Ante su crisis de vivienda, Portugal ha tomado una decisión drástica: prohibir las "golden visa" para extranjeros

En 2012, Portugal aprobó la "golden visa" ("visto gold", en portugués) , una autorización de residencia para extranjeros no pertenecientes a la Unión Europea que se concedía a cambio de inversiones realizadas mediante la compra de inmuebles o la transferencia de capitales. Desde entonces, la forma más empleada ha sido la compra de inmuebles: en 2022, más del 91% de las 11.535 autorizaciones de residencia para extranjeros (ARI en portugués) se proporcionaron bajo el criterio de adquisición de bienes inmuebles, cuya inversión equivalente fue de 6.041 millones de euros.

Eran caras. El desembolso mínimo para obtener la "golden visa" mediante la compra de inmuebles no era para todo el mundo: al igual que España, había que realizar un pago mínimo de 500.000 euros. Ello provocó que esta visa, pensada para atraer la inversión contribuyera al encarecimiento de los precios de la vivienda de tal modo que Lisboa fue considerada, por un estudio de CIA Landlords publicado en marzo de 2022, como la tercera ciudad más cara del mundo para vivir, por detrás de Londres y Roma.

Ahora, el Gobierno portugués ha decidido eliminar esta visa.

Fin a la visa dorada. El Gobierno portugués aprobó este jueves el paquete de medidas denominado "Más Habitación" mediante el cual se pone fin a la "golden visa". "Es una medida para combatir la especulación inmobiliaria", aseguró el primer ministro António Costa. Esta lucha contra la especulación es uno de los cinco ejes sobre los que está fundamentado un paquete de normas que buscan "responder de forma completa a todas las dimensiones del problema de la vivienda", tal y como señaló Costa.

Función cumplida. Además, Costa informó de que la renovación de las 'golden visas' ya concedidas solo será realizada si las inversiones inmobiliarias fueron destinadas a la vivienda propia y permanente de los titulares o a la utilizada por sus descendientes. Adicionalmente, si la vivienda está destinada para ser alquilada de forma duradera, también se podrá renovar la visa.

De esta forma se da carpetazo a una medida que, según afirmó el propio Costa en noviembre de 2022, probablemente ya había cumplido su función de atraer inversores.

El problema de la vivienda en Portugal. El ejecutivo luso busca, con este paquete de medidas, dar solución al grave problema habitacional que tiene Portugal: en 2022 hubo un aumento del precio de la vivienda del 18,7%, la cifra más alta de los últimos 30 años según datos del Índice de Precios Residenciales de Confidencial Inmobiliario citados por el diario Expresso.

Condiciones miserables. La situación es especialmente dura para los inmigrantes con menos recursos. El pasado 5 de febrero, por ejemplo, hubo un incendio en un edificio situado en la Mouraria, barrio céntrico de Lisboa. Murieron dos de las 16 personas inmigrantes que vivían en condiciones indignas en un falso T-0, que en realidad era una tienda, alquilado por 750 euros mensuales.

En Lisboa se alquilan camas. De hecho, en Arroios, otro barrio lisboeta, además de apartamentos y habitaciones también se alquilan camas, lo cual provoca que haya pisos habitados por dos decenas de personas, según informó SIC Notícias recientemente. La mayoría de estos inquilinos son inmigrantes.

Propuestas en España para eliminar la "golden visa". En nuestro país no hay previsión de que se elimine este tipo de visas. Sin embargo, Más País Verdes Equo registró recientemente una proposición de ley en el Congreso para eliminar la visa dorada que proporciona la residencia a los extranjeros que compran una vivienda por valor de, mínimo, 500.000 euros.

Íñigo Errejón, portavoz de la formación, afirmó que se trataba de "un negocio turbio", ya que "el Estado español no controla ni de dónde viene ese dinero ni cómo se ha obtenido". Según él, se trata de "un atajo clasista" que acaba provocando una subida de precios en el mercado de la vivienda.

Imagen: Pixabay

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