La oferta laboral de Burger King que tanto ha indignado a Twitter es una campaña publicitaria

Los jóvenes de medio planeta se han acostumbrado al abuso laboral. Contratos laborales malpagados. Remuneraciones exiguas en proporción al trabajo realizado. Condiciones leoninas, fruto de un paro desproporcionado y de la abundante mano de obra disponible. Si a todo esto sumamos ofertas laborales reales que rozan lo surrealista, el cóctel estaba listo para que la última campaña de Burger King tornara en viral.

Porque sí, es una campaña: el cartel que circula por Twitter en forma de "oferta laboral" para un repartidor de hamburguesas es falso. O al menos no es una oferta como tal, sino una parodia, con mayor y menor gracia. El caso es que la comunidad tuitera lleva compartiéndolo durante todo el día como si fuera cierto, con el consiguiente cabreo e indignación de quienes sufren condiciones laborales horribles. Y claro, el asunto ha llegado a nosotros, los medios.

¿A qué se debe la indignación? Si uno lee por encima el cartel, es evidente: Burger King pide estudios superiores "o similares", conocimientos de literatura, matemáticas o historia, ser bueno jugando a videojuegos y tener aptitudes musicales o de canto. ¿Qué clase de repartidor podría necesitar tener una carrera universitaria, tocar el piano o saber la fecha de la batalla de Hastings? Ninguno. Sólo podía ser otro escándalo laboral.

La cuestión es que no lo era, como la propia imagen revelaba. Pese a que se ha compartido masivamente en clave de cabreo, Burger King explicaba al final de la página que todo se trataba, en realidad, de un anuncio. "Esta oferta de empleo forma parte de la campaña Play For The Whopper", se incluye en la ilustración, a modo de disclaimer disimulado pero existente. La mezcla de requisitos factibles (estudios superiores) y cómicos (saber cantar) había llevado a la confusión.

Probablemente aquel era el objetivo de Burger King, cuyas campañas publicitarias recientes se han caracterizado por toda clase de juegos con el consumidor. Para Halloween, por ejemplo, disfrazaron a uno de sus establecimientos de McDonalds espectral simbolizando la cosa que más podría asustarte en este mundo. Fue una jugada brillante. En otra ocasión, lanzaron un anuncio de televisión que hackeaba tu Google Home preguntando "¿Qué es el Whopper?".

En realidad, el anuncio roza cotas de ridículo tan evidentes que sólo puede ser interpretado como una parodia. A menudo, las ofertas laborales exigen condiciones leoninas, realmente duras, pero Burger King se está riendo de esas ofertas desde el momento en el que plantea una "prueba de nivel" en materia de cultura general o esgrime "habilidades lúdicas" como destreza. Es un pitorreo de la cruda realidad laboral del joven medio. Muy en la línea de Burger King, vaya.

Era bromi.

En fin, como quiera que la campaña de esta ocasión no tiene demasiada gracia o es demasiado sutil como para ser captada por Twitter, ese ecosistema, el anuncio se ha convertido en un símbolo de todo lo que está mal con el mercado y las ofertas laborales. Aunque, en el fondo, sólo sea un símbolo de la infinita capacidad viral de Twitter para tragarse casi cualquier bulo/historia de dudosa veracidad.

Lo que no quita que Burger King no haya tocado las teclas adecuadas del zeitgeist de nuestro tiempo. Algunas empresas, como Fever en su día, piden auténticos trabajos (en aquel caso, un vídeo) antes de acceder al puesto laboral: un producto que se exige de forma gratuita y cuya entrega no garantiza el acceso al puesto. Otros son abiertamente sexistas o racistas, y otros plantean jornadas laborales completas a cambio de 50 euros diarios para el transporte.

Hay muchas empresas lanzando ofertas de trabajo indignantes. Pero la de Burger King sólo era una broma.

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