Cada vez estamos más lejos de conocer el origen del coronavirus: la investigación está parada y los científicos advierten que las huellas se están borrando

El pasado mes de enero un equipo de científicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) viajó a China para estudiar el origen de la enfermedad que azotaba el mundo. Aquella misión provocó un gran revuelo tanto por las dificultades que encontró para realizar su trabajo por parte del Gobierno asiático, del que se sospechó entonces que ocultaba datos, como por una de las cuatro hipótesis que lanzaron tras estudiar la información disponible: que el coronavirus hubiese escapado de un laboratorio que trabajara con virus animales.

Aquella primera misión científica no fue sino el primer paso de lo que debía ser un estudio de largo recorrido que rastrease el origen del coronavirus, pero ahora corre el riesgo de que sea el único. Y es que el equipo de la OMS ha advertido, a través de una publicación en la revista Nature, que la investigación está prácticamente estancada, y que si no se retoma con urgencia las evidencias que se encuentran en los organismos de los primeros contagiados desaparecerán para siempre, haciendo imposible desentrañar de dónde vino la pandemia.

“La ventana sobre la viabilidad biológica de realizar el rastreo de personas y animales dentro y fuera de China se está cerrando rápidamente. Los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 disminuyen, por lo que recolectar más muestras y analizar a las personas que podrían haber estado expuestas antes de diciembre de 2019 arrojará rendimientos decrecientes. Lo que hace que cualquier evidencia de propagación temprana del coronavirus sea cada vez más difícil de encontrar”, señalan.

Por eso, piden a la comunicad científica y a los distintos gobiernos que les ayuden a dar un nuevo impulso a la investigación, que será clave, entre otras cosas, para entender cómo surgen virus que pueden ocasionar pandemias mundiales y cómo prevenir que algo como lo que hemos vivido se vuelva a repetir.

“Hacemos un llamado a la comunidad científica y a los líderes de los países (miembro de las Naciones Unidas) para que unan sus fuerzas para acelerar los estudios de fase 2 mientras aún haya tiempo”.

Seis prioridades

Para poder seguir avanzando en la investigación que lleve al origen del coronavirus, el equipo ha señalado seis prioridades que se deberían abordar con la mayor celeridad.

Para empezar, explican que son necesarios más estudios de rastreo que busquen los primeros casos de coronavirus, tanto dentro como fuera de China. También estiman necesario hacer estudios de anticuerpos con métodos estandarizados en las regiones con evidencia más temprana de circulación del virus.

En tercer lugar, señalan que se deberían hacer encuestas de seguimiento de las granjas que suministraban animales a los mercados de Wuhan en los meses anteriores a que se diesen los primeros casos en humanos. En cuarto, estudiar los murciélagos salvajes y otros animales que pudiesen haber sido intermediarios del coronavirus, tanto en China como en los países vecinos.

Y, por último, analizar los focos de casos anteriores a través de los estudios de anticuerpos e investigar cualquier nueva pista que no haya sido considerada con anterioridad, o que haya surgido con posterioridad a febrero.

Las hipótesis de febrero

En su primera fase de investigación sobre el terreno, la misión de la OMS, en colaboración con científicos chinos, examinó los registros médicos del Hospital de Wuhan y de la red sanitaria de la provincia de Hubei. Sus conclusiones fueron que no "no hubo una circulación sustancial no reconocida de SARS-CoV-2 en Wuhan durante la última parte de 2019". Hasta donde pudo llegar su investigación, “no hay evidencia de grandes brotes que pudieran estar relacionados con casos de COVID-19 antes del 19 de diciembre". Ya sea en Wuhan o en otro lugar de la provincia.

Lo que sí parece claro es que la historia no empezó en el Mercado de Animales Vivos, sino que este sólo fue uno de los focos, quizás el mayor, de difusión del SARS-CoV-2 en diciembre. Los datos muestran que “el virus también estaba circulando fuera del mercado” en esas fechas. Por ello, el equipo reconoció que, desde su punto de vista y con la información que manejaban, "no es posible determinar cómo se introdujo el coronavirus en el mercado" de Wuhan.

De las cuatro hipótesis de trabajo que establecieron - salto directo de los murciélagos a las personas, paso intermedio por otra especie, introducción a través de la cadena alimentaria o un incidente relacionado con el laboratorio-, los investigadores consideraron que la opción de un paso intermedio entre murciélagos y humanos era la más probable.

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