Ocho propuestas clave de AMLO, el candidato progresista y populista dispuesto a transformar México

De aquí al martes por la mañana ya sabremos quién será el nuevo presidente para el próximo sexenio mexicano. Los ciudadanos se juegan mucho en esta cita, sobre todo, demostrar que la nación americana es capaz de abandonar definitivamente cualquier atisbo de turnismo entre el neoliberalismo y el conservadurismo, esas corrientes que han gobernado ininterrumpidamente los últimos 89 años de la historia de su pueblo.

Dice El País que cualquiera opción que no sea Andrés Manuel López Obrador (el líder de Morena) ganando en las urnas sólo tiene un 3% de posibilidades de hacerse realidad. El entusiasmo del periódico de PRISA por el líder tabasqueño es compartido por todos los medios de allá y de acá. Nos dicen que aquí la carrera no está apurada y que el candidato tiene un porrón de puntos de ventaja.

Si damos, pues, por ganador a López Obrador (también conocido como AMLO, sus iniciales), sería un enorme triunfo electoral para la izquierda, aunque el candidato no es exactamente la encarnación ideal del progresismo. Para llegar hasta aquí López Obrador ha vivido dos cambios de partido y dos recientes fracasos electorales.

Ahora se presenta bajo una coalición propia, encabezada con él, pero que le ha valido bastantes críticas: pese a erigirse como azote de la casta mexicana y adalid en la lucha contra la corrupción, hay algunas figuras un tanto incómodas entre sus alianzas, como grupos conservadores contrarios a los derechos LGBT y de la mujer y personajes controvertidos como Napoleón Gómez Urrutia, exlíder del sindicato de mineros que se lo llevó crudo.

Además, y a medida que iba creciendo en las encuestas, se ha acercado más a discursos centralistas y ha logrado apoyos y acuerdos empresariales que podrían atarle en el futuro. Los más recelosos miran sus propuestas con escepticismo: son populistas, son difíciles de materializar y son demasiadas, dicen. Ven su oratoria como un perfecto conjunto ambiguo que le dará la presidencia, momento a partir del cual podría comportarse de forma imprevista. En cualquier caso, se trata de un candidato fuera del eje PAN-PRI. Cumpla o no con las promesas, es posible que a partir de este mismo año México empiece a cambiar mucho.

Eliminar la corrupción y sanear la administración

Si los españoles nos quejamos, a los mexicanos no les falta razón. Además de tener el índice de sobornos policiales más alto de toda América Latina, los partidos que han gobernado el país en las últimas décadas han saqueado las arcas. La idea es suprimir fueros y privilegios, bajar el sueldo a los altos cargos administrativos nombrar a un fiscal independiente, revisar algunos importantes contratos públicos y, sobre todo, hacer una reingeniería del gasto público para quitar a cargos políticos y subirle el sueldo a los funcionarios útiles (profesores, enfermeros, etc). Democratizar la democracia.

Amnistía para los narcos

Es uno de los puntos más importantes (si no el que más) en el país con más violencia callejera e impunidad del planeta sólo por detrás de Siria. Será difícil, ya que, aunque todos buscan el desmantelamiento de las redes de narcotráfico, son menos los ciudadanos dispuestos a poner la otra mejilla. Los defensores de la amnistía argumentan que sólo con la paz llama a la paz. AMLO ha dicho que perdonará a los que se metieron al narco por necesidad (caso de los campesinos que cultivan amapola, entre otros), pero que enjuiciará a los capos y altos cargos. Pasar de una represión de la delincuencia a la lucha contra sus causas.

Aumentar el gasto educativo

Derogar la anterior propuesta del equipo de Peña Nieto y dar becas mensuales a todos los jóvenes que estudien de un nivel medio superior en adelante. Los universitarios más pobres recibirían, en teoría, una paga mensual de 2.400 pesos.

Rescatar el campo

AMLO quiere una transformación agrícola. Es uno de los apartados más importantes dentro de esa “izquierda nacionalista” que quiere defender. Va a intentar fijar los precios para los productos agrícolas, así como otras ayudas para agricultores y obreros del campo como créditos ganaderos, cesión de terrenos y subvención de fertilizantes. México sería más autosuficiente en materias primas. Todo esto ha inquietado a algunos empresarios.

Una política energética nacionalizada y renovada

De nuevo, derogar la anterior reforma y buscar un mayor autoabastecimiento petrolífero. Para ello varias refinerías se actualizarían y se volverían operables y se construirían dos nuevas refinerías públicas para generar los barriles de crudo que ahora mismo importa el país, pese a que podrían producirlo ellos mismos. Aquí también intentará apostar por acelerar la transición a una producción de energías renovables.

Aumentar el salario mínimo

"Que al menos llegue a 98 pesos", es decir, 4.9 dólares al día. Para AMLO es natural que los mexicanos, especialmente los de la frontera, corran a Estados Unidos si su sueldo medio semanal es de 44 dólares, peor aún para los trabajadores más pobres. Quiere que se suban mucho los salarios y quiere que se haga de forma progresiva. Que dado que los mexicanos llevan 30 años viendo cómo su salario no sube por encima de la inflacción, es la hora de que un político se comprometa a que las subidas anuales no sean, a partir de ahora, inferiores a esa cifra.

Pensiones más cuantiosas para los mayores

La realidad es que la jubilación es para muchos nacionales sinónimo de pobreza. Su sistema de pensiones público es escaso e insuficiente. Tal y como hizo cuando fue jefe de Gobierno en Ciudad de México, el candidato quiere duplicar la actual pensión a los adultos mayores a 1.200 pesos mensuales (60 dólares), el equivalente a la mitad de un salario mínimo mensual. Sería una prestación universal, con lo que todas las personas pobres o con discapacidad tendrían derecho a esta pensión.

Convertir Los Pinos en un centro cultural

Es decir, transformar la residencia oficial del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos en un espacio colectivo que decidirá la ciudadanía votando su plan predilecto vía web. Es un gesto simbólico pero de altísima importancia, allí es donde sigue viviendo actualmente Enrique Peña Nieto con su esposa, como todos los políticos anteriores, salpicados de escándalos y encarnando a la casta distanciada de la realidad del pueblo. Sólo la morada principal del presidente es una mansión estilo francés de 5.700 metros cuadrados, pero el recinto de Los Pinos es muchísimo más que eso, hay cuatro mansiones y castillos más, dos paseos, una plaza de reuniones y unos jardines. Tal vez es mejor que lo veas con tus propios ojos.

Y todo esto, sin aumentar los impuestos

Así lo ha dicho por activa y por pasiva. Los ciudadanos medios y los pobres no tendrían por qué pagar un peso más, no se implantarán gravámenes de ningún tipo. AMLO apuesta a que un mayor crecimiento económico, la mejora de la productividad nacional, la promoción del turismo, la racionalización del gasto público e incluso la nacionalización de algunas empresas o sectores ayudarían a conseguir todo este ambicioso plan.

Un plan de izquierdas, con muchos compromisos sociales y que puede conseguir una de las siguientes cosas: a) encaminar a la nación azteca hacia la igualdad económica que en 2018 se merece el pueblo mexicano b) desilusionar definitivamente al pueblo de la clase política.

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