De hacer test genéticos 'low cost' a vender su primer medicamento: 23andMe da la licencia a una farmacéutica española

La empresa dedicada a diagnósticos genéticos low cost, 23andMe, ha cerrado un acuerdo con la farmacéutica española Almirall. Esta es la primera vez que la compañía licencia un fármaco diseñado por ellos.

23andMe ya lleva años trabajando con otras empresas farmacéuticas, pero nunca antes había "vendido" un medicamento completamente diseñado por ellos. En concreto, este es un anticuerpo monoclonal para combatir los problemas inflamatorios. Almirall obtiene el derecho a desarrollar y explotar a nivel global dicho fármaco.

Este es el primer medicamento desarrollado por 23andMe

No es la primera vez que esta empresa coquetea con grandes farmacéuticas. Ya en 2018 cerró un acuerdo con GlaxoSmithKline que le permitía a esta otra compañía utilizar en exclusiva más de cinco millones de perfiles genéticos recogidos por 23andMe. La intención de esta última, afirmaron en su momento, era desarrollar nuevos medicamentos.

Como gran novedad, en este caso 23andMe no ha dado acceso a las bases de datos sino que ha vendido un medicamento desarrollado por ellos mismos. Este medicamento ya ha pasado las primeras fases de estudio en laboratorio y con animales de experimentación. La empresa, todavía modesta si la comparamos con otras, está en fase de desarrollo de sus primeros medicamentos en solitario. Sin embargo, para poder hacer los estudios clínicos hace falta mucho, mucho dinero.

A pesar de que la empresa está valorada en más de 2.000 millones de dólares, la cifra no puede compararse a las grandes coorporaciones farmacéuticas que pueden permitirse invertir miles de millones (lo que cuesta una empresa como 23andMe) para hacer los estudios pertinentes de seguridad y eficacia clínica. Con la venta del medicamento se le da vía libre a otra empresa más potente para poder desarrollarlo, renunciando al derecho de explotación.

¿Para qué sirve este medicamento?

El fármaco desarrollado en los laboratorios de 23andMe es fruto de los miles de perfiles genéticos que han recogido desde que comenzaran a trabajar en 2006. En concreto, la licencia vendida a Almirall es para explotar y comercializar un anticuerpo monoclonal biespecífico.

Los anticuerpos monoclonales son moléculas fabricadas a partir de moléculas del sistema inmune "entrenadas" o diseñadas para actuar sobre ciertas sustancias de manera específica. Este, en concreto, está preparado para atacar una proteína concreta, bloqueando las señales producidas por las citoquinas IL-36.

Esta familia protéica está relacionada con varias patologías autoinmunes, incluyendo el lupus y la enfermedad de Crohn. 23andMe estaba desarrollando el fármaco para tratar algunas formas severas de psoriasis. Lo que haga Almirall ahora con el medicamento dependerá de los siguientes ensayos, que podrían durar todavía algunos años.

De vender datos a hacer fármacos

Almirall es una de las farmacéuticas más prometedoras dentro del panorama español. En el último año, de hecho, esta compañía cerró varios acuerdos multimillonarios para la licencia de diversos medicamentos. Con estas apuestas, podemos entender que la empresa está en crecimiento, acotando cada vez más medicamentos. Pero esta siempre ha sido una farmacéutica "clásica", dedicada a hacer medicamentos.

Por su parte, 23andMe acaba de comenzar a vender sus propios fármacos, pero este es solo el comienzo, indican. Llevan ya tiempo trabajando en otros nuevos que serán vendidos de esta misma manera o, incluso, serán desarrollados por la propia empresa. Los portavoces de 23andMe han confirmado que pretenden llevar a cabo sus primeros ensayos clínicos en los próximos años.

Esta compañía, recordemos, ha estado en más de una ocasión en el punto de mira por la venta de datos, como la que señalábamos antes, para GlaxoSmithKline. Poco a poco, parece que esta tendencia va variando a usar esos datos para generar nuevas soluciones. ¿Es esto un cambio significativo en las dudas éticas sobre la información?

En realidad, no, como podemos ver. Dejando a un lado lo interesante que resulta generar nuevos fármacos a partir de los datos genéticos de miles de personas, siempre quedará el regusto mercantilista que este tipo de movimientos tiene. Las promesas de un test low cost parecen cristalizar en una operación puramente farmacéutica "al uso", demostrando que el modelo de negocio de 23andMe ha funcionado. Pero, ¿eso es bueno o malo?

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