Gracias a un cromo de la NBA, dos hermanos asesinos vuelven a ser noticia 30 años después

Hasta ahora había estado oculta la única prueba videográfica tangible para el público de las fechorías de dos famosísimos asesinos de Estados Unidos de los años 90. Pero el misterio se ha resuelto ahora. Treinta años después, por fin se les ha encontrado en una foto. Que no ha sido otra que un cromo oficial de la NBA. Nadie hasta ahora se había dado cuenta de esta increíble coincidencia.

La aguja en un pajar en la que no pensaba nadie

Primero, y sobre el cromo, se trata de una pequeña postal que retrata a Mark Jackson, ex jugador de Knicks y Pacers, en alguno de los partidos realizados para la temporada 1989-1990 en el estadio Madison Square Garden de Nueva York. En los asientos a pie de pista se ven claramente a cuatro personas, dos mujeres y dos hombres con aire de semejanza, los hermanos Menéndez.

Es curioso que nadie se diese cuenta antes: el juicio por sus asesinatos se retransmitió por televisión con mucho bombo en el año 1993, y en general, entre 1992 y 1996 aparecieron varias veces en tvs locales y nacionales. Además, el público sabía entonces que ellos habían tenido que estar en alguno de estos partidos por la época. La distracción se explica, tal vez, por que los Menéndez no tenían la misma pinta en este cromo que en sus apariciones públicas. Para hacer la conexión hacía falta alguien que les buscase en esta imagen activamente.

Y ese ha sido Stephen Zerance, un escritor de novelas negras y aficionado al true-crime que buscaba más información sobre los asesinos que la que había publicada. Los hermanos gastaron una fortuna entre 1989 y 1990, antes de que se convirtieran en sospechosos, y debía quedar alguna prueba de sus movimientos. Así que buscó en bancos de fotos a esos famosos asesinos en los partidos en los que sabía que debían estar, sin suerte.

No sabemos cómo, pero tuvo la sagacidad de pensar que, pese a no estar en las fotos de Getty, tal vez si lo estuviera en los cromos de la selección. Entró a Ebay, compró un paquete de tarjetas de las fechas indicadas tiradas de precio, y, pura casualidad, dio con ellos.

Así, años después, los Menéndez han vuelto a la parrilla informativa gracias a esta anécdota aportada por Zerance. Aunque los grandes medios han tardado algo más en identificar correctamente la autoría del hallazgo, ya que Zerance hizo ver al mundo que les había localizado en agosto, pero no ha sido ahora, hasta enero, cuando todos se han enterado, después de que un colaborador de Reddit haya amplificado la difusión de la historia.

La buena vida de los Menéndez

Como el caso no es tan conocido en nuestro país, lo contamos. En la noche del 20 de agosto de 1989, Lyle y Erik llaman histéricos a la policía. Están en su mansión de Beverly Hills y cuentan que han encontrado a su padre y a su madre molidos a disparos. Cuando los agentes llegaron, vieron que los cuerpos tenían tiros en las rodillas, típica seña de identidad de los crímenes cometidos por la mafia. Como los hermanos tienen coartada (tickets de la última película de Batman) se les descarta como sospechosos.

En los meses posteriores a los asesinatos, y como contaron después los noticieros, los hermanos parecían haber superado rápidamente el duelo: se habían comprado varios negocios, nuevas y flamantes penthouse, viajes al Caribe, cursos de élite de tenis en Israel, algún rolex, un Porsche y mil caprichos más, incluidos los famosos pases de temporada a pie de pista para la National Basketball Association. Como mínimo se habrían fundido 700.000 dólares de aquella época para cuando la policía empezó a investigar.

Su madre ya lo sospechaba, como se lo hizo saber a su psiquiatra semanas antes de ser asesinada, pero entonces se destapó que el dúo eran psicópatas. Habían planeado el asesinato de sus padres para cobrar en exclusiva el cuantioso seguro de dos ricos ejecutivos del mundo del entretenimiento. Erik se fue de la lengua con su terapeuta y, por una serie de confesiones, la información llegó a la policía y se convirtió en la pieza clave para que acabasen encarcelados.

Aunque las autoridades tampoco tuvieron fácil hacerlo. Hubo varios juicios, el primero de ellos retransmitido a nivel nacional por Court TV. Allí la abogada defensora desplegó una panoplia de justificaciones de sus descarriladas acciones: su padre abusaba de ellos, también sexualmente, y su madre se convertía en una egoísta alcohólica y drogadicta. Para un mismo juicio, cada hermano tenía su propio jurado. Ambos jurados entraron en punto muerto.

Hubo que esperar a 1996 para que un jurado les condenara a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, librándose así de la pena de muerte que muchos pedían. Siguieron recibiendo entrevistas desde la cárcel, se casaron y, décadas después, su triste historia sigue activa en el recuerdo por medio de reportajes periodísticos, novelas e incluso adaptaciones televisivas.

Y en todo este tiempo no se han podido ilustrar sus desmanes de aquellos meses de farra a costa de sus asesinatos. Hasta ahora.

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