Los 7 proyectos de reforestación más espectaculares de la historia

Cada vez hay más árboles en el mundo. Como vimos en este artículo, parte del proceso obedece a causas naturales, como el aumento global del CO2 derivado de la contaminación industrial. Pero otra parte sustancial de la creciente prominencia de los bosques del mundo es directamente atribuible al ser humano. A sus proyectos de reforestación. El último gran plan, de espectaculares dimensiones, ha sido el desvelado por el actual gobierno indio: una inversión de más de 6.000 millones de euros para que los árboles pasen de cubrir el actual 21% de la superficie total del país al futuro 33%. Una tarea de dimensiones titánicas.

En un país como la India, cuyos índices de contaminación (en rápida industrialización y con una población de más de mil millones de personas) son tan altos, es una buena noticia. El crecimiento demográfico y económico del país, al igual que en Europa en su momento, se ha realizado a costa del medio ambiente. Dada su escala, el plan es espectacular, pero no es el único de semejantes características en poblar la geografía mundial. Hay otros de igual calado, de semejantes intenciones y de éxito probado. Repasemos cuáles han sido algunos de los proyectos de reforestación más grandes de la historia hasta el momento.

1. La otra muralla china

China quiere parar al Gobi con árboles.

China tenía un problema: el desierto del Gobi, situado en el norte del país y uno de los más áridos de Asia, estaba ganando terreno a espuertas. Con anterioridad a la creación de la Gran Muralla Verde, en 1978, el Gobi estaba ganando alrededor de 3.000 kilómetros de superficie anual. Para evitarlo, las autoridades decidieron emprender el mayor proyecto de reforestación del mundo: un gigantesco muro de árboles que ponga cerco a los límites del desierto. Gracias al proyecto, y a otros desarrollados en diversos puntos del país, China había logrado replantar unos 500.000 kilómetros cuadrados hasta 2009.

La Gran Muralla Verde no ha estado exenta de críticas: desde su relativa débil resistencia a las tormentas de arena hasta sus preocupantes efectos en la biodiversidad de la región.

2. La recuperación forestal de Filipinas

Filipinas ha recuperado gran parte de sus bosques durante el último lustro.

1.500 millones de árboles en 1.500.000 hectáreas. Ese era el objetivo último del programa nacional de reforestación de Filipinas, introducido por el gobierno asiático en 2011. Durante la década anterior, el archipiélago había perdido masa forestal a un ritmo de 47.000 hectáreas por año. Desde la implantación del programa, uno de los más extensos y notables del mundo, Filipinas no sólo ha recuperado sus árboles perdidos, sino que los ha multiplicado: 240.000 nuevas héctareas de bosques se han regenerado de la mano del plan (que no ha estado exento de críticas y problemas por su selección de especies, exóticas, de rápido crecimiento pero no endógenas).

3. Madagascar: de la nada al todo

Los bosques de Madagascar son frágiles y muy valiosos ecosistemas tropicales.

Los bosques de Madagascar, la isla nación africana ubicada en pleno Océano Índico, son un vivero de especies naturales. O mejor dicho: habían sido. Los usos extensivos de la tierra, la quema de madera, la tala sistemática y la contaminación han reducido la masa arbórea original de Madagascar al 10%. Desde 2007, sin embargo, la acción de organizaciones no gubernamentales como Eden Projects ha permitido recuperar parte del terreno perdido: se han plantado alrededor de 80 millones de árboles a lo largo de la isla, recuperando parajes, ecosistemas y generando puestos de trabajo locales a través del plan.

4. Corea del Sur y sus árboles de posguerra

A la izquierda, los bosques coreanos en los cincuenta. A la derecha, en esta década. Cuanto más verde es una zona, más árboles hay en ella.

La ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, la posterior guerra civil y el uso intensivo de la tierra, fundamentalmente para satisfacer las necesidades de una economía aún agrícola, habían dejado a Corea del Sur casi sin bosques. Tras los conflictos, el desarrollo económico y la estabilidad gubernamental, la reforestación recuperó con cierta velocidad la masas forestal del país: a día de hoy alrededor de dos tercios de Corea del Sur son bosques, y desde los cincuenta se han plantado 11.000 millones de árboles. Un esfuerzo de medio siglo que se cuenta entre los más notables de la historia.

5. El resurgir de La Mixteca, en México

El paisaje de la Mixteca Alta se asocia con facilidad a un desierto, pero no significa que fuera siempre así.

La historia arbórea de La Mixteca, en México, se enmarca dentro de las diversas actuaciones del Centro de Desarrollo Integral Campesino, liderado por Jesús León Santos. La región había sufrido una alta degradación del suelo dados los usos económicos (pastoreo), la pobre utilización del terreno y las consecuencias inmediatas de la revolución verde. Antaño cubierta de árboles, aún hoy parece un páramo desértico. Pero no en todas partes. Entre otras actuaciones orientadas a la sostenibilidad de su agricultura, el proyecto ha plantado más de cuatro millón de árboles desde los ochenta (pino y aliso), reverdeciendo el área.

6. 60 millones de árboles para los Apalaches

Los montes Apalaches han sido víctimas de los excesos de la minería, pero su masa boscosa ya se está recuperando.

No sólo la agricultura ha terminado con amplias masas de bosques. También la minería. Los montes Apalaches, en la costa este estadounidense, fueron durante siglos fuente de riqueza minera, contribuyendo a espolear el crecimiento industrial de Estados Unidos gracias a sus amplias reservas de carbón. El precio a pagar fue la degradación de tan especial paraje natural, acabando con miles de bosques. Desde 2005, la Appalachian Region Reforestation Initiative, formada por distintas organizaciones conservacionistas, ha implantado programas de reforestación. El resultado, más de 60 millones de nuevos árboles en apenas 35.000 hectáreas.

7. El muro verde subsahariano

En estos países y a lo largo de la línea amarilla se concentrará el muro africano.

Hablamos de ello en su momento aquí. Inspirados por la experiencia china en el Gobi, un largo número de países subsharianos están decididos a plantar una gigantesca barrera arbórea que frene la grave desertificación del Sahel y que permita a miles de comunidades locales seguir viviendo de su suelo. El muro tendría unos 7.000 kilómetros de largo y unos 20 de ancho, y el proyecto busca promover usos del suelo sostenibles que prevengan al Sáhara de seguir ganando terreno hacia el sur.

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