No son los aliens intentando abducirte, es un extrañísimo efecto natural captado por las cámaras

¿Acaban de llegar los de Star Trek e intentan que suba a su nave? Sí, lo mismo que pensaría cualquiera de nosotros en la misma situación es lo que se le vino a la cabeza al canadiense Timothy Joseph Elzinga cuando, un lunes de madrugada, se asomó por la ventana de su residencia en Ontario.

Le había despertado su hijo pequeño, pero en vez de irse a dormir algo captó su atención: unas luces de colores que parecían emerger cual rayo destructor desde el cielo caían sobre su vecindario con total claridad. “Será la aurora boreal”, se imaginó Elzinga, pero después de investigar lo que había presenciado descubrió que no se trataba de la típica puesta de luces de las zonas polares, sino algo parecido, aunque mucho más excepcional.

Este fenómeno climático se conoce como pilares luminosos. Estas anomalías aparecen como columnas luminosas en posición vertical hacia cielo. Los pilares son visibles cuando la luz se refleja directamente en unos diminutos cristales hexagonales de hielo que hay en la atmósfera, ya sea por la luz solar o por fuentes artificiales, como pueden serlo las luces de la calle, coches u hogares. A pesar de su aspecto de columnas de luz sólidas, el efecto visual es creado por nuestro punto de vista relativo.

Si estuvieses ubicado en otro punto del mapa, la impactante imagen desaparecería del cielo nocturno.

Eso es lo que ocurrió también en el caso particular de Elzinga: el aire era tan frío que se crearon unos finos cristales de hielo en el aire, y estos reflejaron las luces que había a su alrededor. Elzinga no sabe la suerte que ha tenido: cuando fue al día siguiente con su vehículo a intentar replicar las imágenes desde un punto más alto, se encontró con la misma imagen, lo cual ocurre aún en situaciones más escasas.

Pero esta vez el canadiense iba preparado y logró grabar unas imágenes de lo más impresionantes. “Eran muy muy brillantes en directo. No he visto nada igual. Parecía totalmente sobrenatural”, dijo.

Es muy posible que piensen lo mismo los escasos privilegiados que han podido presenciar (y fotografiar) el mismo efecto en otros puntos del planeta. Por su naturaleza, los pilares luminosos sólo suelen verse en los puntos más helados del mundo. Canadá, Rusia, el Norte de Estados Unidos y las zonas polares.

Por supuesto, olvídate de hacer un tour vacacional para cazar la visión de estos monumentos climáticos. Su aparición es totalmente imprevisible, y depende de varios factores externos difícilmente replicables o predecibles, como que no corra nada de aire o que haga un frío como para no querer salir a la calle ni por todo el oro del mundo.

Como el mundo está lleno de gente con una potra impresionante ha habido algunos otros avistamientos de pilares lumínicos en distintos lugares de la tierra. Por suerte para nosotros algunos de ellos llevaban consigo una cámara, y por eso podemos disfrutar de estas alienígenas vistas desde la comodidad y el calor de nuestras casas.

Nat Wilson en Alaska.
Cambridge, por Eric Van Lochem.
Rochester por Jason Olshefsky.
Miguel Virkkunen Carvalho en Lathi, Finlandia.
Lipetsk, Rusia, por Thermobiont.
Christoph Geisler en Laramie, Wyoming.
Estocolmo, Suecia. Raitisfreimanis.
Timo Newton-Syms en Ostrobothnia, Finlandia.
Sudbury, por Kyle Simpson.
Brocken Inaglor en San Francisco.
Edmonton, Canadá.
Joseph N. Hall en Alaska.
Patrick Madrid en Letonia.

Fotos: Nat Wilson, Eric Van Lochem, Jason Olshefsky, Virskkunen Carvalho, Thermobiont, Raitisfreimanis, Joseph N. Hall, Patrick Madrid, Christoph Gleisser, Timo Newton-Syms, Kyle Simpson, Brocken Inaglory.

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