Todos los políticos que mintieron sobre su expediente académico como Cifuentes y dimitieron

La actual presidenta de la Comunidad de Madrid por el PP Cristina Cifuentes no debe estar pasando un buen día. Tanto ella como la universidad pública Rey Juan Carlos van a tener que explicar de forma convincente por qué, como ha desvelado una investigación de El Diario, parece que las notas de casi el 50% de los créditos de su máster en Derecho Autonómico son fraudulentas.

El tropel de expertos en administración universitaria han saltado con sus conocimientos en los protocolos burocráticos para explicar que no ha podido tratarse de un error informático ni, mucho menos, un procedimiento habitual. Sabemos que algo raro ha pasado en la obtención de su título. Podría darse el caso, incluso, de que la consumada profesional de la cosa pública que da ejemplos habitualmente de meritocracia y que nos propone hacer huelgas a la japonesa hubiese hecho trampas en la obtención de su titulación.

Y con el creciente escándalo también la recriminación pública y las exigencias de renuncia. Dimitir, por falsear el currículum o mentir en la tesis, no es un nombre ruso. Es algo que han puesto en práctica países de nuestro entorno. Estos son algunos ejemplos.

Los cates de la política internacional:

  • Theodor zu Guttenberg, ministro de Defensa de Angela Merkel y doctor en Derecho, perdió esta condición cuando Der Spiegel demostró que al menos 40 páginas de su tesis eran plagiadas, cosa que al final le costó la pérdida de la titulación y del puesto en el Ejecutivo.
  • Annette Schavan, también ministra de Merkel, insistía en su inocencia cuando denuncias anónimas apuntaron a que había plagiado en sus trabajos de doctorado por la Universidad de Dusseldorf. Abandonó el Gobierno para “no perjudicar”.
  • Pal Schmitt, presidente de Hungría (un puesto de representación institucional) y ex campeón Olímpico, no se cortó mucho: 200 de las 215 páginas de su tesis por la Universidad de Educación Física de Budapest eran fusiladas, como demostró una investigación de su universidad. Dimitió de su cargo.
  • Silvana Koch-Mehrin, la vicepresidenta del Parlamento Europeo en 2011, había plagiado amplias sesiones de su tesis sobre economía, como pudo confirmar la Universidad de Heidelberg. La política alemana dejó su puesto al frente de la Cámara, pero mantuvo su acta de diputada.
  • Timothy Goeglein, un asesor del presidente norteamericano George W.Bush, dimitió tras ser cazado copiando textos para sus columnas en prensa.
  • John Walsh, senador demócrata, plagió tres cuartas partes de su master en la Escuela de Guerra del Ejército, tal y como reveló The New York Times. Abandonó la carrera electoral por este traspiés.
  • Para encontrar el ejemplo de un político español que haya dimitido por un escándalo de este tipo tenemos que irnos a Cantabria. Es el caso de la socialista Estela Goikoetxea, que se presentaba como licenciada en Biotecnología en su currículum cuando nunca había terminado esos estudios, y dimitió tras el escándalo como directora del Observatorio de Salud de la Comunidad.

Y los del Necesita Mejorar:

  • Victor Ponta, el Primer ministro rumano hasta 2012, fue acusado de plagiar su tesis doctoral. Ponta desestimó la acusación alegando que se trataba de un ataque político, pero dos años después se dictaminó que había plagiado buena parte de él, sin consecuencias políticas.
  • Gema Igual es la alcaldesa de Santander del PP que entró en sustitución de Iñigo de la Serna, Ministro de Fomento entrante. Se suponía que era diplomada en Magisterio, cuando sólo tenía ciertos estudios en la materia. Ahora consta como “empresaria”. Pese a todo, no dimitió de su cargo.
  • Tomás Burgos, secretario de Estado de la Seguridad Social con el PP., decía ser “médico” y “licenciado en Medicina”, cosa que a lo largo de los años se convirtió en “tiene formación universitaria en Medicina”, justo cuando iba a entrar en La Moncloa.
  • Juan Manuel Moreno Bonilla, candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía por el PP, tampoco tenía muy clara la terminología en sus CVs. Al principio era licenciado en Dirección y Administración de Empresas (ADE), pero después pasó de “tener estudios” a haber hecho un “máster” en ADE y, finalmente, y con el currículum definitivo, ver que tenía un grado en Protocolo y Organización de Eventos y un “máster de ADE por AEDE”, un curso que no consta como título oficial reconocido por las universidades.
  • Javier Maroto. El último en sumarse a la lista. Durante una entrevista con Pepa Bueno en la SER, Maroto ha admitido que no tiene un "máster en gestión y Administración Pública en el IESE", como indica su currrículum y su biografía personal en la página del Partido Popular, sino un "Programa de Liderazgo para la Gestión Pública". Maroto indica que se debe a una equivocación de la web del PP y que en ningún momento ha tratado de engañar.

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