Nuevos sensores de grafeno para interactuar con el cerebro

Entre marcas, novedades y dispositivos, el MWC también es un escaparate excelente para presentar invocaciones tecnológicas que aún están en saliendo del laboratorio. Es una buena forma de estar al día no solo lo que pasará durante el próximo año en el mundo de la movilidad, sino de lo que pasará en la próxima década.

En el Pabellón del Grafeno, el Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2) acaba de presentarse unos sensores de grafeno que aprovecha todas las capacidades de este material para desarrollar unos dispositivos capaces de detectar nuestra actividad cerebral para cambiar totalmente la interacción entre personas y ordenadores.

Ya está aquí el 'material del futuro'

El grafeno lleva muchos años siendo el 'material del futuro'. En 2013, la Unión Europea financió un programa de 2.000 millones para investigar sobre sus aplicaciones en el cerebro. No se equivocaron, es una joya para la neurocirugía: 150 veces más resistente que el acero, delgadísimo (el material más delgado del planeta), buen conductor (250 veces más rápido que el silicio) y además biocompatible.

Hace unas semanas, Fabbro, Scaini, León y Vázquez (2016) publicaron que habían sido capaces de conectar electrodos de grafeno a neuronas sin dañarlas. Aunque por ahora están en la fase de investigación animal, las neuronas mantenían su capacidad para transmitir impulsos sin manifestar ningún efecto secundario. Esta línea de investigación, permitiría mejora la calidad de vida de personas que sufren desórdenes en la conductividad eléctrica del cerebro como la epilepsia o el Parkinson. Pero aún no hemos llegado ahí.

Un paso más allá del wearable

Como decíamos el MWC, se acaban de presentar unos sensores electrónicos basados en grafeno para detectar la actividad eléctrica del cerebro. La clave de estos sensores es que se pueden aplicar a un área muy grande y tienen una resolución muy alta por lo que pueden cambiar completamente la forma en que nos relacionamos con los ordenadores.

Los dispositivos se basan en unas matrices de microsensores de grafeno (de aproximadamente 10 micras x 10 micras) que se adaptan a la forma específica de la superficie cerebral. Cada sensor detecta pequeñísimos cambios de la actividad eléctrica a su alrededor. En este MWC estamos viendo numerosos wearables, ¿cuánto falta para que los llevemos puestos por dentro de la cabeza?

Vía | SINC

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