Internet ha popularizado a los “cazadores de pedófilos”. En Países Bajos estos justicieros ya son un problema

En noviembre la masa enfurecida lo tildó de monstruo inadmisible. Un mes después cientos de habitantes de la misma región colocaban flores y velas en su honor. Un hombre de 73 de Arnhem, en Países Bajos, murió a consecuencia de las secuelas de una paliza que sufrió a mano de un grupo de adolescentes encapuchados. Le habían tendido una trampa cibernética haciéndose pasar por un menor de edad con el que el jubilado había concertado una cita en el mismo sitio donde fue agredido. Los vecinos, consternados, rechazaron con su gesto póstumo. El alcalde denunció que se trataba de un “crimen horrible”.

“Pedojagers” o “cazadores de pedófilos”. Se han ido popularizando más y más con los años en muchos países. Entre 2004 y 2007 el programa estadounidense de la NBC To Catch a Predator dejó una huella indeleble en la psique colectiva: conducido por el presentador Chris Hansen, el reality seducía con señuelos de adolescentes en Internet a hombres mayores a los que se pillaba in fraganti acudiendo a las citas y, en sus últimas ediciones, eran después puestos a disposición judicial con el visto bueno de las autoridades. Muchos se organizan en grupos de Facebook con hasta 70.000 miembros, y tanto aquí como en Reino Unido se suelen atribuir la correcta criminalización de en torno a la mitad de los acusados por corrupción de menores cada año.

La policía de muchas de estas regiones, por cierto, llevan un par de años hablando de un enorme crecimiento de los aficionados a estas prácticas “cazadoras” gracias a las redes sociales.

Además de las redes sociales, otro de los factores asociados al desarrollo de estas organizaciones anti-pedófilos son las asociaciones de justicia vecinal o voluntariados de protección civil. Vecinos de determinadas zonas, especialmente habitantes de suburbios residenciales (y, paradójicamente, zonas en las que ya se cometen de facto muy pocos delitos), que se agrupan para patrullar sus calles y evitar delitos o desalentarlos. Pasa sobre todo en países de tradición anglosajona, y hay zonas donde se le da unos moderados derechos parapoliciales a estos grupos.

El caso holandés: también tiene como origen un programa de televisión veraniego, un “callejeros” sobre casos de pederastia neerlandesa. Desde julio agentes de Emmen o Assen, entre otros, han detectado más de 250 incidentes como gente agredida en plena calle o a los que destrozan los coches mientras van ellos dentro, siendo el más fatídico incidente el del jubilado muerto. El crimen de Arnhem consternó a los ciudadanos por la naturaleza de los agresores, seis adolescentes y dos mayores de edad que, si bien en algunos casos testificaron que lo habían hecho por el bien común, en otros fue por puro aburrimiento derivado de los confinamientos de la pandemia.

Es la doble cara de este fenómeno con objetivos en apariencia muy loables: pueden ayudar a hacer del mundo un lugar más seguro y ensanchar el debate sobre unos delitos que en la inmensa mayoría de los casos pasan desapercibidos dejando enormes secuelas para muchos niños para toda su vida, pero también pueden funcionar como vía de escape para la sed de violencia. Aunque la población de la mayoría de países suele sentir que hay un incremento de violencia, posiblemente por el aumento de la cobertura mediática de estos hechos cuando suceden, la realidad es que la mayoría de sitios, incluido Países Bajos, son cada día más seguros. Por otra parte, si la gente empieza a perseguir a estos presuntos agresores infantiles tomando la justicia por su mano, ¿qué impide que ellos mismos se organicen para contraatacar y vilipendiar a sus persecutores? Porque, de hecho, es algo que también está pasando, con grupos de pedófilos arruinarle la vida a los cazadores de su zona.

Los jefes de policía no se han cansado de repetir que sus asaltos no son más que papel mojado a nivel policial (ni tienen poder jurídico, ni les han pillado in flagranti en el delito aunque ellos piensan que sí) cuando no directamente actos vandálicos (podrían estar agrediendo y “exponiendo” a gente inocente). También se están llevando a cabo movilizaciones hechas exprofeso para acabar con estas bandas. Además, hay psicólogos que tildan estos movimientos de improcedentes, ya que el clima de persecución provocará que los individuos pedófilos, en lugar de tratarse, podrían ocultar sus sentimientos, no buscar ayuda y actuar por su cuenta.

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