Rusia tiene un misil nuclear apodado "Satán II" y acaba de realizar una prueba con él. Por si acaso

"Esta arma única fortalecerá el potencial de combate de nuestras fuerzas armadas, garantizará de manera confiable la seguridad de Rusia frente a las amenazas externas y dará que pensar a aquellos que, al calor de la retórica agresiva, intentan amenazar a nuestro país". Estas han sido las palabras de Vladimir Putin antes de presentar al mundo su RS-28 Sarmat, que la OTAN ha denominado "Satán II". ¿De qué estamos hablando? Del misil balístico de alcance intercontinental más poderoso de Rusia.

Tiene el potencial de transportar una gran carga nuclear, pero Occidente no cree que sea una amenaza significativa: más bien una maniobra de distracción dados los últimos fracasos de Rusia en la contienda.

El Satan II. El Ministerio de Defensa de Rusia comunicaba ayer que ha probado el Sarmat desde un lanzador de silos en el Cosmódromo Estatal de Pruebas de Plesetsk en la región de Arkhangelsk en el norte de Rusia. El lanzamiento fue el más extenso hasta ahora para un misil que se haya probado por primera vez y Putin se vanagloriaba de ello rápidamente. El misil, que se presentó en 2018 es la "próxima generación" de armamento que podría violar "cualquier sistema de defensa antimisiles".

Pero no es la primera vez que Putin se jacta de la potencia del misil. Mencionó al Satán II en otro discurso similar para decir que las defensas de la OTAN serían "completamente inútiles".

En qué consiste. "No tiene análogos en el mundo y no los tendrá durante mucho tiempo". Eso es lo que dicen. En la práctica, sabemos que pesa 208.1 toneladas, mide en torno a 35,5 metros de largo y tres metros de diámetro, y permite alojar hasta 178 toneladas de combustible líquido. Según los medios rusos, el Satán II "puede llevar 10 cabezas nucleares de gran tamaño y 16 más pequeñas". También 15 ojivas termonucleares MIRV o 3 deslizadores hipersónicos Avangard o una combinación de ojivas, deslizadores y medios para penetrar las defensas antimisiles.

Estas características hacen que este misil tenga en torno a 40 megatones, una potencia 2.000 veces mayor que la de la bomba de Hiroshima, lanzada en la Segunda Guerra Mundial, que dejó 150.000 muertos. Además, tiene un alcance de hasta 18.000 kilómetros, según el Proyecto de Defensa de Misiles del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. Eso es lo suficientemente lejos para llegar a EEUU.

El misil balístico intercontinental Sarmat se lanza desde Plesetsk, en el noroeste de Rusia. | Servicio de Prensa de la Agencia Espacial Roscosmos

¿Maniobra de distracción? Pero los expertos occidentales describen la prueba como mucho "ruido nuclear", diciendo que la amenaza para EEUU o sus aliados es "extremadamente baja" y sugiriendo que la verdadera motivación de Putin es distraer a su audiencia interna de los recientes fracasos militares de Rusia, como el hundimiento de su buque insignia del Mar Negro, el Moskva. La pérdida del barco fue una vergüenza para Moscú, que admitió que el barco había sufrido un incendio catastrófico, pero no confirmó que había sido alcanzado por misiles antibuque ucranianos.

Desde la perspectiva rusa, la guerra en Ucrania no ha ido bien. Un conflicto que Moscú originalmente imaginó que probablemente terminaría en cuestión de días ahora se ha extendido hasta bien entrado su segundo mes, con los esfuerzos rusos estancados por una resistencia ucraniana decidida y altamente calificada, así como problemas mundanos, como la falta de camiones, logística deficiente y una dependencia de reclutas mal entrenados. Al mismo tiempo, los expertos dicen que la obsesión de Rusia por exhibir armas como el Satán II esconde problemas más profundos y básicos en el corazón de su ejército.

Amenazas nucleares constantes. Rusia siempre ha tenido una cantidad sustancial de misiles balísticos intercontinentales que podrían atacar a Estados Unidos y Europa. "Pero las amenazas recientes de Putin son más preocupantes que las armas en sí, explicaba John Erath, director del Centro para el Control de Armas y la No Proliferación. La estrategia del Kremlin de "escalar a desescalar" ha incluido amenazas de usar armas nucleares desde principios de la década de 2000. En 2014, amenazó con usarlas advirtiendo a otras naciones sobre las consecuencias de interferir.

Tras la invasión rusa, EEUU pospuso y posteriormente canceló una prueba planificada del misil balístico intercontinental Minuteman III, una decisión tomada para garantizar que Rusia no malinterpretaría tal demostración de potencia de fuego, ni la usaría como justificación para intensificar las hostilidades en Ucrania. Cada vez que Biden dice que no quiere escaladas con Rusia, la estrategia funciona. Es decir, Putin nos está volviendo cautelosos y limitando nuestras actividades para tratar de evitar una guerra nuclear. La otra cara es que él tampoco quiere una guerra nuclear. Es malo para Putin, Rusia y el esfuerzo bélico en general.

Imagen: GTRES (AP Photo)

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