Reino Unido camina hacia la "tabaquización" de la comida basura: planea prohibir toda publicidad online

Cuenta Boris Johnson que después de contraer el coronavirus y curarse su visión en ciertos ámbitos se transformó. Empezó a prestar atención, por ejemplo, al hecho de que una potencial vacuna de la Covid, como ocurre con muchos otros tratamientos, será menos efectivo en personas con obesidad, o que este segmento de la población sea más vulnerable y proclive a tener cuadros más complejos.

Los kilos de más se convirtieron así en la otra epidemia que trae de cabeza a los tories. El índice de obesidad del pueblo británico es el mayor de Europa (el 27% de la población adulta, un 64% si lo extendemos al sobrepeso) y en algunas zonas del país supera incluso a la media nacional de Estados Unidos.

Adiós a la publicidad online de la comida basura: es el nuevo objetivo de Downing Street, que esta semana ha lanzado una nueva consulta pública a este respecto, y ya se anticipa que el apoyo de la ciudadanía sea masivo, como ha ocurrido en otras votaciones sobre este mismo tema. El plan que presenta ahora el gobierno sería no sólo aún más restrictivo que el que contemplaban originalmente, sino que, de implementarse, sería el más agresivo de las primeras potencias a este respecto.

Ni un triste aguacate: la censura compromete que ningún tipo de alimento “rico en grasas, sal o azúcar” podría intentar venderse en páginas o plataformas de internet, y eso implica que alimentos naturales o poco procesados podrían entrar en esta categoría si son hipercalóricos o dañinos. A la pregunta de por qué se han centrado en los anuncios digitales y no en los televisivos, los representantes dicen que se debe a que el objetivo es centrarse sobre todo en corregir la salud de las nuevas generaciones y que su mayor gasto de tiempo es en este y no en otros medios, copados por los X o boomers.

El márketing digital se revuelve: su respuesta ha sido inmediata y comprensible, dado el enorme varapalo que supondría para su industria. Entre las conclusiones del informe previo han detectado que en 2019 los menores de 16 años estaban expuestos a 700 millones de anuncios de comida en internet, y que para 2020 esa cifra ha ascendido a 1.500 millones de anuncios. Conclusiones de informes españoles llegan a conclusiones parecidas, los alimentos “chatarra” tienen una dominancia publicitaria entre los menores brutal.

El nuevo tabaco: ha sido ampliamente debatido, una vez que se ha hecho lo suficiente por reducir el tabaquismo o compensar sus efectos adversos en el sistema sanitario, ahora le ha llegado el turno a las pizzas y hamburguesas. El camino por el que optarán los británicos está en consonancia con las típicas recomendaciones de los expertos: limitar la capacidad de promoción de las marcas, vetos publicitarios, aumento de impuestos, prohibición de apertura de establecimientos en zonas colindantes a centros educativos.

Ya han logrado algunos hitos, por ejemplo en 2018 impusieron mayores condiciones a los fabricantes de refrescos que, como se ha visto después, han logrado una reducción general del 28.8% de la cantidad de azúcar presente en las bebidas comercializadas en su país.

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