Tres hallazgos sobre la sangre de los astronautas han encendido todas las alarmas.: ir a Marte será más peligroso de lo previsto

Nuestro cuerpo lleva décadas avisando de que no está hecho para el espacio. 

Javier Jiménez

Editor Senior - Ciencia

No queremos reconocerlo, no estamos dispuestos a aceptarlo, nos negamos a verlo; pero no, no estamos hechos para el espacio. Y nuestro empecinamiento, en el contexto de las grandes misiones tripuladas de larga duración, puede salirnos caro. 

El último recordatorio ha sido la sangre. 

¿La sangre? Efectivamente. Tres recientes hallazgos (la destrucción acelerada de glóbulos rojos, la disfunción plaquetaria en microgravedad y las mutaciones somáticas de las células madre hematopoyéticas) dejan claro que aún nos queda mucho antes de que podamos adentrarnos en las profundidades del espacio exterior sin poner en riesgo nuestra vida. 

Un elefante gigante con forma de síndrome hematológico. Porque esto es importante, no se trata de un pequeño problemilla de salud. Nada de eso: hablamos de todo un síndrome hematológico que nos afecta en numerosísismos frentes fisiológicos. 

Y tiene sentido: la sangre deja mucho que desear. Es demasiado propensa a formar coágulos y demasiado lenta para coagular cuando se necesita. Además, tampoco se le da demasiado bien aguantar el tipo. En el espacio se destruyen más glóbulos rojos de los que se producen y eso genera una anemia persistente que puede tardar hasta un año en recuperarse. 

Este año ha tenido lugar la primera evacuación médica de la ISS y todo hace pensar que no será la última. 

Un problema muy real. Eso es lo que demostró la evacuación del coronel Mike Fincke, que la medicina espacial no es una cuestión teórica. Más aún, teniendo en cuenta que cada vez va a haber más gente allá arriba, la salud orbital se ha convertido en un tema clave. 

¿Cuál es la novedad? No hay grandes novedades, en realidad: lo novedoso es que ahora empieza a emerger una visión de conjunto. Y eso nos está dando una idea clara de los problemas a los que nos enfrentamos. 

Por ejemplo, el espacio aumenta el riesgo de trombosis y el de hemorragia de forma simultánea: son dos cosas completamente contrapuestas que no tienen abordaje farmacológico claro. 

¿Y entonces? Simplemente, ser cautos. La nueva era de la exploración espacial nos va a exponer a los males del espacio como nunca antes había pasado. Si no estamos preparados, el 'efecto Gelsinger' puede acabar retrasándolo todo un par de décadas. 

Imagen | Bradley Dunn

En Xataka |  Un astronauta de la NASA permanece hospitalizado tras regresar del espacio en una nave Crew Dragon de SpaceX


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