La rara historia tras las banderas de Liberia, las únicas que podrías haber hecho tú mismo en Paint

Diseñar una bandera no es tarea sencilla. En Europa las damos por amortizadas: llevan siglos ahí, a menudo provenientes de oscuras tradiciones heráldicas de la Edad Media, y su existencia es consustancial. No hay que imaginarlas porque las hemos heredado. En otros países, como los latinoamericanos, su sino quedó rápidamente sellado en sus tempranos procesos de independencia. ¿Pero qué hay del resto del mundo?

Cuando la mayor parte de países se independizaron de su dominio colonial, tuvieron que buscar símbolos que aunaran lo que antes era un conjunto de tribus, etnias, territorios y culturas no formuladas bajo el estado-nación, tan europeo. El resultado fueron las raras, muy especiales banderas africanas, un camino que va desde el multicolor estallido sudafricano hasta la peculiaridad de Bostwana, pasando por Liberia.

Estados Unidos sabe de qué va este problema. Al fin y al cabo, su bandera no es más que la réplica de un antiguo monopolio comercial colonial británico. Y Liberia, a otro nivel, también.

Su bandera es bastante especial por lo que tiene de mimética: es otro calco de la estadounidense. Las razones son históricas. El país surgió como un estado destinado a los afroamericanos libres del siglo XIX, un lugar donde podrían convivir en paz lejos del sistema esclavista del sur estadounidense. Aquella porción de tierra había sido adquirida por American Colonization Society como forma de liberar la existencia, de facilitar sus condiciones de vida, de los negros libres.

Estados Unidos a la izquierda, Liberia a la derecha. Encuentre las siete diferencias.

En aquella empresa se embarcó el quinto presidente del país y entusiasta esclavista, James Monroe, y sus intenciones tenían poco de altruistas: el objetivo no era tanto dotar de libertad a los negros americanos, hijos de esclavos, algo que podrían haber hecho en su propio país, sino reducir las revueltas esclavistas. Resulta que los millones de esclavos del sur convivían y observaban las condiciones de vida de los negros liberados, y en consecuencia se revolvían contra sus dueños.

Liberia nació así como una Estados Unidos off-shore, en pleno golfo africano, destinada a los afroamericanos. Viajaron unos 13.000 y adoptaron el modelo constitucional y administrativo estadounidense, incluida su bandera.

Independizada tempranamente, a mediados del siglo XIX, la convivencia entre los americano-liberianos y las tribus africanas que, obviamente, vivían allí desde hacía siglos fue compleja, pero se sintetizó en un modelo regional basado en los "condados". Estos condados, quince a día de hoy, elegirían a sus representantes en la cámara legislativa de Liberia. Y requerirían de algún símbolo que los aunara, que los representara. Necesitaban banderas.

Bienvenidos al condado de Bong.
Bienvenidos al condado de River Gee.
Bienvenidos al condado de Grand Gedeh.

Estas banderas resultaron ser simples hasta el absurdo. Tanto que han sido objeto de debate, mofa y ridículo hasta la extenuación en diversos foros, podcasts e hilos de Reddit. El asunto se ha convertido en una pequeña extravagancia de la vexilología. Observándolas no cuesta comprender por qué: parecen bocetos realizados por un niño de seis años, dibujos en los que se representan de forma simplona las montañas, los ríos y los paisajes de Liberia.

Hay un poco de todo, siempre en colores no unísonos: desde faros a la sombra de sauces llorones hasta puentes-brazos que agarran troncos sobre la vega de un río, pasando por el relieve de montañas, árboles y soles nacientes que pasarían por mediocres obras de arte en manos de un usuario avanzado del Paint. Parecen bromas, pero resulta que son reales.

Los mejores sellos del mundo.

El origen de tan peculiar colección de diseños hay que buscarlo, según Flagspot, en el decimonoveno presidente de Liberia, William Tubman, quien las presentó a la nación en 1965. Por aquel entonces las sub-regiones administrativas de Liberia eran sólo nueve, por lo que los diseños se fueron ampliando y extendiendo hasta la quincena actual. De aquel benevolente regalo de cumpleaños al pueblo liberiano se sabe poco. Ni sus pensadores ni sus ejecutores. Su origen sigue siendo un misterio.

Sea como fuere, es real, pese a las numerosas tentaciones para creer lo contrario. En Flagspot hay varios enlaces que muestran su presencia en edificios públicos de Monrovia, capital del país, y hay colecciones de sellos liberianos cuyos motivos representan los de las banderas de los condados.

Bienvenidos al condado de Bomi.
Bienvenidos al condado de Grand Kru.
Bienvenidos al condado de Maryland.

Esta otra historia confirma que tienen recorrido institucional y que se utilizan a nivel oficial. Al parecer, cada región liberiana escoge a dos representantes para el Senado (al modo estadounidense), y en consecuencia las banderas de los quince condados se exponen en el exterior del edificio. Sin embargo, se habían marchitado, decolorido y ajado sin que nadie se preocupara por ellas durante años, hasta que un candidato electoral del distrito 9 decidió donar un set nuevo y reluciente.

Existen diversas teorías sobre el peculiar diseño de las banderas liberianas. Hay quien ha tratado de buscar una explicación mirando hacia el arte tradicional africano, cuyos motivos visuales han tendido a ser más simples (que no más ricos o menos apreciables) que los occidentales, y la traslación tradicional de gran parte del arte africano al campo del lienzo y de la pintura ha tendido a ser más cromática y expresiva que fidedigna. Y de ahí el resultado de las banderas, que se enmarcarían, ejemplarmente, en dicha tradición.

Otros han buscado razones más prosaicas, como la proverbial chapuza de muchos diseñadores a la hora de escoger banderas locales o regionales. De nuevo, Liberia es una réplica de Estados Unidos, donde los ayuntamientos y estados gozan de banderas entre lo ridículo, lo monótono, lo poco imaginativo o lo directamente inservible, al no cumplir con los requisitos básicos de una buena bandera (reconocible, simple, comunicativa). En defensa de las liberianas podemos decir que cumplen los tres requisitos a la perfección.

Condado de Bong según Geoff Rogers.
Condado de Gran Bassa según Geoff Rogers.
Condado de Kru según Geoff Rogers.
Condado de River Gee según Geoff Rogers.

En fin, sea como fuere los hay que han optado por rediseñarlas, en una búsqueda por la excelencia vexilológica. Este peculiar proyecto de Geoff Rogers las reinterpreta de forma contemporánea estilizando sus líneas, armonizando sus colores y dotándoles de una consistencia y un propósito visual mucho más claro que las actuales.

Segú cuenta, ha enviado sus propuestas al gobierno liberiano para que las tome en consideración. Quién sabe, quizá dentro de poco la incansable búsqueda por la rareza y la absoluta dedicación a la irrelevancia de Internet dote al gran pueblod e Liberia de nuevas y mejoradas banderas.

Condado de Bong según Driver3 (Imgur).
Condado de River Gree según Driver3 (Imgur).
Condado de Gran Cape según Driver3 (Imgur).
Condado de Gran Bassa según Driver3 (Imgur).

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