El mineral que mueve el mundo eléctrico podría estar enterrado en La Mancha. De momento, se queda donde está
Puede que el petróleo sea hoy el recurso que ocupa buena parte de los titulares, pero las tierras raras, son "el tapado" de la industria tecnológica: son determinantes prácticamente en cualquier sector y también marcan la agenda geopolítica en un momento de aranceles y vetos. Y si hay un país que corta el bacalao en tierras raras (spoiler: ni son tierras ni son raras, sino 17 metales) ese es China: no hay quien le tosa ni en reservas ni en producción.
Hubo un tiempo en el que Estados Unidos dominó este sector, pero esa época pasó a mejor vida. ¿Y Europa? Pues de momento no se producen tierras raras, pero estamos en ello: ha pisado el acelerador en la supermina de Per Geijer, en Kiruna (Suecia), donde podría llegar a obtener el 18% de lo que necesita. Mientras tanto, en un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, hay quien apunta que podría obtener 2100 toneladas al año de lantánidos, lo suficiente para cubrir el 33% de las necesidades europeas.
Solo hay un pequeño problema: la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha dicho que no están interesados. Y no están solos.
Campo de Montiel es una mina (potencial). Allá por 2013 la empresa española Quantum Minería puso bajo su lupa la comarca de Campo de Montiel, en Ciudad Real. Al lado de Torrenueva está ese yacimiento tan prometedor objeto de sus deseos: Matamulas. De acuerdo con sus análisis está repleta de monacita (junto a la bastnasita, la principal mena de tierras raras) gris.
Pero cargadita de verdad: la compañía asegura que en Campo de Montiel se podrían producir más de 2.100 toneladas al año. ¿Eso es mucho o poco? Según la empresa, es aproximadamente un tercio de las necesidades de consumo europeo, si bien Eurostat cifra en 12.900 toneladas anuales importadas para 2024, lo que dejaría el porcentaje en torno al 16% (la empresa no detalla públicamente con qué referencia calcula ese tercio). La firma lo aterriza con aplicaciones como la construcción de 350.000 coches eléctricos o 10.000 aerogeneradores.
"No estamos interesados". Hace un mes Quantum Minería lo volvió a intentar y ya tiene respuesta del gobierno autonómico: Mercedes Gómez, la Consejera de Desarrollo Sostenible, explica que no están interesados en convocar un concurso para que se puedan realizar catas en el yacimiento de Matamulas.
Otra vez no: en 2013 la Junta concedió a la minera (y a dos empresas más) los permisos de explotación, que fue rechazado en 2017. En 2024 volvió a solicitar permisos, esta vez enmarcado dentro del proyecto Neodimio, encontrándose nuevamente con un no. La UE también les dejó fuera de sus proyectos estratégicos.
Lo que quiere hacer Quantum. El plan de la minera pasa por retirar temporalmente una capa vegetal (principalmente de cereal) de medio metro para que, una vez terminado el proceso, pueda reutilizarse en la restauración. Después, las retroexcavadoras extraen dos metros de profundidad para llegar a la monacita gris. Ese material se lleva a una planta de concentración para su criba mediante procesos físicos, sin aditivos químicos, de modo que la tierra pueda devolverse a su sitio más tarde.
Luego se allana el terreno y se repone el cultivo. Estos trabajos se realizan hectárea a hectárea, de modo que no interrumpe los procesos agrícolas de los alrededores. Según la compañía, cuando los terrenos se restauran se puede cultivar "hasta en mejores condiciones que las originales".
Por qué no. Ante el insistente interés de Quantum, la plataforma ciudadana ‘Sí a la Tierra Viva’ y otros movimientos de activismo de la ciudadanía volvieron a oponerse, además de una de las bodegas de la región. Hace una década Ecologistas en Acción detallaba que el impacto ambiental de esta operación en las 27.500 hectáreas que incluye el proyecto sería severo.
Uno de los cuellos de botella es el agua: para esta operación estiman sería necesario entre 310.000 y 500.000 metros cúbicos de agua anuales durante los diez años estimados de explotación (el lavado y procesado son dos procesos que consumen bastante agua). En esa zona la presión hídrica es elevada, con sequías, embalses en estados de emergencia, acuíferos sobreexplotados y una intensa actividad agricultora de base como guinda del pastel. Además, en la región hay dos Zonas de Especial Protección para las Aves y es hábitat del lince.
Portada | ダモ リ y Karen Paredes Carabantes
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