Rusia está siendo acusada de dopaje de estado. ¿Qué otros países fueron señalados antes?

¿Podría quedarse el atletismo ruso fuera de los Juegos Olímpicos? La pregunta sobrevuela el espectro mediático internacional mientras la Agencia Mundial Antidopaje acusa abiertamente a Rusia de financiar y promover un sistema de dopaje sistemático a lo largo y ancho del país. La tormenta desatada por la AMA apenas encuentra referentes en el pasado reciente, pero se enmarca dentro de un clásico del deporte moderno: el dopaje de estado como atajo hacia el éxito olímpico.

El deporte representa una herramienta propagandística y nacionalizadora sin parangón dentro de los estados modernos. A lo largo de las décadas, los triunfos deportivos han servido de reflejo del éxito de cada país, sea este real o no. De forma lógica, ha habido estados que, históricamente, no han dudado en recurrir al dopaje de forma recurrente para mejorar el rendimiento de sus atletas. Las acusaciones se suelen centrar en aquellos países que, en su momento, vivieron bajo regímenes autoritarios. Los ejemplos clásicos son los de la República Democrática Alemana y los de la Unión Soviética.

Sin embargo, limitar el dopaje consentido a los regímenes no democráticos sería un error. Como veremos a continuación, los éxitos deportivos son también útiles a nivel político y social en los estados democráticos. Ya sea de cara a perpetuar su hegemonía o en aras de obtener un salto cualitativo y cuantitativo, hay otros países sobre los que también se sospecha o se ha sospechado de técnicas dopantes a gran escala, si bien no fomentadas, al menos sí soslayadas. Veamos algunos ejemplos.

Rusia

Empezando por la Rusia contemporánea, claro. Es el escándalo del momento, tan grande y extendido dentro del atletismo ruso que ha llevado a la Agencia Mundial Antidopaje a pedir abiertamente la exclusión de los deportistas rusos de los Juegos Olímpicos de Río, a celebrar durante el próximo verano. Pero, ¿de qué se acusa a los atletas y a las autoridades rusas exactamente?

Mariya Savinova y Ekaterina Poistogova, oro y bronce respectivamente en la prueba de 800 metros lisos en Londres 2012. Ambas se enfrentan a sanciones de por vida.

Por lo pronto, según las investigaciones de la AMA, de sabotear de forma sistemática los controles antidopajes. El laboratorio de Moscú, encargado a nivel nacional de comprobar las muestras de orina y sangre tomadas a los atletas rusos a lo largo del año, ha sido suspendido de forma inmediata. La AMA cree que más de 1.400 muestras fueron destruidas por las autoridades rusas antes de ser inspeccionadas por la agencia antidopaje mundial. Un proceso que implica a laboratorios, deportistas, federaciones y autoridades políticas. Una operación de encubrimiento a gran escala.

Los laboratorios rusos habrían destruido muestras para que los delegados de la AMA no pudieran analizarlas. Los atletas actuaban en un entorno de impunidad

Todo ello, en aras de asegurar las victorias de sus deportistas. En concreto, el foco se centra sobre las de los Juegos Olímpicos de Londres, donde la delegación rusa obtuvo ocho medallas de oro sólo en modalidades de atletismo. Varios atletas implicados en el escándalo obtuvieron metal. La AMA llega a la conclusión de que entrenadores y técnicos de la federación alentaban y promovían el dopaje, sabedores de que las autoridades rusas no estaban vigilantes y toleraban sus prácticas.

"Es imposible que no lo supiera", ha señalado Dick Pound, el hombre al frente de las investigaciones, en relación a Vitaly Mutko, ministro de Deporte del gobierno ruso. Vladimir Putin niega toda acusación, como es lógico. Los atletas de otros países se sienten indignados, como es natural. Y con todo, las miradas también se ciernen sobre la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo: su presidente hasta este mismo agosto, Lamine Diack, ha sido detenido por la policía francesa en el marco de una investigación sobre corrupción y tolerancia con el dopaje.

Sebastian Coe, actual presidente de la IAAF.

Ahora, es Sebastian Coe, británico y leyenda del deporte inglés, quien está al frente de la institución. Antes era vicepresidente. Nadie cree que no supiera nada de lo que sucedía tanto en la IAAF como en Rusia y, quizá, otros países. Los propios periodistas británicos están siendo durísimos con él:

Rusia es, sencillamente, el foco del dopaje (conocido) internacional. Nadie produce tantos tests positivos como ella. Es complicado creer que el estado ruso estuviera al margen de todo esto.

La RDA

Hablar de dopaje de estado lleva de forma automática a centrarnos en Alemania del Este. El país, sometido a una dictadura comunista desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la emblemática caída del Muro de Berlín, se alzó como una superpotencia deportiva cada cuatro años, con motivo de los Juegos Olímpicos. La opacidad de la administración de la RDA y la necesidad de justificar el régimen a través de los éxitos deportivos impidieron saber durante años hasta qué punto el dopaje era una cuestión generalizada de estado.

Después de 1989, todo eso cambió.

Fiel al espíritu burocrático y reglamentario soviético, las autoridades comunistas alemanas crearon el programa Plan de Estado 14.25, a través del cual establecieron las pautas y los procedimientos para mejorar el rendimiento deportivo de sus atletas. A través de sustancias dopantes. En ocasiones, los implicados estaban al tanto de su situación irregular y de las sustancias que tomaban. En otras ocasiones, los atletas desconocían la clase de medicamentos y drogas que estaban ingiriendo.

Muchos de los deportistas alemanes dopados en aquellos años ni siquiera sabían qué estaban ingiriendo. Los riesgos para su salud fueron muy altos

Bajo el amparo del estado y de las autoridades comunistas, los logros no se hicieron esperar demasiado. Entre 1968 y 1988, la delegación de Alemania del Este se situó de forma invariable entre los cinco países más laureados de los JJOO, alcanzando la segunda posición en tres ocasiones. Con una población con mucho menor a la de sus vecinos occidentales, la RDA les superaba de forma abrumadora en rendimiento y éxitos. A día de hoy, los resultados combinados de la RDA permite al extinto estado permanecer en el top ten histórico de los juegos.

A día de hoy, algunas de sus marcas siguen siendo imbatibles. Ningún hombre ha lanzado más lejos el disco que Jürgen Schult, que obtuvo su récord en 1988. La marca absoluta del 400 metros femenino continúa atascada en los mismos 47.60 segundos que registró Marita Koch en ¡1985! El récord del disco femenino está congelado en el tiempo desde 1988, por culpa de Gabriele Reinsch.

Heidi Krieger, hoy Andreas Krieger.

¿Las consecuencias? Con el paso de los años, han sido investigadas de forma amplia tanto por las nuevas autoridades germanas como por los medios de comunicación. De forma virtual, los atletas de la RDA eran esencialmente un campo de experimentación química. Algunas de las atletas implicadas en el programa tomaron tantos esteroides y anabolizantes que su organismo se modificó sustancialmente, hasta el punto de que, años después, se cambiaron de sexo (Heidi Krieger).

¿España?

En la primavera de 2006, la Operación Puerto revolucionó el ciclismo. Las autoridades españolas habían investigado durante años las relaciones entre médicos que administraban sustancias dopantes, equipos y ciclistas de toda condición. Ilustres protagonistas de la anterior década como Jan Ullrich, Alejandro Valverde, Michele Scarponi, Ivan Basso, el equipo Liberty Seguros o el equipo Comunidad Valenciana, con Manolo Saiz y Vicente Belda a la cabeza, estaban implicados.

La Operación Puerto es aún hoy un caso cerrado: hay centenares de bolsas de sangre sin analizar que han mandado ser destruidas por un juez, y que podrían resolver parte del caso

Casi una década después, la sombra de la duda aún se cierne no sólo sobre gran parte del pelotón internacional, sino también sobre las autoridades españolas de la época. Gran parte de las bases de datos, muestras de sangre y códigos manejados por Eufemiano Fuentes, cabeza de la trama e ilustre médico dopante, no han sido desencriptados. Un ejemplo: la justicia española se mostró reticente a colaborar con la italiana para descubrir si una de las bolsas de sangre encontrada en los arcones congeladores de Fuentes pertenecía a Valverde (pertenecía). La OP es aún un puzzle sin resolver.

Entre tanto, centenares de esas bolsas de sangre y plasma continúan en un laboratorio de Barcelona a la espera de que se crucen muestras. Pese al silencio de la prensa española, son numerosos los medios internacionales que observan con suspicacia la poca vigilancia de las autoridades españolas. Al fin y al cabo, un juez dictaminó su destrucción en 2013. Con frecuencia, se hacen eco de informaciones que apuntan a no-ciclistas, grandes estrellas, implicados.

Las bolsas podrían ser claves para resolver el caso y castigar a otros dopados, pero nadie parece interesado en saber a quién pertenecen. ¿Por qué?

Alejandro Valverde en 2010. Fue sancionado por la justicia italiana tras numerosos obstáculos interpuestos a la instrucción y a la investigación por parte de la española.

La OP no es el único foco que se posa sobre el que la sombra del encubrimiento y la colaboración parcial del estado en tramas de dopaje en España. Con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, han sido varios los testimonios que han revelado prácticas dopantes a gran escala de las federaciones españoles implicadas. ¿El objetivo? Mejorar sustancialmente los resultados obtenidos hasta entonces en los JJOO, muy pobres. Gracias a más inversión y a programas como el ADO, la delegación casi duplicó su número de medallas históricas en tan sólo una edición.

España casi dobló su palmarés olímpico histórico en Barcelona 92. ¿Cómo se consiguieron tantas medallas de forma repentina?

La cifra es vertiginosa. España pasó de ser una potencia menor a ser un país en la segunda línea del deporte internacional, cosechando éxitos en deportes (pértiga, por ejemplo) que no repetiría jamás en toda su historia. Como tampoco repetiría el número de medallas obtenidas (22), ni siquiera cuando ha mejorado de forma notoria en todas las modalidades durante las dos últimas décadas.

Los más suspicaces recuerdan con frecuencia la relación de Eufemiano Fuentes con el atletismo español. De especial celebridad es un artículo publicado por El País en 1985 y titulado "Los atletas españoles reciben ayuda médica para mejorar sus resultados", en la que el propio Fuentes, a la postre gurú del dopaje moderno, es el protagonista. En 1988 dejaría la federación envuelto en escándalos de dopaje. ¿Fue el salto cualitativo y cuantitativo de España en Barcelona 92 fruto de una red de dopaje amparada por las instituciones? La respuesta sigue y seguirá en el aire.

La Alemania Federal

Al otro lado del muro también hubo dopaje. Como reveló en su momento Süddeutsche Zeitung, la República Federal Alemana contó con su particular plan de dopaje de estado a través del organismo Bundesinstitut für Sportwissenschaft, encargado de instruir y financiar las técnicas dopantes tanto de los entrenadores y técnicos de las distintas modalidades como de los propios atletas. Las revelaciones se hicieron públicas en 2008 tras una amplia investigación de la Universidad Humboldt de Berlín.

Partido entre Alemania Federal y la República Democrática Alemana celebrado durante el Mundial de Fútbol de 1974, en Alemania occidental. A la postre, el equipo del oeste se impondría, pero décadas más tarde sería acusado de dopaje.

Al igual que en las sospechas cernidas sobre España, las autoridades alemanas de la época habrían puesto el acento en los Juegos Olímpicos celebrados en su propio suelo (Múnich, 1972). En años subsiguientes, a imagen y semejanza de la República Democrática Alemana, la RFA habría exprimido la salud de sus deportistas al máximo para mejorar su rendimiento. Alemania obtuvo resultados impresionantes desde entonces, acaparando medallas y galardones. Dentro y fuera de los JJOO: las acusaciones alcanzaron incluso a la selección alemana de fútbol y sus tres títulos mundiales.

¿Estados Unidos?

La gran meca del deporte internacional, Estados Unidos, se ha visto envuelta con frecuencia en casos de dopaje, aunque su posible amparo o no por parte de las autoridades es difusa y no está del todo probada, al igual que en el caso español. Sin embargo, hay cuestiones que sí pueden ser planteadas sobre Estados Unidos y su posible compromiso para combatir el dopaje. Empezando por el deporte donde nadie niega su hegemonía histórica: el baloncesto.

¿Hay barra libre en la NBA? Es imposible probarlo, dado que sus jugadores se someten a controles internos norteamericanos cuyos resultados no tienen por qué ser públicos

Como bien se apunta en este reportaje de El Confidencial, mientras los deportistas europeos se ven sometidos a controles rutinarios cuyos resultados son públicos (y por tanto susceptibles de sanción por autoridades como la AMA como por el Comité Olímpico Internacional), los estadounidenses pueden elegir entre someterse a la legislación internacional y a la local. De forma unánime, eligen la segunda. Pasan controles (supervisados por la USADA, la agencia antidopaje estadounidense), pero los resultados de estos quedan reducidos al ámbito privado. La NBA no tiene por qué publicarlos.

De modo que si, digamos, Lebron James da positivo por X sustancia, la empresa privada que le paga su salario, la NBA, no tiene por qué sancionarle o hacer pública su infracción. Nada de esto es posible en Europa, donde cualquier positivo es sancionado al margen del interés de su club o de su liga.

El equipo norteamericano del 4x100, con Justin Gatlin y Tyson Gay en el centro de la imagen, durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Los casos de dopaje en Estados Unidos han sido frecuentes y muy mediáticos. Y en ocasiones, han sido combatidos por fiereza por la USADA. No hace falta sino recordar cómo Armstrong vio destruida su imagen pública y su palmarés a manos de la agencia antidopaje de su propio país, tras las investigaciones iniciadas a raíz de las revelaciones de Floyd Landis. Lo mismo sucedió con el US Postal, equipo para el que corría, y con la mayor parte de estrellas del ciclismo norteamericano de su generación. En esencia, la USADA sacrificó todos los logros del ciclismo estadounidense.

El atletismo norteamericano ha vivido durante los últimos años sonados casos de dopaje, como los de Justin Gatlin o Tyson Gay

Durante los últimos años, de forma paralela, los casos positivos en el atletismo estadounidense no han hecho sino aumentar. Primero fue Marion Jones, ídolo nacional y ejemplo deportivo, dentro del contexto del caso Balco. Poco después, Justin Gatlin, medallista olímpico en los 100 metros lisos: fue sancionado cuatro años, pero a su regreso continuó mejorando las marcas de forma increíble. Poco después, el hombre que trataba de superar a Bolt: Tyson Gay. Y finalmente, otros casos que no han hecho sino ensombrecer el nombre del atletismo norteamericano.

Como vemos, el dopaje de estado no es o no podría ser ningún exotismo reducido a Rusia. De hecho, la propia AMA cree que otros países podrían estar implicados hoy en casos semejantes al ruso, aunque de momento no tiene pruebas suficientes. Que cada uno haga sus apuestas.

Imagen | Laurie Beylier

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