Hemos encontrado el padre de los cinturones de la legión romana en un sitio totalmente inesperado: una cueva asturiana

El eslabón perdido de las legiones: el cinturón asturiano que cambió el equipo de Roma

Eva R. de Luis

Editor Senior

La espectacular expansión del Imperio Romano (en su máximo esplendor, Roma llegó a abarcar tres continentes) no se basó única y exclusivamente en su superioridad numérica y hambre conquistadora, sino también en su capacidad para absorber y adaptar tecnología. Esto es, conforme las legiones avanzaban, Roma succionaba y perfeccionaba aquellas innovaciones militares que encontraba en los pueblos conquistados. Este proceso de transferencia cultural es lo que permitió al ejército romano evolucionar para pasar de ser una milicia ciudadana a una maquinaria de guerra profesional y estandarizada. 

Un ejemplo de este fenómeno de asimilación lo encontramos en la Península Ibérica. En el marco de las guerras astur-cántabras (29-19 a.C.), el último gran conflicto de la conquista de Hispania bajo el mandato de Augusto, es donde el el conjunto militar hallado de la cueva de La Cerrosa-Lagaña (Asturias) adquiere una importancia crítica. El estudio, publicado en la Revista Spal, evidencia que es más que un resto arqueológico: es la prueba material de cómo un cinturón oriundo de la meseta se convirtió en el prototipo del icónico cingulum del legionario imperial.

El hallazgo. El conjunto encontrado incluye una vaina de puñal de filos curvos acompañada de un cinturón articulado de bronce formado por láminas, una fíbula de bronce en omega, una navaja de afeitar, una lanza y restos humanos. También había 807 restos de animales pertenecientes a 36 ejemplares de bóvidos, ovicaprinos, équidos, suidos y cánidos, como si de un banquete ritual o sacrificio se tratase.

Pero vamos al elemento estrella: un cinturón de suspensión articulado fabricado en bronce, compuesto por una hebilla y cuatro placas caladas de gran complejidad técnica. Este sistema de placas remachadas posibilitaba una flexibilidad superior a las correas de cuero y no era algo azaroso: era un diseño pensado para soportar el peso de una vaina (como la encontrada) y permitir una extracción rápida del arma en combate. Lo sofisticado de las placas sugiere una manufactura de alta calidad, vinculada a talleres con una larga tradición en la metalistería del hierro y el bronce.

Reconstrucción hipotética del conjunto de cinturón y vaina de filos curvos hallado en la cueva de La Cerrosa-Lagaña. Revista Spal

Por qué es importante. Este cinturón es algo así como el eslabón perdido en la evolución del equipo militar: demuestra que piezas que tradicionalmente consideramos "puramente romanas" tienen en realidad un origen foráneo. Su hallazgo permite a los investigadores trazar con precisión el proceso de transferencia tecnológica, documentando cómo la funcionalidad del equipo defensivo hispano fue absorbida, perfeccionada y estandarizada por el Estado romano para equipar a sus legiones en todo el Imperio.

Contexto. El hallazgo no se encontró en un campamento militar, sino en una galería profunda y de difícil acceso en una cueva. El contexto apunta a litúrgico: el equipo de investigación propone que posiblemente fuera un enemigo capturado que fue objeto de un sacrificio o ritual (posiblemente un soldado romano capturado), como ofrenda a las divinidades cántabras frente al avance del ejército romano. La datación sitúa los restos humanos en torno al siglo I a.C. Este tipo de depósitos en cavidades naturales refleja las prácticas religiosas de los pueblos del norte y la Meseta, quienes consideraban las cuevas como umbrales al inframundo.

La hipótesis principal. La tesis que sostiene el equipo de investigación es:

  • La hibridación tecnológica, en tanto en cuanto el cinturón no se fabricó en talleres romanos, sino en talleres vacceos y celtíberos (pueblos prerromanos de la Meseta). Después se convirtió en el cinturón estándar de las legiones romanas, el cingulum, para hacer frente a la necesidad de un equipo más flexible y duradero.
  • La evolución. Hay constancia de que las placas del cinturón se parecen a otras halladas en campamentos militares romanos como como Numancia y Renieblas, lo que sugiere que los artesanos de la zona desarrollaron prototipos que Roma adoptó y estandarizó.

Sí, pero. Más allá de la duda de la identidad étnica del soldado enterrado, en tanto en cuanto se desconoce si era un soldado romano que había adoptado el uniforme local por su mayor eficiencia o un guerrero oriundo que servía como auxiliar a las topas de Roma, la clave está en el el origen del cingulum. 

La tesis principal apunta a que el modelo fue el padre del cinturón romano por antonomasia, pero faltan más hallazgos en otros puntos de Europa para confirmar que esta evolución ocurrió exclusivamente en Hispania y no fue un proceso paralelo en otras fronteras del Imperio.


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Portada |  Jametlene Reskp y Spal (Estudio de un depósito ritual de las guerras astur-cántabras: el conjunto del puñal de filos curvos de la cueva de La Cerrosa-Lagaña (Suarías, Asturias, España) como vínculo entre los cinturones de los puñales indígenas y el cingulum romano)


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