Una de las principales teorías sobre la resistencia a los antibióticos acaba de ser desmontada. Son buenas noticias

Raras veces la refutación de una teoría científica puede ser calificada de buena noticia. Sin embargo, los resultados de un equipo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) suponen una pequeña esperanza en la lucha contra las bacterias resistentes a los antibióticos.

Aminoglucósidos. La resistencia a los antibióticos se está convirtiendo en una de las grandes preocupaciones de la medicina contemporánea. Esto implica que la atención puesta en la materia, así como los esfuerzos dedicados sean altos.

El reciente estudio se ha centrado en la resistencia de las bacterias frente a los aminoglucósidos, una familia de antibióticos utilizados para combatir algunas infecciones graves. Este tipo de antibióticos es considerado “de importancia crítica” para la OMS, entre otros motivos por su capacidad de ejercer su labor en casos en los que no existen otras alternativas antimicrobianas.

Vía de resistencia. El reciente estudio realizado por investigadores de la UCM y de Limoges, publicado en la revista Nucleic Acids Research ha arrojado algo de luz sobre los mecanismos que las bacterias tienen a su mano para defenderse de los antibióticos. Sin embargo los expertos lo han hecho refutando una teoría que se había propuesto en un artículo de 2013.

La teoría propuesta por el primer artículo se centraba en el rol del sistema riboswitch (también llamado interruptor molecular o ribointerruptor) que sería el encargado, de preparar a la bacteria en su lucha contra la medicación. El riboswitch es un segmento de ARN mensajero que se acopla a una molécula y ayuda a sintetizar algunos elementos clave para la vida de la bacteria en cuestión.

El nuevo estudio ha descartado que esta sea la forma en la que se desarrolla la interacción entre bacteria y antibióticos.

Una cuestión de ahorro energético. El mecanismo de interruptor molecular sirve a la bacteria para realizar algunos procesos biológicos de una manera eficiente. Por ello, de ser el mecanismo encargado de hacer frente a las amenazas procedentes de los antibióticos, podría lograrlo sin realizar un gasto excesivo de energía.

“Que demostremos que no existe esa regulación de la expresión de estos genes en concreto, como se aseguraba en Cell en 2013, quiere decir que el coste existe”, explica en una nota de prensa José Antonio Escudero, uno de los autores del texto.

“Ese coste es el principal freno para el avance de la resistencia por lo que nuestros resultados son buenas noticias. Demuestran que limitar el consumo de estos antibióticos es una herramienta válida para la potencial reversión de la resistencia a una familia de antibióticos críticos,” continúa Escudero.

Un mejor uso de los antibióticos. El estudio implica por tanto buenas noticias: las bacterias lo tienen un poco más difícil de lo que creíamos a la hora de enfrentarse a los antibióticos. No obstante no conviene bajar la guardia, y es que la resistencia de estos seres vivos a los tratamientos antibióticos sigue en aumento.

Mientras no conozcamos cómo revertir este proceso la cautela en el uso de medicamentos antibióticos es nuestra única vía. “El uso adecuado de los antibióticos es una vía para disminuir la resistencia y eso es clave para la política sanitaria a todos los niveles”, explica el propio Escudero.

En busca del error. El resultado del artículo de 2013 no encajaba a los investigadores. El modelo señalaba que el gen responsable de inmunizar a la bacteria estaba situado dentro de un integron, un cúmulo de genes que funciona a modo de “cerebro” en la bacteria, aprendiendo algunas funciones básicas de estas. Pero esto no tenía sentido biológico para Escudero y su equipo.

Comprobaron que ninguno de los integrones vinculados a la resistencia contra los antibióticos cambiaba de estado como lo haría un interruptor molecular. Sí comprobaron cambios en estas estructuras ante otras familias de antibióticos, lo cual, concluyen, pudo ser el origen del error en el experimento realizado en 2013.

La importancia de refutar. A menudo se pasa por alto la importancia de confirmar o refutar investigaciones y teorías científicas, primando nuevos descubrimientos al asentar las bases de lo que solo sospechamos. Sin embargo a veces descartar teorías erróneas es esencial para avanzar, ya sea a la hora de comprender nuestro Universo ya sea a la hora de enfrentarse a enfermedades potencialmente letales.

Imagen: geralt

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