La China faraónica: Shanghái va a resucitar a los jardines colgantes de Babilonia para usos residenciales

Uno de los mayores misterios de la arqueología y la historia está reapareciendo en Shanghái, a lo largo del río Suzhou: los Jardines Colgantes de Babilonia. O eso se cree. Una de las siete maravillas del Mundo Antiguo (recordemos la Gran Pirámide de Guiza, el Templo de Artemisa en Éfeso, la Estatua de Zeus en Olimpia, el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas y el Faro de Alejandría) que parece querer albergar a la población china.

Durante el fin de semana, las fotos de la construcción de esta especie de jardín de piedra colgante están dando de qué hablar en China. No sería de extrañar que culminaran esta obra; ya está en marcha una surrelalista ciudad bosque en Liuzhou, en el centro de la región autónoma de Guangxi. Sin hablar de sus ciudades europeas fantasmas.

Este misterioso proyecto está tomando forma en el distrito de Putuo, en Shanghái, y aunque no tenga Torre de Babel (por el momento), sí parece querer emular un bosque vertical sobre cientos de terrazas escalonadas y grandes piedras, y sobre ellas árboles. El proyecto es el último de una tendencia hacia una arquitectura más respetuosa con el medio ambiente y en la que prevalezca la vegetación como antídoto a los altísimos niveles de contaminación.

Que se quiera emular la arquitectura del siglo VI a. C, durante el reinado de Nabucodonosor II, no suena tan descabellado si hablamos de China. Shanghái ha construido una serie de diferentes comunidades suburbanas con arquitectura distintiva de otros países, de modo que los residentes pueden experimentar la vida en Gran Bretaña u Holanda sin salir de la ciudad. ¿Lo malo? Que son ciudades fantasma.

El peligro de emular maravillas

Thames Town abrió sus puertas en 2006 como parte de la ciudad de Shanghái con apartamentos de poca altura y complejos cerrados diseñados para albergar a 10.000 residentes. Como su nombre indica, su diseño está inspirado en Inglaterra, con calles que contienen las palabras High, Oxford o Queen, las icónicas cabinas telefónicas y hasta su propio río Támesis.

Foto: Flickr/Marc van der Chijs.

Holanda también tiene cabida en China. Nederland, más conocido como Holland Town, se sitúa en la parte norte de Pudong, cerca del mar. Al parecer, la zona es "desconcertantemente tranquila" y refleja con precisión la arquitectura holandesa. La ciudad cuenta con un molino de viento que, lejos de ser funcional, sirve como fondo para las parejas de recién casados que quieren rememorar su día en esta aldea desértica.

Tianducheng, en Hangzhou, quiso ser un pequeño París que se completó en 2017. Las aspiraciones de China por traer la cultura Europea no tuvieron éxito, a pesar de la enorme Torre Eifel que se alza en el centro de la ciudad. Pero hay más: catedrales, casas para albergar a 10.000 personas, imponentes edificios, todo al estilo francés. Pero no hay gente.

No podemos olvidar la asombrosa recreación austríaca que costó al gobierno casi 1.000 millones. Hallstatt 2, en Luoyang, fue copiado al milímetro de la ciudad alpina de Hallstatt-Dachstein. Maple Town por su parte pretendía ser una reminiscencia de Canadá, más exactamente Toronto, pero no llegó a materializarse, mientras que la ciudad italiana Pujiang se convirtió en otra ciudad fantasma.

Así que, si esto pretende emular Babilonia, más vale que consigan que la población lo convierta en su hogar. Nabucodonosor II estaría orgulloso.

Foto | Shanghaiist

Ver todos los comentarios en https://www.xataka.com

VER 0 Comentario

Portada de Xataka