Hemos acabado con dos variantes de la gripe en 18 meses por el uso de mascarillas y el resto de medidas de distancia social

De repente, la gripe desapareció. La pandemia de coronavirus (o, mejor dicho, nuestra respuesta a la pandemia) redujo en un 99% los casos de una enfermedad que nos ha acompañado insistentemente a lo largo de la historia y que ha causado epidemias escalofriantes. Fue una noticia sensacional: un golpe de suerte epidemiológica. Pero lo que no imaginábamos era el impacto a largo plazo que iba a tener en los linajes de la gripe.

Y es que apenas hemos necesitado 18 meses de distancia social y mascarillas para que dos linajes completos del virus de la gripe desaparezcan de las grandes bases de datos de secuenciación del virus. Evidentemente, no sabemos si han desaparecido del todo o están "escondidos" esperando una oportunidad para volver; pero eso no escatima ni un ápice de espectacularidad a lo que se ha conseguido.

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¿Dónde está la gripe?

Llego gracias a Ángel Jiménez a un trabajo muy interesante de un equipo de investigadores de la Universidad de Melbourne publicaron en que analizaba los registros internacionales donde se recogen las secuenciaciones de los distintos virus de la gripe en todo el mundo. Y lo que descubrieron era realmente interesante.

Para empezar, pese a que el número de análisis es muy parecido al de otros años, el linaje Yamagata (de la gripe B) no se ha aislado desde abril de 2020. Es cierto que, según los registros médicos internacionales ha habido 31 casos en 2021; pero, como no se ha conseguido aislar el virus o secuenciarlo exitosamente, realmente no podemos estar seguros. Y, aunque fuera cierto, ya sería algo sorprendente porque en 2018 era un linaje predominante.

Algo parecido (aunque más reciente) ha ocurrido con la variante H1N1 de la gripe A. Desde mayo de 2021 hasta agosto de ese mismo año, nadie secuenció esta variante en todo el mundo. Y, en este caso, hablamos también de una variante que llegó a ser tremendamente popular en el pasado. Esta reducción ha afectado a todas las variantes, pero con estas dos se ha cebado especialmente.

Ahora queda ver si el invierno boreal sigue al austral como otros años y esta tendencia se mantiene. Pero lo que está claro es que este enorme experimento natural que ha ocasionado la pandemia del coronavirus nos va a dar una perspectiva nueva sobre cómo se mueven, crecen y mueren las enfermedades humanas. Y lo más importante: por qué lo hacen. Ahí hay muchas lecciones para el futuro.

Imagen | CDC

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