Acabamos de descubrir el responsable de la esclerosis múltiple y ya hay ensayos clínicos probando una vacuna contra él: el ARNm va a por el virus de Epstein-Barr

A día de hoy, más de 47.000 personas en España tienen esclerosis múltiple. Es una enfermedad terrible por una infinidad de motivos: porque es el propio sistema inmunitario el que ataca la envoltura de mielina que protege las neuronas y provoca que, sin esa protección, los impulsos nerviosos disminuyan progresivamente y acaben por desvanecerse; porque se ceba los adultos jóvenes de entre 20 y 40 años (especialmente con las mujeres) hasta el punto que se trata de la enfermedad neurológica crónica más habitual en este rango de edad. Pero, sobre todo, porque no tenemos forma de curarla.

Y por eso, cuando esta madrugada la revista Science publicó un estudio con más de diez millones de participantes que aporta las primeras evidencias convincentes de que el virus de Epstein-Barr (VEB), el herpesvirus causante de la mononucleosis, está detrás de la enfermedad el mundo biomédico saltó de alegría. No es solo una pieza para entender la enfermedad, no solo abre nuevas posibilidades de tratamiento: es un elemento central para conseguir una vacuna.

¿Qué dice el estudio?

Durante mucho tiempo se ha hipotetizado que la infección por el virus de Epstein-Barr desencadenaba la esclerosis múltiple”, explica la revista. Al fin y al cabo, casi todos los enfermos son 'seropisitivos' en el virus a la hora de mostrar síntomas". Lo cual tampoco es una sorpresa porque el Epstein-Barr es uno de los más comunes y afecta a entre el 90 y el 95% de los adultos del mundo.

El estudio ha podido concluir otra cosa: han observado una posible conexión causa-efecto. Y es que el riesgo de desarrollar esclerosis en individuos que no tenían el virus aumenta 32 veces tras infectarse. Unas cifras ya de por sí espectaculares, sobre todo porque, como reconocen los propios autores, es algo que “no puede explicarse por ningún factor de riesgo conocido y sugieren que el VEB es la causa principal”.

No obstante, ahora quedan muchas dudas encima de la mesa. Como los mismos investigadores escriben, "casi todos estamos infectados con el VEB, pero únicamente una pequeña fracción desarrolla Esclerosis Múltiple". Esto invita a pensar que existen "otros factores, como la susceptibilidad, [que] son importantes en la patogenia" de la enfermedad y que, por lo que sabemos, "es probable que la infección por VEB sea necesaria, pero no suficiente, para desencadenar el desarrollo de la esclerosis".

En busca de la vacuna

Anirudh

Pese a las sospechas, el Epstein-Barr se consideraba un virus no demasiado problemático. En parte porque no suele ser muy agresivo a nivel poblacional (aunque las complicaciones de este virus incluyen la meningitis, la encefalitis o el síndrome de Guillain-Barré; estas suelen ser muy comunes); en parte, porque está tan extendido que está casi normalizado. Es decir, como en tantas otras ocasiones, no había una urgencia médica por desarrollar la vacuna.

No obstante, laboratorios como Moderna llevan ya tiempo trabajando en una. De hecho, hace solo unos días empezaba la Fase I del estudio en humanos. Cuando decíamos que la tecnología de ARNm podía cambiarlo todo, no estábamos exagerando: sus posibilidades son enormes.

Eso sí, no debemos llevarnos a engaño. Por sus características clínicas, ajustar la vacuna para la esclerosis va a ser largo y complejo. Pero el hecho de que tengamos la tecnología a punto para empezar ya a trabajar en ella es una noticia realmente impresionante. Mientras tanto, queda seguir investigando las consecuencias de este estudio y consigamos tratamientos mejores para acabar con la enfermedad.

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