Lo que SimCity y la ausencia de aparcamientos en el juego cuenta sobre nuestra cultura cochecentrista

Hace ya un cuarto de siglo que el icónico videojuego de planificación urbana SimCity vio la luz. Desde entonces, el interés por las ciudades y su diseño se ha generalizado: desde nuevos y utópicos diseños de ciudades de cinco minutos hasta modelos basados en una movilidad sostenible. En una entrevista realizada por The Atlantic al diseñador principal del juego, Stone Librande, este contaba que, a pesar de que trabajó con muchos libros de planificación urbana, lo que más le atrajo era usar Google Earth y Google Street View para contemplar cómo eran las ciudades en realidad. Descubrió que era una forma poderosa de entender las diferencias del mundo.

Sin embargo, durante su investigación, reparó en un detalle que le sorprendió: la cantidad de espacio que ocupaban en las ciudades los aparcamientos de coches. "Fue un problema, porque originalmente queríamos modelar ciudades reales, pero rápidamente nos dimos cuenta de que había demasiados estacionamientos de coches en el mundo real y que nuestro juego sería muy aburrido si era proporcional". ¿Resultado? Los creadores del SimCity tuvieron que obviar los aparcamientos de coches en su juego porque se hubiera vuelto absurdo jugar.

Lo que hicieron fue imaginar que simplemente estaban bajo tierra. De hecho, existen algunos en el juego, pero para ello trataron de escalarlos en algunos casos: si tienes una pequeña tienda, pondrían unos seis o siete aparcamientos al lado. Y si tienes un gran centro comercial o un estadio de fútbol, pondrían algunos más grandes. Aún así, ni de cerca los que habrían en una tienda o un estadio reales. "Teníamos que hacer lo mejor que pudiéramos para que el juego pareciera atractivo", explicaba.

Nadie sabe cuántos espacios de aparcamiento hay en las calles del mundo. Las estimaciones indican que Europa occidental tiene unos 300 millones, mientras que Estados Unidos podría contar con la brutal cifra de 2.000 millones. Un solo espacio de estacionamiento estándar, que mide un poco más de seis por tres metros, ocupa tanto espacio como un pequeño estudio en París, una unidad de vivienda en la India o tres cubículos de oficina.

Sin embargo, aún más preocupante es que los espacios de estacionamiento en realidad no se utilizan tanto. Un estudio realizado por el Center for Neighborhood Technology sugiere que entre un cuarto y un tercio de los espacios de aparcamientos alrededor de los edificios en EEUU están vacíos. Teniendo en cuenta que el coche medio se mueve solo el 5% del tiempo, existe un sólido argumento para que las ciudades redimensionen el espacio que asignan a los vehículos en reposo. Igual que hizo SimsCity.

No sólo eso: causan todo tipo de problemas. Además de dividir los barrios, cuando se agrupan en parkings crean islas de calor y fuentes de escorrentía de aguas pluviales contaminadas. Y son importantes generadores de emisiones, que representan hasta el 12% del consumo de energía y los gases de efecto invernadero.

Muchos de estos espacios existen debido a las normas de estacionamiento mínimo: requieren que los arquitectos proporcionen una cierta cantidad de espacios para cada edificio residencial o de oficinas que construyan, bajo la presunción de que todos deben conducir para llegar allí. La idea detrás es mejorar la calidad de vida de los habitantes de una ciudad, pero el efecto suele ser el contrario, ya que consume espacio donde los humanos solían caminar, vivir, jugar y hacer negocios.

En EEUU tienen un problema aún más grande ya que, como hemos contado en algunos artículos de Magnet, las actitudes públicas hacia los peatones difieren mucho entre las áreas densas y bien conectadas y las áreas donde es difícil moverse sin coche: caminar no tiene sentido para muchos norteamericanos. Básicamente porque la mayoría de sus ciudades se han diseñado de manera descontrolada, con infraestructuras muy separadas entre sí. Las viviendas y los comercios están muy lejos unos de otros.

Y aunque el estacionamiento a menudo se considera principalmente como un problema para los países cochecentristas como EEUU, es en realidad un problema global. A medida que aumenta el nivel de vida mundial y se acelera la urbanización, especialmente en India y China, las ciudades de todo el mundo están experimentando grandes aumentos en la propiedad de vehículos, junto con la demanda de estacionamiento.

Ahora, las ciudades de todo el mundo están comenzando a reconsiderar los aparcamientos de coches. Londres y muchas otras ciudades británicas han eliminado los mínimos de estacionamiento y los han reemplazado con máximos de estacionamiento. París eliminó los mínimos en el centro de la ciudad al promulgar que no están obligados a construir estacionamientos si sus estructuras están dentro de los 500 metros de una parada de metro, lo cual es cierto en la mayor parte del centro de la ciudad.

Y recordemos que Madrid retiró unas 800 plazas de aparcamiento en sustitución de terrazas de hostelería. También ciudades europeas como Ámsterdam han pensado cómo ahorrarse el espacio de los vehículos. Su solución es más estrambótica aún: trasladarlos a las profundidades de sus canales. Y también como ya hizo Oslo en su día, transformándolos en zonas caminables o en carriles bici. En Lisboa, se están creando más de 100 nuevos kilómetros de carril bici, eliminando plazas de aparcamiento e instalando 7.750 plazas de parking para las bicicletas.

También es llamativo como, además de la industria del videojuego, la del juguete está viendo un cambio desde el cochecentrismo. Lego, donde también ha predominado el automóvil durante tanto tiempo, cambió las carreteras por carriles bici.

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