Soy runner y los que no corren no me pueden comprender

Eres el raro que prefiere salir un sábado por la mañana a las 9:00 a correr a la Casa de Campo en lugar de quedarte retozando en la cama y arañando al día unas horas más. Eres el que comparte sus entrenamientos en tu muro de Facebook y te lamentas porque has corrido a más de 05:30. Eres el que se pide el lunes libre en el trabajo porque ese fin de semana te vas de viaje para correr la Behobia. Amigo, eres runner, y puede que los que no corren no te entiendan.

O quizás tienes un amigo que es un runner empedernido y te gustaría comprenderlo. Queremos que los runners se sientan comprendidos por sus familias y amigos, y por eso os explicamos qué hay que hacer y cómo hay que tratarlos durante dos de los momentos más cruciales en su carrera.

Comparte lo bueno: la euforia del corredor

La euforia del corredor o runner's high no es una leyenda: es ese subidón de adrenalina que experimentas al cruzar la meta, y que muchos atletas, tanto profesionales como populares, han notado al terminar una carrera. No importa la distancia que hayas corrido o si has llegado el último: la euforia del corredor es esa sensación de bienestar que te inunda cuando das la última zancada. Algunos dicen que es similar a la sensación de haber tomado psicotrópicos: bueno, yo no puedo comparar, pero te sientes muy bien.

Y, como digo, no es una leyenda, sino que es una reacción bioquímica producida por la secreción de endorfinas en la hipófisis del cerebro. Durante muchos años la comunidad médica ha pasado de puntillas sobre este tema, ya que es difícil verificar si esta reacción verdaderamente ocurre; pero ya en 2008 se comenzaron a realizar los primeros avances en las investigaciones al respecto. Utilizando las nuevas tecnologías, además de termografías de los corredores y tests psicológicos, determinaron que era el ejercicio de carrera el responsable del flujo de endorfinas hacia el cerebro. Así que sí: la euforia del corredor existe científicamente.

¿Qué hacer ante un episodio de "euforia del corredor" si no eres runner?

  • Abraza al runner al cruzar la meta: el runner busca abrazos al terminar una carrera, y abrazará a todo el que se ponga por delante (no te asustes, es inofensivo). Si quieres recibir abrazos gratis, ve a la línea de meta de una carrera un domingo cualquiera.

  • Tómale fotos: este es el momento que quiere recordar, con su enorme sonrisa tras haber conseguido terminar la carrera.

  • Dale de comer e hidrátale: en el momento de subidón, la autoestima del runner está por las nubes y se siente invencible. Es posible que crea que esté preparado para correr otra carrera igual en ese mismo momento si le dejan. No es una buena idea. Ayúdale a reponerse yéndoos a recuperar fuerzas juntos.

Comparte lo malo: el runner's blue

Si no eres runner, es posible que tampoco comprendas exactamente en qué consiste el fenómeno del runner's blue. Este término fue acuñado por Haruki Murakami en su libro De qué hablo cuando hablo de correr (es el libro que está en la mesilla de todos los runners; si tu pareja lo es, seguro que sabes de sobra de lo que hablamos) y lo describe con estas palabras:

Entre el correr y yo se había presentado esa época de pereza y hastío que les llega a muchos matrimonios. Esa época dominada por la desilusión de no ver recompensados suficientemente los esfuerzos y la sensación de bloqueo porque esa puerta que debería estar abierta se ha cerrado irremisiblemente en algún momento. Denominé a eso runner's blue, la "tristeza del corredor".

(...) Ya no conseguía localizar en mi interior tan claramente como antes el entusiasmo por "querer correr". No sé por qué. Pero no podía negarlo. Algo había ocurrido en mi interior.

El runner's blue es el gemelo malvado del runner's high, aunque no está probado científicamente. Se trata de una situación de bloqueo por la que han pasado muchos corredores en la que, al finalizar un reto o una carrera se preguntan "¿para qué? ¿por qué voy a seguir corriendo?". Es una sensación de hastío durante la cual el corredor se pregunta si merece la pena seguir adelante.

Poca broma con esto, porque el runner's blue puede hacer que dejes de lado tu vida de corredor. Piensa en tu mayor hobby, que puede ser la música, los videojuegos, el fútbol... y que un día por la noche de pronto sientas que tras haberle dedicado horas y horas a lo largo de muchos años, ya no te interesa. Esto puede dar lugar a una desidia seguida de una pequeña (o gran) depresión que puede afectar a otros ámbitos de la vida del corredor.

¿Qué hacer ante un episodio de runner's blue si no eres runner?

  • Ante todo, intenta comprender a tu amigo corredor. Extrapólalo a tu vida si es necesario. Puede que tú no entiendas qué se siente al correr, o por qué se ha cansado de hacerlo de la noche a la mañana, pero puedes probar a cambiarlo por tu hobby habitual.

  • Hazle encontrar su motivación interior: la motivación intrínseca es ese que llevamos dentro de nosotros mismos y que no se agota nunca. Hacer con él un ejercicio de introspección, intentando ayudarle a encontrar respuestas, puede ser de gran ayuda.

  • Apúntate al running y pídele ayuda: nada mejor que un nuevo reto para resucitar la motivación del corredor que sufre de runner's blue, y ese reto puedes ser tú. Ayudarte a terminar tu primer 10K o simplemente pasar de "caminar ligero" (que es como tú lo llamas, pero oye, igual no) a trotar le hará sentirse importante y tener una nueva responsabilidad contigo y con él mismo.

La experiencia de primera mano

Yo soy runner de palo: salgo a correr de vez en cuando, generalmente cuando no me da tiempo a entrenar en el gimnasio. Por eso he buscado a un runner "de pura cepa" para que os cuente su experiencia sobre cómo comenzó en el mundillo de patear calles y cómo ha sido la conciliación con su vida laboral y familiar.

Alberto Barrantes, más conocido en las redes como "el tío del megáfono" (sí, es porque corre con un megáfono en la mano, animando a todo el mundo que se cruza) es integrante del grupo Drinking Runners y entrena con el club Coentrena. Desde 2006 ha corrido 6 maratones, 2 ultramaratones y un montón de carreras más (¡más de 100! ¡casi nada!), y podéis seguir toda su andadura en su blog.

Vida de este "runner"

Mi vida como corredor o "runner" es como la de muchos otros, ni más ni menos especial o tan especial como uno mismo la pueda sentir.

Todo empezó en 2006 con un típico NHH (No Hay Huevos) que un amigo lanzó al aire para correr ese año la San Silvestre Vallecana. Y vaya que si los hubo... 9 años después sigo atándome las zapatillas para salir a correr día sí, día no.

Desde aquel subidón que sentí al acabar mis primeros 10 kilómetros supe que esta cosa del correr me había enganchado. La única salida posible era una huida hacia delante, me estaba convirtiendo en un auténtico corredor o mejor dicho, iba a convertirme en ello.

Pasaron los meses, los años, las carreras, los entrenamientos, las zapatillas compradas y gastadas; lo que en principio empezó como un simple hobby (no confundir con Frodo Bolsón) se convirtió en un estilo de vida.

Gran parte de mí día a día giraba en torno al running. Cuadrar horarios de entrenamientos con el trabajo, las tiradas largas del fin de semana, las carreras de los domingos, llevarme las zapatillas de vacaciones se hizo algo más que habitual. Esto junto a muchos otros "pequeños" cambios que hicieron que en mi propia casa me mirasen de manera extraña.

Mi entorno familiar me ha apoyado desde el principio, incluso desde la incomprensión completa de lo que es ser corredor. He tenido la suerte de que a pesar de no compartir mi afición siempre han dejado que haga mis “locuras” y me han arropado y acompañado en muchas de ellas. Por eso tengo que darles las gracias. Me pongo en su lugar y no es fácil aguantar lo que aguantan.

En cuanto a las amistades… ¿Qué decir? El mundo del running popular ha puesto en mi camino a gente maravillosa. Siempre digo y lo repetiré hasta que se me seque la lengua o se me contracturen los dedos, que lo mejor que he encontrado en mi vida como corredor son las personas que rodean este “mundillo”. Sin ellos y ellas nada de lo que he vivido hubiera tenido el mismo valor.

No puedo resumir tantos años y vivencias en unos pocos párrafos. Tampoco puedo explicar lo que uno siente cuando es corredor. Si te pica la curiosidad sólo tienes que hacer una cosa, ponte las zapatillas y sal a la calle… ¡Corre!

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