En el siglo XVI alguien decidió que había que desmembrar los cuadernos de Da Vinci. Hemos tardado 400 años en solucionar su error

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La 'Leonardotheka 2.0' aspira a solucionar el patinazo que cometió hace siglos el escultor Pompeo Leoni

Carlos Prego

Editor - Magnet

A su muerte, en 1519, Leonardo da Vinci dejó algo más que cuadros y frescos que lo coronan como uno de los grandes referentes de la pintura renacentista. Tan (o incluso más) importante para comprender la profundidad de su genio son sus cuadernos personales, repletos de anotaciones, ilustraciones, gráficos… salidos de su puño y letra y salpicados de su característica escritura especular. Por azares de la historia, en el XVI ese tesoro bibliográfico sufrió un 'acto de vandalismo editorial' que ha condicionado la forma en que entendemos a Leonardo.

Hasta ahora.

Un legado desafortunado. El nombre de Francesco Melzi quizás no te diga gran cosa. Y es normal. Melzi fue un pintor italiano del siglo XVI cuyo recuerdo ha quedado eclipsado para la posteridad por genios de la talla de Miguel Ángel, Rafael Sanzio o Leonardo Da Vinci, de quien fue discípulo. Sin embargo, Melzi sí destaca por algo, un papel que ha condicionado nuestra forma de entender al autor de 'La Gioconda': a la muerte de Leonardo, Melzi se convirtió en su albacea, el responsable de velar por sus manuscritos.

Ese ingente legado formado por cientos y cientos de hojas manuscritas acabó pasado el tiempo en manos de Pompeo Leoni (1533-1608), un escultor de Arezzo, en la Toscana, que un buen día decidió desmembrar los cuadernos de Leonardo. El resultado fue nefasto, aunque para ser honestos el objetivo de Leoni no era destrozar los cuadernos, sino 'reorganizarlos' siguiendo un criterio arbitrario.

¿Y cuál fue el resultado? Básicamente Leoni se dedicó a separar, clasificar y rejuntar hojas de cuadernos y folios sueltos de Leonardo de forma caprichosa. Basándose en lo que él consideraba mejor. El resultado fue que muchas de las anotaciones que Da Vinci había plasmado en un mismo conjunto de manuscritos entre mediados de la década de 1470 y su muerte, en 1519, quedaron divididas en dos códices distintos. 

En uno, el de mayor tamaño, Leoni incluyó todo aquel material (dibujos y escritos) de carácter técnico o científico. El segundo códice, más pequeño, lo reservó para el material que en su opinión tenía un carácter artístico y figurativo.

De Italia a Inglaterra. El 'atentado' de Leoni no acabó ahí. A comienzos del siglo XVII su yerno, Polidoro Calchi, decidió desprenderse del material que había heredado del escultor, lo que hizo que los antiguos cuadernos de Da Vinci acabaran dispersos por el mundo, separados por cientos de kilómetros.

El primer códice, el de anotaciones técnicas, hoy conocido como Codex Atlanticus, acabó en manos del conde Galeazzo Arconati, quien a su vez lo donó en 1637 a la Veneranda Biblioteca Ambrosiana. El segundo códice viajó aún más lejos. Hacia 1620 terminó en Inglaterra y medio siglo después se integró en la Royal Collection de Windsor.

Enmendado el entuerto. Más de cuatro siglos después ese desmembramiento caprichoso de las anotaciones de Da Vinci se ha enmendado al fin. Al menos en parte. Hace unos días la embajada de Italia en Reino Unido, el Ministerio de Cultura y representantes del Museo Galileo, la Veneranda Biblioteca Ambrosiana y el Royal Collection Trust presentaron en Londres una nueva herramienta bautizada como 'Leonardotheka 2.0'.

El nombre da una pista de su enfoque: se trata ni más ni menos que de una inmensa 'biblioteca' digital del legado de Da Vinci, un recurso que permite consultar de una forma accesible y ágil buena parte de los manuscritos del genio renacentista. El Museo Galileo desliza que a partir de ahora quien lo desee podrá explorar el material accediendo a los archivos de forma independiente o con búsquedas cruzadas, además de "los resultados de más de 200 años de investigación" sobre la trayectoria y obra de Da Vinci.

3.500 páginas. Más allá de esa ventaja lo realmente importante de la Leonardotheka 2.0. es que, como recuerdan las autoridades de Florencia, ha reunido alrededor de 3.500 páginas manuscritas de Leonardo que en algunos casos llevaban separadas desde finales del siglo XVI. Se trata de una unión virtual, no física, pero aun así supone un hito y ayuda a enmendar el error cometido hace siglos por Pompeo Leoni.

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En total la biblioteca digital reúne los 1.119 folios del Codex Atlanticus y 550 páginas de la Colección Real de Windsor. Algunas fuentes precisan que se trata de cerca de un tercio de todo el legado que ha sobrevivido de Da Vinci, que incluye también los códices conservados en Madrid.

¿Tan importante es? Al margen de lo que pueda suponer para los investigadores, la Leonardotheka 2.0 es importante por varias razones. La principal es que nos ha permitido, en palabras del Museo Galileo, "reconstruir el estado original del legado manuscrito de Leonardo antes de la desastrosa intervención de Leoni" en el XVI. Y ese no es un detalle menor. Aunque la separación entre arte y ciencia pudiera tener sentido para Leoni, lo cierto es que va en contra de la mentalidad renacentista que encarnaba Leonardo.

"Ofrece una nueva perspectiva sobre su pensamiento, visión y los métodos de trabajo", subrayan desde Florencia. "La plataforma pone de relieve la conexión entre los estudios científicos y los dibujos figurativos del genio toscano".

Más allá de Leonardo. "Este proyecto no solo ayuda a recuperar la complejidad de la obra de Leonardo en su forma original, sino que contribuye a la nueva interpretación, en desarrollo desde hace varios años, de este período crucial de la historia europea. Mediante herramientas digitales diseñadas para analizar los textos originales, Leonardotheka 2.0 hará posible este reto", resalta Michele Ciliberto, del Instituto Nacional de Estudios del Renacimiento.

Llenando huecos. La segunda razón por la que el proyecto es tan importante es que nos ha permitido recuperar piezas que habían quedado dañadas con el desmembramiento de los cuadernos en el siglo XVI. Para ser más precisos, los responsables de la Leonardotheka aseguran que han podido “reconstruir” 50 manuscritos "gracias a la inserción de fragmentos conservados en Windsor dentro de las páginas de Codex Atlanticus, restaurando su contexto original".

Una de las reconstrucciones realizadas por los expertos ha permitido “conciliar” el dibujo de un caballo conservado en la colección británica con una nota sobre un monumento ecuestre preservada en el Codex Atlanticus. "El folio restaurado probablemente 'fotografía' el instante en que Leonardo concibió el boceto de caballo destinado al ambicioso, aunque nunca completado, monumento ecuestre dedicado a Francesco Sforza", añade el Gobierno florentino.

¿Qué es eso de 2.0? Lo que las autoridades acaban de presentar es la Leonardotheka 2.0. Esa última coletilla es importante porque nos recuerda que la plataforma no es exactamente nueva. La idea se anunció en 2017 y tras años de trabajo cuajó en una primera versión lanzada en la primavera de 2023, aunque por entonces su fondo se nutría de imágenes de alta resolución y transcripciones del Codex Atlanticus.

Ahora su nueva versión permite ir un paso más allá, enriquecer la base con el material conservado en Reino Unido y (sobre todo) enmendar un error histórico que ha marcado nuestra visión de Da Vinci desde finales del XVI.

Imágenes | Wikipedia 1, 2 y 3

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