Taxi vs Uber y Cabify: salarios de trabajadores en uno y otro lado para entender la guerra

Convulsiona Barcelona ante la última huelga de taxistas, un colectivo de trabajadores que ha demostrado cohesión y agresividad para defender lo que consideran su territorio. Las nuevas compañías digitales, defensoras de un modelo laboral conocido como “economía colaborativa”, están boicoteando y poniendo en peligro sus puestos, y los del modelo tradicional responden con patadas y bates, aunque ello suponga poner en peligro la vida de familias con niños pequeños.

Para entender la resistencia que estamos viendo manifestar a los veteranos del sector quizá nos convenga comprobar cuáles son las diferencias, especialmente las económicas, para el trabajador de la conducción de pasajeros entre unas y otras fórmulas.

Cuánto gana un taxista con licencia:

Si vives en Madrid, y en un mes normal, según la página de Examen taxi unos 2.130 euros limpios (3.500 brutos). Han hecho sus cálculos estimando un trabajador que haga 50 horas a la semana, que aplique un ahorro mensual en previsión de la futura renovación del vehículo (una cuota similar a la del alquiler por leasing, que muchos del sector prefieren)… y que tenga la licencia ya a su nombre, como establece los reglamentos de los servicios de transporte público de las comunidades autónomas.

Podemos quedarnos con esa cifra si necesitamos darle una forma concreta a un número, pero asumiendo que éste es en realidad absolutamente variable. La actividad del mes en el que trabajes, los kilómetros hechos, el modelo de coche que compres, el precio de tu seguro y hasta la forma de conducir (si el conductor pisa más o menos el acelerador) influye en el salario final. También, claro, si el taxista quiere trabajar 8, 10 o 16 horas al día (el máximo permitido por ley) o si espera disfrutar de días libres y vacaciones en algún momento.

Para manejarnos, los 2.000 euros es una buena cifra, la misma que le daba un taxista de Villalba a El País hace unos meses, señalando un par de cosas. Primera, que hace años había más conductores que echaban horas inhumanas (con lo que exprimían al máximo las calles), y segundo, que la competencia desleal les ha hecho perder unos 300 euros brutos al mes de ingresos.

Cuánto gana un taxista sin licencia:

Hablamos de un conductor de taxi empleado por el titular de la licencia. Nuevamente, estimaciones de Examen taxi: hay que tener en cuenta que en este caso el 65% de la recaudación mensual irá directamente a manos del titular de la licencia, y a cambio éste también paga una serie de costes, como el seguro, el mantenimiento, etcétera. Trabajando en las mismas condiciones que el caso anterior, unas 50 horas, hablamos de unos 1.200 euros netos al mes.

Entrevistamos también a otro taxista, en este caso de Santander (que prefiere mantenerse anónimo), que lleva un coche en el que trabajan dos conductores con una misma licencia y en el que cada uno de ellos echa 40 horas a la semana. La fórmula sería la de un empresario unipersonal, el que tiene la licencia, y el otro asalariado.

Según sus cálculos, facturan 4.500 euros mensuales. Si restamos los costes anteriores nos salen 2.980 euros de beneficio neto mensual entre dos, que podrían ser, por ejemplo, 1.200 euros de salario para el empleado de este taxista y 1.780 para él, el titular.

Es decir, que como vemos un taxista normal y corriente es alguien que trabaja por encima de las horas habituales de un empleado normal pero que a cambio también gana un poco por encima del sueldo medio español, aunque sin hacerse rico. Si eres taxista sin licencia, cobras menos.

Cuánto gana un conductor de Cabify o Uber

Abundan por la web artículos y testimonios de ex trabajadores de estas empresas contando que realizaban jornadas maratonianas para llevarse 700 u 800 euros al mes, cifras que aprovecha Fedetaxi (la asociación de taxistas más grande de España) para denunciar un modelo que les parece miserable y explotador. Conociendo la precariedad de empresas como Glovo, podríamos sospechar que es cierto, pero vamos a analizarlo.

Hablamos con un ex-empleado de Cabify, al que llamaremos en adelante J. Cuando J. esta empresa desembarcó en España prometió algo muy seductor, una "especie de tarifa plana": si comprobaban que habías trabajado 60 horas durante la semana y que no habías alcanzado los 3.000 euros de ingresos, te subvencionarían el resto hasta llegar a los 3.000.

Más arriba hemos visto que hacer 3.000 euros brutos con un taxi sería lo normal en un mes bueno en Madrid, pero, ¿y si no llegas? Además, tú no tienes licencia de taxi. En base a esta mentalidad, es mejor hacer 3.000 euros con Cabify que empleado por alguien con licencia, que, como hemos visto, te deja un sueldo de mileurismo.

"Esto causó un efecto llamada brutal", explica J., "todos querían una licencia VTC porque esta empresa te garantizaba el trabajo, una cierta estabilidad. Yo también me apunté a esto, pero en lo que hice los trámites la empresa cambió a unas condiciones diferentes. Pasaron a ofrecernos únicamente el pago por servicios, con lo que las condiciones eran muchísimo peores". Se había esfumado la idea del colchón mínimo de los 3.000 euros.

Como protesta J., no sólo dejaron de garantizarles el sueldo estable, sino que ya "ni nos garantizaban el trabajo". Se refiere al problema de tener que estar disponible durante varias horas sin que entren servicios.

A ese drama se añade otro, el de ver cómo la plataforma se convierte en "una merienda de negros", como denuncia J.. Para Cabify, y si estás en Madrid, debes operar dentro del anillo de la M-30. Si vives en las afueras tienes que trasladarte al centro para que la aplicación empiece a asignarte pasajeros. Pero además, si has terminado un servicio en las afueras, no te suelen dejar recoger a otro viajero en las proximidades, sino que debes volver a la zona A, pese a que la app funciona bajo un sistema teórico de proximidad para la asignación de los vehículos.

Esto es porque las mejores carreras se las reservan para los empleados premium o los que están directamente contratados por Cabify. Porque sí, Uber y Cabify tienen sus propios chóferes. La teoría es que estas empresas actúan como agente facilitador de compraventa de licencias entre terceros, pero en realidad esto tiene mucho de ficción. Aquí explican las contiendas legales por las que han tenido que pasar.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, y que Uber se lleva un 25% de comisión de tus ingresos por carrera y Cabify otro 20%, al final tus carreras podían no valer nada. También, por funcionar bajo algoritmos, si estás menos disponible en las horas que a las compañías les interesan y si según sus estadísticas tu productividad no es lo suficientemente buena, te acaban pagando menos.

Todo este entramado de condiciones es una forma de potenciar tu dependencia con la plataforma para recibir un buen sueldo. Ese es el gran problema de estas empresas, el mismo al que se están enfrentando ahora las nuevas compañías de recaderos: si ellos te dicen cuántas horas debes trabajar y qué días debes trabajar, entonces es como si fueses un asalariado, un falso autónomo.

Según cifras de Cabify, el sueldo medio de un conductor de la plataforma ronda los 1.600 euros brutos si trabaja 10 horas al día. Sería, en todos los casos, menos de 1.100 euros netos al mes, y esto sin empezar a contar todos los gastos de tu actividad. Los ejemplos de trabajadores indignados que denuncian un cobro de 800 euros parecen factibles.

Entonces, ¿por qué a algunos les interesa entonces continuar con Uber o Cabify?

"Porque en realidad sí que ganan dinero, si la licencia VTC cuesta 45.000, en dos años la pueden amortizar y desde entonces ya pueden ganar dinero", aseguran desde Fedetaxi.

J. no está de acuerdo. "Si lo haces tu fuente de ingresos habitual vas a depender mucho de ellos, vas a echar muchas horas y muy malas porque un horario nocturno te lo pagan igual que un horario normal. Si la gente se mete a Uber o a Cabify es porque ellos no cuentan con una cartera de clientes previa, como sí tienen otros agentes previos del mundo del VTC (productoras audiovisuales, coches de boda)". Es decir, que Uber o Cabify te ofrecen acceder a su mercado de pedidos de transporte a través de una licencia más económica que la del taxi.

Otra de las ventanas de Uber o Cabify es que son empresas extremadamente flexibles, te puedes incorporar al sistema tanto como quieras y cuando quieras. Es lo que terminó haciendo J., que abandonó su entrega total a la plataforma, buscó un servicio pactado de transporte con empresas ajeno a todo esto y, cuando terminaba estos servicios privados, se conectaba unas horas en Cabify aprovechando que ya estaba circulando con su coche.

Es decir, que para los que ya están establecidos en este sector, estas plataformas permiten ser una fuente de ingresos complementaria (lo que con una licencia de taxi no es tan inteligente) o un trabajo muy precario para los que estén empezando. A veces, un trabajo mal pagado es mejor que nada.

El truco del almendruco, las licencias VTC y del taxi

Se trata de un tema bastante hablado y que han explicado en profundidad nuestros compañeros de Motorpasión. Si estamos viendo estas manifestaciones de ira y odio por parte de unos trabajadores que no dejan de ser algo más que mileuristas no es por la ganancia mensual, sino por la limitación de la competencia (antes había algo próximo a un monopolio, si abrimos la puerta a las VTC ya no) y, sobre todo, por el modelo de negocio que es en sí la licencia.

Las licencias son caras, para algunos incluso un instrumento de especulación. Si hacemos caso de los datos del Instituto Metropolitano del Taxi del Área de Barcelona, uno muy muy lucrativo, especialmente desde 2008, el año en que reventó la crisis. Aunque en el mercado legal se habla habitualmente de un precio de cambio de titularidad de entre 150.000 y 200.000 euros, en el mercado secundario estaríamos hablando de valoraciones por encima de los 350.000.

Si tienes un hijo, le aseguras un porvenir. Si no, te estás garantizando una pensión de lo más digna. Si quieres puedes hasta convertirte en empresario y subalquilar tu licencia y llevarte todos los meses un margen de beneficios, como hemos visto en el segundo caso de este artículo.

Evidentemente, y como sabemos, a más licencias VTC más competencia en las carreras y menos valdrá tu licencia del taxi. Para algunos es incluso una cuestión de vida o muerte, ya que pueden haberse hipotecado, arriesgando un patrimonio que no tienen, al valor de mercado de las licencias, que en menos de un par de años pueden no valer casi nada, como le ocurrió a los taxistas de Nueva York.

Aun así, las licencias VTC, recordemos, valen 42.000 euros, con lo que, si quieres ser empleado de empresas intermediarias como Uber o Cabify, también deberás hacer una inversión inicial, aunque por supuesto no hay ni punto de comparación.

Claro que, si no solucionan el entuerto de las concesiones VTC, podría darse la paradoja de que se conviertan también en las nuevas licencias del taxi.

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