China quiere conquistar el mundo de los smartphones

Estos días hemos hablado de esos fabricantes chinos de smartphone en la sombra, empresas que han iniciado sus operaciones con una dedicación total al público chino pero que poco a poco han ido ampliando miras. Xiaomi y Meizu son los grandes representantes de dicho segmento, pero hay más.

De hecho, muchos de estos fabricantes --que podríamos calificar de segundo orden por su magnitud-- están empezando a darse cuenta que sus productos tienen cada vez más atractivo para el mercado occidental. Xiaomi y Meizu han allanado un camino que ahora otras marcas han empezado o podrían empezar a recorrer.

Dejando de ser meros comparsas

China estuvo durante muchos años en la sombra en la fabricación de todo tipo de dispositivos relacionados con la electrónica de consumo. Las marcas centraron allí sus operaciones industriales para aprovechar, cómo no, la mano de obra barata.

HTC fue responsable de la fabricación de muchos Pocket PCs

Gigantes de la fabricación como Foxconn (cuyo nombre real es Hon Hai Precision Industry Co. Ltd.) o Quanta mantienen ese papel de fabricantes "marca blanca". Pero otro ilustre ejemplo lo tenemos en HTC, quien a principios del nuevo milenio se conformaba con fabricarle los Pocket PCs y aquellos primeros dispositivos con Windows Mobile con los que Microsoft exploraba sin éxito el segmento de los smartphones.

Por supuesto, HTC no tardó en darse cuenta de que tener sus propios dispositivos podría ser interesante, y su capacidad de producción fue el pilar básico de un éxito que, con ciertos tropiezos, es patente años después.

Otros fabricantes chinos han comenzado a descubrir ese mismo potencial hace poco, pero los casos de éxito siguen sumándose. A los citados de HTC, Xiaomi o Meizu podrían pronto unirse otros de empresas que ya han hecho alguna incursión en ese terreno --Oppo es el claro referente hoy en día--, y todos ellos lo han hecho con dos conceptos. El primero, que el hardware ya no marca la pauta. Y el segundo, que el marketing no es imprescindible. Ni mucho menos.

El hardware ya no marca la diferencia

Hasta no hace mucho, solo había un puñado de empresas que pudieran comercializar smartphones de alta gama y con cierta calidad. Los componentes de dichos dispositivos eran caros y pocos podían tener acceso a cantidades importantes de esos componentes.

Sin embargo, el hardware se ha convertido en algo mucho más accesible. Los márgenes de fabricación se han ampliado, los procesos se han mejorado, y eso ha dado lugar a una bajada de precios y a un aumento de la competitividad enorme.

Eso se ha traducido en una diversificación del mercado. Los últimos procesadores, los sensores para cámaras de última generación y las mejores pantallas móviles con resoluciones 1080p ya están al alcance de cualquiera. O casi.

Y los fabricantes chinos lo saben. Muchos de ellos han aprovechado la oportunidad para lograr capturar su pequeña porción del pastel en China, donde los usuarios tienen acceso a terminales muy potentes y con precios asombrosamente bajos en comparación con los fabricantes de primer nivel: por lo general, un smartphone de última gama de un HTC, un Samsung o un Sony cuesta el doble (o el triple) que un terminal de un fabricante chino de segundo nivel con esos mismos componentes.

Por supuesto, hay varias razones para que se logren esos costes. Los procesos de fabricación no llegan al nivel de las soluciones de las grandes y su atención al detalle --al menos en ciertos apartados--. También existe un control de gasto excepcional que por ejemplo Xiaomi aplica en una producción que ajusta a la demanda (nada de sobreproducción, cero stock), pero el argumento esencial es otro. Y se llama marketing.

El mejor marketing es el boca oreja

Lei Jun y Jack Wong, creadores de Xiaomi y Meizu, lo han confesado sin tapujos: las cifras millonarias que las grandes invierten en marketing no funcionan para sus estrategias de negocio. Y aún así, las cifras no mienten: ¿cómo es posible que los terminales de Xiaomi o Meizu -o de otros fabricantes chinos-- acaben teniendo esa relevancia?

La razón no es otra que Internet. Ya adelantábamos que una de las claves del crecimiento de Meizu ha sido esa atención a los foros de usuarios y a los blogs en los que diversos usuarios opinaban, preguntaban y respondían a otros usuarios con todo tipo de debates sobre esos terminales.

Esa actividad en foros, en redes sociales o en blogs ha sido la mejor herramienta de marketing para estas empresas. El "boca-oreja" (o el "ojo-mano", si nos ponemos picajosos) funciona de forma notable para difundir la calidad (o ausencia de ella) de estos productos, y en el caso de los smartphones chinos ha obrado maravillas.

Tal ha sido ese éxito que ese mismo boca-oreja ha permitido a estas empresas plantearse una expansión internacional. Y puede que algunas de las que no han dado ese paso estén a punto de hacerlo: los precios y calidades son excepcionales en muchos casos, y muchos usuarios occidentales lo saben.

Los otros

Los ejemplos son cada vez más numerosos, y de hecho un repaso a la actualidad del mundo de la movilidad en China deja claro que hay propuestas para todos los gustos. Desde empresas que demuestran que en lo de copiar a los chinos no les gana nadie, a otras que tratan de innovar y de ofrecer al menos una pequeña diferenciación en sus terminales.

Conviene destacar a algunas de esas empresas que parecen afrontar ese mercado con especial ambición, y aunque sería complicado incluirlas todas, la siguiente selección habla muy bien de esa progresión de un cada vez más prometedor mercado chino:

  • Oppo: Tras Xiaomi y Meizu, Oppo se ha convertido en toda una referencia con sus Oppo Find 5, que fueron presentados en diciembre de 2012 y se convirtieron en los primeros (o casi) en integrar pantalla 1080p de 5 pulgadas.

  • JiaYu: Sus últimos terminales, los JiaYu G4 (y su variante G4B), han generado muchas expectativas tras el éxito del modelo G3, pero a esos terminales con MediaTek les acompaña un aún más prometedor JiaYu S1, basado en procesadores Snapdragon 600.

  • Zopo: Con modelos como el phablet ZP950+, el atractivo Zopo C2 o los también interesantes Zopo ZP980 Plus y ZP960 este fabricante también está cubriendo el sector con soluciones muy llamativas y que, como de costumbre, están disponibles a precios realmente sorprendentes.

  • UMi: El UMi X1S es otro de los representantes de esa categoría de smartphones con pretensiones caracterizados por los procesadores MediaTek MT6589, y su sucesor, el UMi X2 aporta otra de esas fantásticas pantallas de 5 pulgadas y resolución 1080p.

  • Neo: El modelo N003 ha sido otro de los grandes éxitos entre los foros de usuarios de este tipo de smartphones. También basado en el MT6589, también con pantalla de 5 pulgadas y resolución 1080p, este terminal en sus dos ediciones (Youth y Premium) podría impulsar a esta empresa para un futuro mucho más ambicioso.

  • iOcean: Otro fabricante que se está haciendo muy popular, sobre todo tras el lanzamiento del iOcean X7, muy similar en prestaciones al UMI X2 pero con un diseño que recuerda al Oppo Find 5.

  • ThL: Con un catálogo aparentemente algo más ambicioso, ThL es otra de las firmas que están sonando cada vez más en este segmento. Sus ThL W100 (pantalla de 4,5 pulgadas y resolución 720p) y ThL W8+ (pantalla de 5 pulgadas y resolución 1080p) siguen el patrón del resto de nuestros protagonistas.

Para ganar tendrán que diferenciarse

El problema con todos estos participantes (y con otros no mencionados pero que también van teniendo interés, como Newman, MIZ o una también ambiciosa Vivo) es el hecho de que sus terminales son en esencia caras de la misma moneda.

Las especificaciones son prácticamente idénticas, y solo pequeñas diferencias en sus diseños y en algunas características diferencian unas propuestas de otras. Y si estos fabricantes de segundo nivel quieren impulsar su negocio, necesitan precisamente diferenciarse.

Xiaomi y Meizu lo han logrado con productos muy refinados, casi "occidentalizados" y que prestan especial atención no solo al diseño y a la inclusión de los últimos componentes software, sino también a otro apartado: el software.

Y es que tanto la ROM MIUI de los Xiaomi como la versión propia de Android de Meizu, FlyMe OS, tratan de aportar personalidad propia a estos dispositivos. Con sus aciertos y errores (no he probado FlyMe, pero MIUI es una verdadera joya) estos componentes son precisamente los que más valor aportan a unos terminales que están tan bien acabados como los de las grandes.

Conclusiones: Buenos, bonitos y (casi siempre) baratos

El repaso al mercado de los fabricantes chinos de segundo nivel y las claves que podrían influir en su futuro sigue dejando una conclusión clara: el precio es hoy en día --más que nunca-- un argumento muy poderoso para conquistar a los usuarios.

Pero es que esos precios no condenan la calidad de estos dispositivos. Todo el que prueba un terminal de estas características lo confirma: nos encontramos ante terminales de gama alta, pero con precios de gama media.

Salvo en casos excepcionales como por ejemplo el del reciente Vivo Xplay (cerca de 450 euros, eso sí, en un phablet espectacular) esos precios seguirán siendo claves. Veremos si esa ambición de conquista de mercados internacionales no hace que esos fabricantes también se "occidentalicen" en ese apartado.

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