De Lemnos a Sejmet: orígenes y motivaciones para la antediluviana fantasía de las mujeres guerreras sexys

Cuando se estrenó la última película de Wonder Woman en 2017, no cabía duda de que sería un éxito de taquilla al igual que otras tantas películas relacionadas con el mundo del cómic como Batman, Superman, Spiderman o X-Men. Sin embargo, no fue solamente por la imagen de Gal Gadot empuñando una espada enfundada con unas botas hasta la rodilla y un corpiño de metal.

Wonder Woman lleva mucho tiempo siendo un éxito de ventas desde su concepción en el año 1941 por el psicólogo William Moulton Marston y la película es fiel a algunas de las tramas desarrolladas en los cómics.

Wonder Woman es una superheroína conocida como Diana, princesa de las Amazonas, que ha sido entrenada para ser una guerrera invencible. Cuando el piloto estadounidense Steve Trevor estrella su avión en las costas de su isla remota y le cuenta la historia de una conflicto masivo que se está desarrollando en otro lugar, Diana no duda en abandonar su hogar convencida de que puede detener la amenaza.

Aunque Wonder Woman fue retratada como un icono feminista en los años 40 también se trata de un personaje muy sexualizado.

Es interesante reflexionar sobre las razones de este vínculo entre guerra y sexualidad femenina. Como guerrera sexy a la vez que feroz, Wonder Woman no es la única. A lo largo de la historia, varias culturas a lo largo del globo han visualizado y venerado la figura de la femme fatale, desde asesinas gatunas a diosas sensuales, pasando por atrevidas buscatesoros.

La "wonder woman" sumeria

En el año 3.000 a.C., en la antigua ciudad sumeria de Uruk en Mesopotamia, los primeros reyes de la historia de la humanidad gobernaban el sur del actual Irak, protegidos por Ishtar, una poderosa diosa de la guerra y el amor, a menudo relacionada con los leones.

Ishtar ponía al descubierto a los enemigos de los reyes y los acompañaba al campo de batalla. Se decía que luchaba como una leona desatada protegiendo a sus cachorros, en este caso, al pueblo sumerio. Al igual que Wonder Woman, el deber sagrado de Ishtar era defender el mundo.

También podía ser sensual. Más allá de alabar a la diosa, los reyes de Uruk afirmaban ser sus amantes, quienes, según los himnos reales de la época se introducían en su cama y "araban la vulva divina".

Para el rey, la idea de recibir favores sexuales y militares por parte de una diosa le venía bien a su agenda política, legitimaba su reinado y le convertía en un héroe excepcional para su pueblo. En la película Wonder Woman, ese papel lo ocupa el piloto americano.

Las referencias a actos sexuales con las divinidades también se pueden encontrar entre los antiguos palestinos y babilonios, aunque los expertos no puedan confirmar qué es lo que pasaba realmente en esos templos.

Las gatas de Sejmet

¿Qué puede ser más sexy que una mujer poderosa? Domarla, por supuesto.

En el antiguo Egipto la diosa más temida era Sejmet y, al igual que Ishtar, tenía dos caras: una de bestia feroz y otra de compañera amorosa.

Muchas veces se representaba a Sejmes como una leona terrible, capaz de acabar con los enemigos del faraón. Sin embargo, otras vez se transformaba en una gata adorable de nombre Bastet.

Hoy en día las felinas siguen siendo un símbolo de la sexualidad femenina. Catwoman, otra heroína de los cómics, nació unos meses antes que Wonder Woman (aunque una dama nunca revele su edad) y es la imagen más contemporánea de una mujer felina.

Con sus curvas y su fetichismo, Catwoman siempre ha sido hipersexualizada, aunque algunos críticos lamentan que su sexualidad, y no su inteligencia, ha pasado a ser su mejor arma estos días.

Las amazonas: el sueño de los marineros solitarios

Lee Meriwether como Catwoman en los años 60.

Las mujeres guerreras con connotaciones sexuales también se pueden encontrar en el mundo de la Antigua Grecia.

Su mito de las amazonas cuenta la leyenda de un reino mediterráneo en el que eran las mujeres las que luchaban y gobernaban, mientras que los hombres pasaban a estar relegados a las tareas domésticas. En el cómic de Wonder Woman de Marston se hace referencia a Temiscira, la ciudad de las amazonas, y a Hipólita, su reina.

El autor adornó ese escenario amazónico con detalles de la leyenda de las mujeres de la isla de Lemnos, en el Mar Egeo, adoptando la idea de una isla aislada como el hogar de Wonder Woman.

Según cuenta la historia griega, las mujeres de Lemnos se rebelaron y masacraron a todos los hombres de la isla, jóvenes y mayores. En plena abstinencia sexual forzada, las isleñas se deleitaban cuando los marineros desembarcaban inesperadamente en alguna playa local. No tardaron en lanzarse sobre los Argonautas, un conjunto de famosos hombres mitológicos de buen ver entre los que se incluían Hércules y Teseo, obligándoles a participar en una larga orgía.

La temática de las mujeres faltas de sexo pero independientes es otra fantasía masculina popular que ofrece la satisfacción imaginaria de situaciones sexuales que podrían ser difíciles de cumplirse.

Nuestra amazona moderna.

A finales del siglo XX, Lara Croft llegó a nuestras vidas para actualizar la idea de las amazonas y de las habitantes de Lemnos. Croft, una aventurera y arqueóloga inglesa que comenzó sus andanzas como personaje del videojuego Tomb Raider en los 90, era la máxima chica de ensueño de la realidad virtual: experta en artes marciales, habilidosa con las armas de fuego y extremadamente inteligente.

Además, siempre dejaba a los hombres con ganas de más. Reencarnada en la gran pantalla por la actriz Angelina Jolie en el año 2001, Croft ninguneaba a sus homólogos masculinos. En secuelas posteriores de la película la actriz Alicia Vikander se encargó de mantener la imagen de Lara Croft como sex-symbol mientras recalcaba su lado más feminista.

Mujeres y armas, ¿la fantasía definitiva?

En la última película de Wonder Woman parece que se ha escogido a la actriz con sumo cuidado, más allá de una cara bonita y un buen cuerpo. Gal Gadot cuenta con ambas cosas, pero también se parece mucho a la heroína original.

Elegida Miss Israel en 2004, Gadot también fue entrenadora deportiva en el ejército israelí. En una entrevista en agosto de 2015 para Fashion magazine, la actriz, que por entonces tenía 30 años, confirmó que su experiencia en el ejército la había preparado bien para su carrera en Hollywood.

Gal Gadot en la versión china del póster promocional de Wonder Woman

Tanto fuera como dentro de la pantalla, el antiguo vínculo entre feminidad, atracción sexual y el ejército parece seguir estando más fuerte que nunca. Desde Wonder Woman hasta la cuenta de instagram de la soldado-modelo Maria Domark, parando por el surgimiento de un nuevo subgénero de mujeres guerreras en el cine asiático y, por supuesto, los catálogos de armas de EE.UU, se confirma la antigua fantasía masculina que une a las caras bonitas con las armas.

La última película de Wonder Woman ha sabido canalizar todo este bagaje histórico. El intento de la cultura popular de mostrar a la heroína como feminista no puede contrarrestar miles de años de fantasías sexuales y no deja de ser un recurso para asegurar el éxito de taquilla.

Autor: Christian-Georges Schwentzer, profesor de Historia Antigua por la Universidad de Lorena.

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer el artículo original aquí.

Traducido por Silvestre Urbón.

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