laterales no son los más finos pero en total la pantalla AMOLED de 5,2 pulgadas cubra una gran superificie del frontal del teléfono.

El salto al Full HD se nota aunque veremos cómo repercute en una batería de 2.300 mAh que sobre el papel sabe a muy poco. Estar por debajo de los 3.000 mAh no es una buena señal y algunos terminales como el Nexus 5 ya han demostrado que, efectivamente, es un punto a tener en cuenta. Veremos en la versión final, es pronto para opinar sobre este detalle.

Cogemos el móvil y de nuevo Motorola vuelve a dar con una experiencia ergonómica muy acertada. Es realmente cómodo y la proporción tamaño peso es muy correcta. La curva trasera le da un agarre muy cómodo y a pesar de tener una pantalla grande, en ningún momento se hace un terminal enorme. Es cierto que para gustos colores pero en el rato que he estado con él me ha parecido que tienen unas dimensiones perfectas.

El Moto X es realmente cómodo en la mano. Ligero, agradable al tacto y con una curva que mejora el agarre

El marco de aluminio más que un capricho estético es un salto de calidad y una forma de posicionarse. Los botones son bastante rígidos y el de encendido y apagado tiene una textura diferente para identificarlo rápidamente cuando pasamos el dedo. Los altavoces se han pasado a la parte frontal y tienen bastante potencia. El diseño de los mismos no desentona pero sobresalen ligeramente de la línea de la pantalla.

Utilizando el móvil vemos que va muy fluido pero, en fin, nada que no hayamos visto hasta ahora con otros modelos con Snapdragon 801. Veloz, capaz de mover cualquier aplicación sin problema... Nada nuevo, pero está claro que en este sentido no decepcionada. KitKat con ninguna modificación y solo algunos añadidos por parte de Motorola para configurar alarmas, migrar agenda y sincronizar el Moto 360.

La cámara también ha dado un salto de calidad. Sensor de 13 megapíxeles que en las pruebas que hemos hecho hemos conseguido buenos resultados. Ha mejorado en nitidez y en el procesado de imagen no se nota tanto el efecto de papel pintado. Es pronto para sacar conclusiones en este aspecto pero las sensaciones han sido bastante buenas. Eso sí, Motorola: poner el foco automático por defecto es el mal, especialmente cuando intentas hacer macro.

El marco metálico es muy bienvenido y da mayor sensación de calidad global unido a la carcasa de bambú natural

Ahora sí, un tope de gama de verdad

Motorola ha aprendido bien la lección con el modelo del año pasado: si queremos ofrecer un modelo tope de gama, tenemos que ofrecer un hardware que esté a la altura. Finalmente así ha sido y el nuevo Motorola Moto X se pone a la altura de otros grandes teléfonos. A su favor tiene argumentos muy buenos como la comodidad en la mano, el mercado de aluminio o la posibilidad de personalizarlo con Moto Maker, una opción que de momento no está disponible en España.

Muchas sensaciones buenas en la primera impresión pero con algunas dudas en dos apartados tan importantes como son la batería y la cámara de fotos. Con el primero, y el amperaje sobre la mesa, soy bastante escéptico. Con el segundo tras hacer unas pruebas creo que ha habido un avance notable pero no tengo claro que estén a la altura de otros smartphones fotográficos que destacan especialmente en este apartado. Dentro de poco saldremos de dudas con nuestro análisis.

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