
Es lógico que haya que reforzar ciertos nutrientes cuando se come menos, pero la industria alimentaria recurre a triquiñuelas con las que hay que tener cuidado
Quien creyera que la fiebre del Ozempic iba a suponer un duro golpe para los fabricantes de productos ultraprocesados estaba muy equivocado. Y es que, como bien ha explicado recientemente en la SER la experta en tecnología de los alimentos Beatriz Robles, la industria alimentaria nunca pierde, se reinventa. Como resultado del auge de este y otros fármacos agonistas de la GLP-1, han surgido los alimentos GLP-1 friendly, productos que se publicitan para su consumo por parte de quienes toman dichos medicamentos, pero también para quien esté pensando en intentar adelgazar por otras vías.
El término surgió entre algunos nutricionistas para hacer referencia a los alimentos que deberían incluirse en la dieta de quienes tomen Ozempic. Sin embargo, la industria alimentaria ha visto un filón y ha decidido reconvertir los ultraprocesados clásicos en supuestas opciones GLP-1 friendly que no solo le dan a estas personas un aporte adecuado de nutrientes. También les facilitan la vida, porque no tienen que cocinar. Con esto y las dosis adecuadas de márketing, se consigue una fiebre similar a la de las famosas etiquetas negras de los alimentos ricos en proteínas o la locura por los superalimentos con orígenes exóticos. Porque no, los superalimentos que nunca faltaban en la despensa de tu abuela no tienen tan buen márketing en redes sociales. Aunque sean más superalimentos todavía.
¿Qué es la GLP-1?
Antes de saber qué son los alimentos GLP-1 friendly, hay que empezar por el principio: ¿Qué es la GLP-1?
La respuesta, a grandes rasgos, es sencilla. Se trata de una hormona que se sintetiza naturalmente en los intestinos, normalmente después de comer. Su función es, por un lado, controlar los niveles de glucosa, ya que estimula la producción de insulina, una hormona que promueve su captación en las células, y disminuye la de glucagón, que hace todo lo contrario, pues estimula la síntesis de glucosa.
Por otro lado, la GLP-1 reduce el apetito por dos vías distintas: directamente en el cerebro, y también en el estómago, ya que ralentiza el vaciado gástrico. Si el estómago se vacía más despacio, lo sentiremos lleno durante más tiempo y percibiremos menos sensación de hambre.
El principal problema de la GLP-1 es que tiene una vida media muy corta, de muy pocos minutos, ya que hay una enzima que la degrada en cuanto alcanza el torrente sanguíneo. Por eso, es ahí donde entran en juego los análogos de la GLP-1. Estos fármacos, entre los que se encuentra el Ozempic, ejercen exactamente el mismo efecto que la GLP-1, pero con más duración. Tradicionalmente se concibieron para pacientes con diabetes.
No obstante, su efecto sobre la saciedad llevó a que se empezasen a consumir también para tratar el sobrepeso, ya sea bajo consejo médico o mediante automedicación. Lo demás, ya es historia. Vivimos en un mundo cada vez más dominado por el Ozempic. Y claro, eso ha llevado a la industria alimentaria a reinventarse.
¿Qué son los alimentos GLP-1 friendly?
Principalmente, el Ozempic y otros análogos de la GLP-1 ayudan a adelgazar por su efecto en la reducción del apetito. Por eso, los nutricionistas recomiendan que las personas que consuman estos medicamentos ajusten debidamente su alimentación. Dado que van a comer menos, deben optimizar aún más los nutrientes que consumen. Si lo pensamos, es sencillo: si consumes 10 platos al día, sumando todas las comidas, no es tan grave que uno de ellos no sea del todo nutritivo. En cambio, si tu apetito solo te permite comer tres platos, deberías concentrar ahí todos tus requerimientos nutricionales diarios.
Los expertos recomiendan sobre todo incidir en la proteína y la fibra. La primera es necesaria para reforzar la masa muscular. Cuando comemos menos, tenemos un déficit calórico, que obliga a nuestro organismo a consumir energía quemando las reservas de grasa. Hasta ahí todo bien. Es lo que buscamos si queremos adelgazar. Sin embargo, llega un punto en el que estas ya no son suficientes, por lo que también se empieza a consumir el tejido muscular. Si no consumimos simultáneamente un buen aporte de proteína y hacemos ejercicio de fuerza, perderemos mucha masa muscular, con todos los perjuicios que eso conlleva.
En cuanto al vaciado gástrico, por un lado es beneficioso porque aumenta la sensación de saciedad, pero también tiene una cara negativa: el estreñimiento. Ese es el motivo por el que se recomienda tanto el consumo de fibra.
La nutricionista Lauren Manaker, por ejemplo, recomienda el salmón y los huevos como fuentes de proteína, pues también son alimentos muy completos en otros nutrientes. Con respecto a la fibra, aconseja las ciruelas pasas y las bayas. Además, para el malestar estomacal que a veces pueden producir el Ozempic y otros medicamentos similares, recomienda los probióticos y el jengibre. Además, recuerda la importancia de la hidratación.
Todos estos podrían considerarse alimentos GLP-1 friendly básicos. No obstante, la industria alimentaria ha subido al siguiente nivel.
¿Qué propone la industria alimentaria?
Cuando se reduce el apetito, a menudo también se reduce la apetencia por ciertos productos ultraprocesados. Por eso, muchas marcas se han subido al carro de los alimentos GLP-1 friendly procesados. Los venden como opciones saludables, que aportan en un bocado una cantidad muy adecuada de fibra y proteínas. Sin embargo, esto se parece en cierto modo al greenwashing medioambiental. Si bien este suele recurrir a pequeñas medidas de protección del medioambiente para desviar la atención de prácticas muy perjudiciales, con estos alimentos se centra la atención en la proteína, la fibra y las vitaminas, mientras que por otro lado se aportan dosis muy inadecuadas de otros nutrientes.
El nutricionista Juan Revenga pone dos ejemplos en un artículo para El País. Para empezar, Nestlé ha sacado su propia marca de alimentos GLP-1 friendly: Vital Pursuit. Uno de los productos que se incluyen en dicha marca es una pizza de coliflor que contiene el 32% de la cantidad recomendada de proteínas. Está muy bien para quienes no van a comer mucho más en un día. El problema es que también contiene el 40% de la cantidad que no se debe superar de sodio y grasas saturadas. Con un par de platos como este en el día, ya nos faltaría poco para pasarnos.
También cita los batidos de la marca Smoothie King. Esta incluye uno de vainilla que aporta una cantidad muy recomendable de proteína y fibra, sin azúcares añadidos. En cambio, contiene más calorías, sodio y colesterol que un dónut.
Cabe destacar, además, que la mayoría de personas que están comprando estos productos ni siquiera son consumidores de Ozempic o cualquier otro fármaco análogo de la GLP-1. Simplemente, se han sumado al carro de las etiquetas GLP-1 friendly, como todos nos subimos en algún momento al de las etiquetas negras de productos carísimos que, en realidad, no son más interesantes que el queso cottage, la mantequilla de cacahuete o los huevos. Pero sí mucho más caros. Muchísimo más caros.
Imagen | Ozempic/Unsplash
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