En YouTube, ser mujer y hablar de ciencia te garantiza opiniones más extremas

La humanidad observa más de 5.000 millones de vídeos en YouTube cada día. El contenido es enormemente variado, incluyendo estupendos canales de divulgación científica, siniestros vídeos de animación infantil, retransmisiones ilegales de eventos deportivos y lo que quiera que sea esto. Y también lo son los comentarios, contados por millones, un campo gigantesco de ¿ideas? que casi siempre encuentra la horma de su zapato cuando una mujer aparece frente a la cámara.

¿Qué? La asunción proviene de un estudio reciente elaborado por Inoka Amarasekara en torno a 23.000 comentarios desplegados a lo largo de centenares de canales científicos. Por defecto, revela su investigación, las mujeres sufren más situaciones de acoso, más comentarios despectivos sobre su aspecto o su condición sexual, y una mayor visceralidad emocional en las valoraciones sobre el contenido. En esencia, las mujeres arrastran más odio a sus espaldas en los comentarios.

¿Cómo? Para ello, Amarasekara pasó larguísimas horas leyendo y catalogando en diversas categorías las opiniones de los anónimos comentaristas. En datos: el 14% de los comentarios en los canales comandados por mujeres tenían un carácter negativo, frente al 6% recibidos por los hombres; el 4,5% del total para las mujeres iba destinado a su aspecto físico, frente al 1,4% de los hombres; y el 3% frente al 0,25% tenían un marcado carácter sexista.

Pese a lo reducido de la muestra (23.000 comentarios es un porcentaje marginal del contenido de YouTube) ilustra una tendencia ya conocida: los comentarios hacia las mujeres suelen tener un mayor porcentaje de valoración personal y física (además de negatividad) que hacia los hombres.

¿Por qué? De forma interesante, los vídeos con mujeres al frente cosecharon más comentarios, likes y suscripciones por visionado que aquellos de los hombres, e incluso un porcentaje mayor de palabras positivas. ¿Qué significa esto? Según la investigadora, que las mujeres tienden a atraer opiniones más extremas, tanto en lo positivo como en lo negativo, en particular por su aspecto físico. Esto concuerda con otros estudios anteriores sobre los comentarios de las charlas TED, en los que el 15% de los dedicados a las mujeres eran sobre ellas mismas (frente al 9% de los hombres).

¿Qué hacer? El ejemplo de los canales científicos es similar al de otros sectores donde las mujeres habían sido siempre marginadas u oscurecidas: su presencia resulta disruptiva al mismo tiempo que marginal, generando reacciones viscerales por algunos sectores de hombres. Es algo conocido por algunas de las youtubers científicas más populares, que juzgan la hostilidad en los comentarios como una barrera de entrada crucial para otras mujeres que deseen abrir un canal.

¿Y YouTube? Y también ilustra lo problemático de una plataforma tan inabarcable como YouTube: atacar la raíz del acoso o del sexismo es muy complejo cuando el volumen de comentarios es tan brutal. Con anterioridad, YouTube había tenido numerosos obstáculos a la hora de censurar determinado tipo de contenido (como el discurso de odio, por ejemplo). De ahí las purgas frecuentes en determinados canales y en determinados vídeos, masivas y millonarias.

Imagen: The Brain Scoop

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